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El oro no encuentra su techo: bate 4.400 dólares con la previsión de seguir escalando en 2026

La tensión entre EEUU y Venezuela y tipos a la baja el próximo año impulsan su precio

Traders de la Bolsa de Nueva York escuchan a Donald Trump durante su primera legislatura al frente del Gobierno de EEUU.
Traders de la Bolsa de Nueva York escuchan a Donald Trump durante su primera legislatura al frente del Gobierno de EEUU.BLOOMBERG NEWS
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El oro sigue conquistando máximo tras máximo en un año que va a hacer historia. Ayer el metal dorado superó la barrera de los 4.400 dólares la onza. La excusa, en esta ocasión, se encuentra, según los principales actores del mercado, en la escalada de tensión que existe entre EEUU y Venezuela tras el bloqueo ordenado por Donald Trump a los barcos petroleros que zarpan del país bolivariano y después de que ayer interceptara al segundo de estos cargueros en aguas internacionales del mar Caribe. A ello los traders suman otra causa mayor y es la predicción de que la Reserva Federal estadounidense acometa dos recortes de tipos de interés en 2026, algo que tradicionalmente es alcista para el metal dorado, que actúa como refugio.

Más allá de las noticias de cierre de año, la realidad es que el oro ha protagonizado en 2025 un año histórico, con ganancias superiores al 63% después de varios ejercicios al alza -tras la guerra en Ucrania como origen de las tensiones geopolíticas- y con la previsión de que la tendencia prosiga en 2026. Tras ello destaca sobre todas las razones la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, que desestabilizó el tablero comercial y político a principios de ejercicio, lo que hizo tambalearse el orden mundial establecido y que ha disparado el precio del resto de metales, como la plata, que más que dobla su valor este año (con un alza del 133%), hasta casi los 70 dólares. El platino superó los 2.000 dólares por primera vez desde 2008. Esto ha hecho que el sector de recursos básicos, con un 24% de ganancias en Europa, sea de los más alcistas en el ejercicio, con firmas como Fresnillo (que se dispara un 440%), la polaca KGHM o Voestalpine y Antofagasta que han doblado su capitalización en los últimos doce meses.

Desde Goldman Sachs creen que el rally del oro continuará y podría conducirle hasta los 4.900 dólares por onza en 2026. No son los únicos. En España Santander AM se muestra también positivo en este metal precioso, ante un cambio de tendencia que ha pasado a ser estructural: ya no son los bancos centrales con sus reservas de oro quienes marcan el precio; ahora la mayor demanda viene de los inversores, de los grandes fondos. Según las previsiones recogidas por la gestora, en 2025 la demanda de oro para invertir se ha duplicado, por encima de los 2,2 billones de dólares, siendo la mayor base compradora frente a lo que piden los bancos centrales, con menos de 1 billón; y de la demanda para joyería, cerca de los 1,5. Esto es algo que no se veía desde la incertidumbre que desató el Covid en 2020.

El oro como inversión ha llevado a que la demanda de la compra de lingotes físicos se dispare entre los ETFs, ya que necesitan respaldar también estos niveles históricos; y, además, el metal dorado está atrayendo el dinero que proviene de las desinversiones en bonos de deuda pública, ya que 2025 pasará a los libros como el año en el que el mercado empezó a mostrar una preocupación real ante los altísimos niveles de deuda que tienen países como EEUU, principalmente, o aquí en Europa Francia, aunque en mucha menor medida.