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Ha competido hasta el límite cada partido pero no ha podido saborear la victoria. La selección femenina ha cerrado este domingo su trayectoria en el Mundial de Inglaterra con una tercera derrota (21-29) en el partido ante Japón que aspiraba a ganar. Como en los dos anteriores, las Leonas han jugado un partido apreciable, han merecido más que un aprobado, pero todo eso, en este rugby cada vez más profesionalizado, aún no les permite redondear un triunfo. Y eso deja un regusto algo amargo sobre la impresión positiva de su paso por el torneo.
Las opciones para España ante un rival a priori algo superior pasaban este domingo por reducir los errores propios. El partido ha empezado mal en ese sentido. Tras detener un primer maul asiático a metros de su línea de marca, las Leonas se han complicado la vida por no patear para salir de su 22 y, recuperando el balón, Japón ha acabado ensayando por medio de la zaguera Nishimura (5-0, minuto 7).
Las españolas sí han arrancado con acierto en otros aspectos: en la defensa a todo lo ancho y en la alternancia del pie y las percusiones para avanzar. Anne Fernández de Corres, con otra buena lectura en la dirección, ha sorprendido sacando rápido un golpe de castigo al borde de la 22 rival y, con la defensa descolacada, los apoyos en continuidad han acabado en un ensayo de Cristina Blanco (5-7, minuto 11).
Los balones rápidos en el aire nacen del combate en el suelo y ahí se han aplicado ambas selecciones. Tratando de hacer lentos, y a veces robando, los ovales en disputa. Japón tenía más posesión pero se estrellaba contra el muro rojo. Aunque su empuje en el maul le daba metros, la resistencia española impedía que se tradujeran en puntos. Placar, placar y placar, las Leonas se hacían fuertes y crecían en la defensa. Y percutir, percutir, percutir. Así ha avanzado su delantera en la 22 japonesa para que Mónica Castelo posara el segundo ensayo (5-14, minuto 38). Las españolas, animadas, lanzadas a correr, se encontraban tan a gusto que evitaban lanzar fuera el balón con el tiempo cumplido.
Con el marcador a favor, el segundo periodo iba a poner a prueba la madurez de la selección española para gestionar esa ventaja. No ha tenido oportunidad. Japón ha dado un paso al frente, se ha adueñado del balón y ha encadenado oleadas de ataques. Las percusiones de su delantera aún no avanzaban, pero han creado el espacio para que la tercera línea Nagaka, insertada en la tres cuartos, rompiera la defensa española y apretara el marcador (12-14) en el minuto 47.
Ese ensayo ha avivado la ofensiva asiática. Sin posesión, el primer riesgo para las jugadoras de Juan González Marruecos eran las indisciplinas y el segundo, el desgaste. Durante muchos minutos han sufrido ambos. Los golpes de castigo han encerrado a las Leonas, que en una cadena de percusiones han encajado la tercera marca (17-14, minuto 58). Con el balón en su poder, la remontada japonesa ha incrementado el asedio, que ha derribado de nuevo pocos minutos después la trinchera de las Leonas (22-14, min. 63). La defensa, diez minutos en inferioridad numérica por tarjeta amarilla, no llegaba ya a tapar todos los huecos. España nunca ha bajado los brazos pero el monólogo japonés en la 22 contraria ha dado a las niponas su quinto ensayo, el cuarto consecutivo, (29-14) que sentenciaba el resultado.
A las Leonas les queda el consuelo de no haberse ido de vacío en el segundo tiempo. Como en los partidos anteriores, han buscado el ataque en los últimos minutos y una ruptura de Claudia Peña ha facilitado la marca de Victoria Rosell que en el minuto 78 ajustaba el marcador definitivo (21-29) .
El primer partido, derrota 54-8 ante Nueva Zelanda, fue para España el de la defensa y la resistencia. En el segundo, que también perdió (43-27) frente a Irlanda, dominó en fases la posesión de balón. En este tercero, por primera vez en el torneo ha estado al frente en el marcador pero en la segunda parte se ha quedado sin balón y sin triunfo.
El rugby español se enfrenta con una mirada de ilusión al espejo del realismo. A la selección femenina le devuelve una imagen de entrega sin reservas, de evolución muy positiva a partir de la cantera, de avance innegable pero aún insuficiente para asaltar a equipos mejor situados en el ránking internacional. Con la salida del equipo nacional de algunas veteranas -Laura Delgado a la cabeza-, las jóvenes tendrán que demostrar hasta qué punto han aprovechado esta experiencia, estas semanas de aprendizaje, de máxima exigencia ante las mejores jugadoras del mundo.


