"Hemos ganado. Esto es una victoria absoluta. Volvemos más convencidos que nunca. Hemos venido para acabar el trabajo que dejamos a medias". La secretaria general de ERC, Marta Rovira, ha lanzado esta proclama al regresar a Cataluña tras casi siete años fugada en Suiza, después de que la causa de Tsunami Democràtic, por la que se le acusaba de un delito de terrorismo, haya quedado archivada esta semana por un error de forma en la investigación, y de haber sido amnistiada de un delito de desobediencia por la organización del referéndum ilegal del 1-O.
"¿Me veis cara de terrorista? Nunca este movimiento utilizará la violencia, pero ganaremos nuestra libertad y la de nuestro pueblo", ha pregonado la número dos de los republicanos, que dirige el partido desde que el 10 de junio dimitiera su presidente, Oriol Junqueras, tras los malos resultados de las elecciones catalanas del pasado 12 de mayo, y al haber sido empujado por la propia Rovira al cese.
La nutrida delegación de ERC que ha recibido a Rovira en la localidad gerundense de Cantallops, muy cercana a la frontera francesa, estaba precisamente encabezada por Junqueras, con el que se ha fundido en un abrazo televisado que contrasta con el enfrentamiento que ambos mantienen por el control de su formación, puesto que Junqueras pretende optar a la reelección en el congreso que los republicanos celebrarán el próximo 30 de noviembre y Rovira lo rechaza, mientras promueve una candidatura alternativa para competir con el que ha sido su compañero en la dirección del partido durante los últimos 12 años.
La dirigente de ERC ha llegado acompañada de otros independentistas implicados en la causa que investigó los desórdenes producidos en 2019 para protestar contra la sentencia del procés, como el diputado de los republicanos Ruben Wagensberg; el vicepresidente primero de Òmnium Cultural, Oleguer Serra; el empresario Josep Campmajó o el periodista Jesús Rodríguez.
La secretaria general de ERC se dispone ahora a rentabilizar políticamente su regreso. Esta tarde ya ha presidido el Consejo Nacional de su partido -su máximo órgano entre congresos-, desde el que ha fijado como objetivo inminente a alcanzar el concierto económico que pretende arrancar a Pedro Sánchez a cambio de la investidura del candidato socialista a la Generalitat, Salvador Illa. "Si podemos generar pasos adelante para tener más soberanía, los tenemos que valorar", ha deslizado Rovira aludiendo indirectamente a la posibilidad de ungir al líder del PSC si Cataluña obtiene la "financiación singular" que exige ERC.
Ha sostenido que la obtención de ese concierto permitiría al independentismo "estar más preparado" para "avanzar hacia el referéndum", que ha reclamado comenzar a abordar ya, pues alcanzar un compromiso sobre una nueva votación secesionista figura también en los requisitos trasladados al PSC.
"No seré candidata a nada"
Rovira ha certificado, además, que dará un paso al lado una vez elegida una nueva dirección el próximo 30 de noviembre y ha descartado ser candidata a la presidencia de la Generalitat en caso de que la negociación con el PSC fracasase y el 13 de octubre se celebraran nuevos comicios. "No seré candidata a nada", ha zanjado.
Mañana, Rovira participará en una asamblea organizada por las mujeres de su formación y, por la tarde, será recibida con honores en su localidad natal, Vic, para volcarse ya después en las negociaciones con el PSC, que deberán finalizar antes de la llegada de agosto, según el plazo que la propia jefa de filas de ERC impuso a los socialistas.
