El reparto de cargos en el Banco Central Europeo se acelera y podría producirse antes de que Pedro Sánchez convoque elecciones, por lo que podría corresponderle intentar que un español entre en la cúpula del organismo. Sin embargo, uno de los que estaban en la quiniela nacional se autoexcluye.
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, descarta presentarse él mismo a una de las sillas que quedarán libres el año que viene en el selecto comité ejecutivo del BCE, pese a los rumores que ya circulan en Fráncfort y Bruselas en torno a su nombre como potencial aspirante español. «El ministro Cuerpo no se presentará a ninguna candidatura del BCE», afirma a EL MUNDO con rotundidad una fuente oficial autorizada del Ministerio de Economía.
Lo que sí hará, según esta versión, es apoyar a un aspirante nacional, porque «no faltarán candidatos y candidatas españoles excelentes». Al incluir el sexo femenino en el mensaje oficial del Ministerio queda claro que el Gobierno no juega la carta exclusiva de quien, según Financial Times, tendría más posibilidades para ser incluso presidente del BCE: el ex gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. Éste dirige el Banco Internacional de Pagos de Basilea y un sondeo del rotativo británico entre economistas lo colocó en cabeza de favoritos junto al exgobernador holandés Klaas Knot.
Hasta ahora no surgen nombres de mujeres españolas para el BCEen la quinielas internacionales, pero Nadia Calviño, presidenta del Banco Europeo de Inversiones, se ha mostrado siempre activa en repartos internacionales. Los puestos en el BCE acarrean mandatos de ocho años.
En todo caso, las posibilidades de España son escasas para el principal puesto, el de presidente, por las señales que van dando Alemania y Francia. Por un lado, un portavoz del BCE no garantizó este jueves que la actual presidenta, Christine Lagarde, agote mandato. «La presidenta Lagarde está completamente centrada en su trabajo y no ha tomado ninguna decisión con respecto al final de su mandato». Fue su ambigua respuesta a una información de Financial Times sobre que Lagarde está dispuesta a irse mucho antes de octubre de 2027 para que su sucesor pueda ser elegido por el actual presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, antes de las elecciones presidenciales francesas de abril de ese año. Es decir, para evitar que el partido de Marine Le Pen, si gana, pueda influir en tan clave institución europea.
Este movimiento coincide con la renuncia por sorpresa del veterano gobernador del Banco de Francia e influyente miembro del Consejo de Gobierno del BCE, François de Villeroy. Éste ha decidido no agotar mandato de modo que es seguro su sucesor será elegido este año por Macron antes de las presidenciales.
Por otro lado, también este jueves, un portavoz del canciller alemán abrió la puerta a que su país opte, por primera vez, a la presidencia del BCE. Va así tomando forma un acuerdo de Alemania y Francia para acelerar el reparto y copar dos de los tres puestos vacantes: la presidencia y el cargo de economista jefe. El tercero se lo disputarían un amplio grupo de países en el que España se juega quedar fuera de la cúpula.

