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La madrugada del domingo al lunes se vivió como la más intensa en cuanto a intentos de entrada irregular de migrantes en el espigón de la frontera del Tarajal en Ceuta. Los intentos de más de 300 personas para cruzar el espigón fronterizo pusieron en jaque al Servicio Marítimo de la Guardia Civil en el mar y a las patrullas de tierra destinadas en la aduana del Tarajal.
Los agentes han estado tratando de evitar las entradas que se estaban produciendo desde las playas aledañas a la ciudad autónoma, en el norte de Marruecos, con la ayuda de los efectivos de la Gendarmería Real de Marruecos, que por mar y tierra han estado impidiendo que los migrantes llegaran hasta las playas para poder echarse al agua y así intentar nadar hasta la vecina Ceuta. La Salvamar Atria de Salvamento Marítimo ha sido a tío en la zona y está realizando labores de apoyo y vigilancia para recoger del mar a los nadadores que han podido localizar.
La imagen que se pudo ver durante la noche en la zona fronteriza fue la de un constante trasiego de ambulancias de la Cruz Roja, que entraban y salían de las instalaciones para atender a los más de 300 nadadores que la Guardia Civil dejaba en la playa.
Según ha podido conocer este periódico, de las atenciones médicas realizadas por la Cruz Roja, el 80% correspondían a menores, según una primera estimación basada en los rasgos infantiles de esas personas. Durante la noche del sábado al domingo también fueron más de 170 personas las recogidas del mar por la Guardia Civil, que, sumadas a las de la madrugada del lunes, se acercan al medio millar. Una vez atendidos por los servicios de emergencias, la mayoría presentaba casos de hipotermia leve y algunas contusiones. Los menores fueron llevados a los recursos de acogida y los adultos de origen magrebí que no son nacionales de Marruecos fueron trasladados a la comisaría para la necesaria filiación. El resto fue entregado a las autoridades marroquíes para su reingreso en el país.
El Gobierno de Ceuta se ha visto obligado a ampliar los recursos de acogida de menores, que hasta el sábado por la mañana sumaban casi 400, repartidos en los cinco centros destinados a alojarlos. El último, como informó este medio, es el centro "Nueva Esperanza", que ha sido reabierto en el polígono industrial del Tarajal y que fue utilizado tras la crisis migratoria de mayo de 2021.
La presión migratoria en Ceuta y Canarias, junto con la sobresaturación por la llegada de menores no acompañados, ha hecho que los gobiernos autonómicos imploren solidaridad urgente al resto de comunidades, que hasta ahora no han respondido al llamamiento desesperado de los presidentes Vivas y Clavijo. En el caso del presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, esta situación lo ha colocado frente al discurso de su partido e incluso ha sido contundente en su desacuerdo con algunos líderes de Génova 13. Para el mandatario ceutí, dicho discurso es erróneo porque va en contra del interés legítimo de la ciudadanía de Ceuta, y ha reprochado a su partido "no ser consciente de la realidad de Ceuta".
Por otra parte, solo ha habido respuesta por parte del gobierno de la Junta de Andalucía, que ya se comprometió a acoger a 30 menores antes de que surgiera la nueva situación en la ciudad. Aunque todavía no hay fechas para que los niños comiencen a salir, la semana pasada se anunció que cuatro de ellos estaban a la espera de su salida inmediata.
La no ratificación en el Congreso de la reforma de la Ley de Extranjería también fue criticada por la delegada del Gobierno en la ciudad. Cristina Pérez fue contundente cuando se le transmitieron las quejas de algunas comunidades autónomas, que afirmaban que dicha reforma implicaba la acogida obligatoria sin que el Estado hubiera puesto los recursos económicos necesarios para la manutención de esos menores. Pérez respondió que el dinero "está sobre la mesa" y que esa negativa a acoger niños se debe a motivaciones de interés político, sobre todo en las autonomías gobernadas por el Partido Popular de Feijóo.
La consecuencia de toda esta discusión es que los centros de acogida, tanto de adultos, como el CETI, y de menores, están al máximo de su capacidad, con el riesgo de no poder ofrecer la atención óptima a las necesidades de los niños.
En el plano de la seguridad en los puestos fronterizos, las Fuerzas de Seguridad del Estado se ven obligadas a mantener la vigilancia constante. En el caso de la Guardia Civil, se requiere una mayor dedicación a la recogida de personas del mar durante las 24 horas del día. Según algunos agentes, "es una locura y un descontrol; no damos abasto".
El centro de respuesta inmediata de Cruz Roja también está las 24 horas del día atendiendo a las personas que llegan y se encargan de trasladar a los menores a los distintos centros de acogida una vez realizados los trámites pertinentes.
