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Las fichas se mueven. Como una secuencia pensada, encaminada a conseguir el objetivo, que no sería otro que la investidura como presidente de Cataluña del socialista Salvador Illa con el apoyo de ERC. En el PSOE hace días que se ha instalado el "optimismo" de cara a que la consecución de la meta sea posible. El propio Pedro Sánchez se ha mostrado "optimista" en los últimos días con los suyos, pese a que desde ERC traten de enfriar el asunto. Pero nada sucede por casualidad. Y trascendental es que Pedro Sánchez y Pere Aragonès, presidente en funciones de la Generalitat, se citen este miércoles a las 12.00 horas en Barcelona, en plena negociación para la investidura de Illa.
En política todo suele tener un por qué. Por ejemplo, este lunes se acordó que el Estado abonará 1.520 millones en los próximos tres años a la Generalitat, 1.058 de ellos vinculados con Rodalies y 450 para I+D, unas partidas que forman parte del pacto entre PSOE y ERC de noviembre de 2023. Ironías del calendario. O que Sánchez y Aragonès vayan a reunirse en Barcelona -la última vez que se vieron fue en diciembre de 2023, también en la Ciudad Condal- en la recta final de la negociación para la investidura, y con los socialistas acariciando la investidura de Illa. Sánchez entra en escena ya de manera pública.
Hasta ahora se defendía que la negociación la pilotaba el PSC, pese a que a nadie se le escapa que en el complejo presidencial estaban al tanto y supervisaban el diálogo. Incluso con ministros implicados en la misma. Una cita, la de ahora, que se producirá con los independentistas escenificando presión para conseguir "plena soberanía fiscal".
Traspaso del Ingreso Mínimo Vital
En ese encuentro de diciembre de 2023 fue cuando Sánchez abrió por primera vez la puerta a una "financiación singular" para Cataluña, abriendo la puerta a explorar un concierto económico. "El Estatut de Autonomía recoge la opción del desarrollo de la Agencia Tributaria [catalana]. Estamos dispuestos a trabajar en ello", manifestó el presidente del Gobierno ya entonces. Ahí también se acordó, como parte del pacto de investidura, la cesión del Ingreso Mínimo Vital a Cataluña.
Precisamente, tras la reunión en el Palau entre Sánchez y Aragonès, los dos líderes presidirán la firma del convenio del traspaso de la gestión del Ingreso Mínimo Vital, junto a la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, y el consejero de Derechos Sociales, Carles Campuzano. Esta gestión ya la tiene traspasada el País Vasco. Otro de los puntos acordados en ese pacto de investidura era la condonación de 15.000 millones.
Pese a esas tiranteces, la convicción en las filas socialistas es de que habrá investidura. Entienden que las declaraciones de Marta Rovira, líder de ERC que pilota la negociación y que acaba de regresar a España gracias a la Ley de Amnistía tras siete años fugada, forman parte del ritual de toda negociación. Rovira dijo la semana pasada ser "pesimista" respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo de investidura y se dijo "preocupada".
Precisamente Rovira, tras su regreso a Cataluña, después de casi siete años fugada, exigió en los días pasados una reunión "de alto nivel" con el presidente del Gobierno. La número dos de ERC ejerce como presidenta en funciones tras la dimisión de Oriol Junqueras. Pero Sánchez ha preferido que la reunión pública sea con el presidente en funciones de Cataluña, el cargo institucional.
ERC exigió que el pacto se cerrase en julio y los socialistas están por la labor. Saben del mal momento y las tensiones internas que atraviesan los independentistas tras el batacazo que sufrieron en las elecciones catalanas. "ERC está reventada", admiten fuentes socialistas. "Su situación interna es tan difícil que hay que dejarles que madure. No es fácil, es complicado y hay que ver por qué se decantan, pero somos optimistas".
En ese proceso de maduración y de pedagogía es donde se enmarca ese propósito de conceder tiempo a ERC para que explique a su masa el pacto, en caso de que se alcance. Una labor que ya ha iniciado Rovira. El lunes pasado asistió a una asamblea celebrada en Barcelona, donde las bases reprocharon, entre otras cosas "no seguir haciéndole el juego al PSC" y censuraron a Rovira "haber estado blanqueando a los socialistas". En estas posiciones y rechazo se explica la necesidad de margen para la pedagogía. En el PSOE esperan que la dirección pueda convencer a sus bases y que la consulta comprometida en caso de que haya acuerdo no eche para atrás lo suscrito.
La consejera de Economía y Hacienda de la Generalitat, Natàlia Mas, aseguró ayer estar a punto de obtener la "garantía" de que la condonación de 15.000 millones pactada por la investidura de Sánchez se ejecutará "en los próximos meses". Así ha dado por "cumplidos" los "acuerdos previos" que exigía Rovira para, inmediatamente después, insistir en que, "en ningún caso, es suficiente para la investidura de Illa". Para ello, ha subrayado, será necesario un acuerdo para asegurar la "soberanía fiscal" de Cataluña.


