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La Policía Nacional ha detectado en los últimos meses un coladero de inmigración irregular en los vuelos que realizan la línea la ruta Casablanca-Madrid. Los primeros casos comenzaron a detectarse en torno al mes de marzo, y parecían aislados y realizados por muy pocas personas.
Sin embargo, en los últimos meses esa cifra se ha incrementado paulatinamente al comprobarse la efectividad del sistema, hasta que este verano, los agentes especializados en Extranjería se han encontrado con que 20 o más pasajeros entran en España ilegalmente casi a diario a través de esta ruta aérea.
Los vuelos donde más ocurre es en los operados por la compañía marroquí Royal Air Maroc conjuntamente con Iberia, aunque hay casos en los que se realiza solo en vuelos de la línea aérea alauita.
El sistema, según fuentes policiales y de Iberia, es el siguiente: los pasajeros embarcan en el aeropuerto de Casablanca con su documentación en regla. En la mayor parte de los casos se trata de personas de nacionalidad marroquí, aunque no son los únicos. Una vez que han embarcado en el avión, en pleno vuelo, destruyen sus pasaportes y los arrojan por el retrete del baño de a bordo.
Son ya muchas las veces que la tripulación de los vuelos encuentra restos de documentos destruidos en los aseos. Al aterrizar en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, los pasajeros entran ya ilegalmente porque carecen de documentación. En muchas ocasiones argumentan ser menores de edad y solicitan entrar en el sistema como menores no acompañados e indocumentados. En otras ocasiones, especialmente si es evidente que son menores de edad, suelen realizar una petición de asilo político.
Sin embargo, los agentes creen que esto sería fácilmente evitable si se pusiese un control en los finger por los que desembarcan los pasajeros procedentes de estos vuelos. Si no llegaran a bajar del avión por carecer de documentación, serían deportados inmediatamente, puesto que se consideraría que aún no han entrado en territorio español. Por ahora, sin embargo, no se han tomado medidas al respecto.
Además, gracias a los enlaces policiales en Marruecos se ha constatado que los que suben al avión lo hacen documentados, mientras que al desembarcar ya carecen de papeles.
Hace pocos días, el sindicato policial Jupol precisamente denunció también a la compañía Royal Air Maroc como responsable de la llegada de cientos de menores no acompañados al aeropuerto de Barajas en lo que va de año. Concretamente, este sindicato dice que cerca de 500 menores han entrado de forma irregular por el aeropuerto madrileño en lo que va de 2024.
Tanto este sindicato como los agentes consultados por este periódico explican que este problema podría arreglarse también si Exteriores exigiera visados de tránsito a los países de donde proceden muchos de estos migrantes. Pero las relaciones diplomáticas con estos países africanos, como Marruecos o Mauritania, no quieren tensarse por parte del Gobierno.
Además, se da la circunstancia de que está previsto un viaje de Pedro Sánchez a Mauritania este mismo verano, por lo que de momento no está previsto tomar ninguna de esas medidas que puedan perjudicar la visita.

