Un campeón precisa de un gran equipo que lo proteja y potencie. Y un gran equipo necesita a un campeón que lo prestigie y eleve. Esa relación simbiótica, habitual, que acaba definiendo a la estrella individual y al colectivo, se da hoy a escala máxima en las figuras de Tadej Pogacar y el UAE (United Arab Emirates). El mejor ciclista del mundo milita en el mejor equipo del mundo. El mejor equipo del mundo cuenta con el mejor ciclista del mundo. Tal para cual. Y viceversa.
Cuando Brandon McNulty se imponía hace una semana en la general del Tour de Luxemburgo, el UAE llegaba a las 86 victorias en la temporada. Batía de ese modo el récord que, con 85, en la campaña 2009, ostentaba el estadounidense Columbia-HTC.
Sólo un triunfo más. Pero otorgándole al UAE un mérito suplementario. Y provisional, dado que la temporada no ha concluido aún. En 2009, conocieron la victoria 15 corredores del Columbia, un palmarés estacional completado con dos victorias en sendas etapas contrarreloj por equipos. En este 2025, y hasta el momento, 20 ciclistas de los 29 del UAE han probado las mieles del triunfo, más el éxito gremial en la cronometrada de la Vuelta.
El balance del Columbia de 2009 se basó en las 23 victorias de Mark Cavendish y las 20 de Andre Greipel, dos sprinters portentosos, unidas a las 13 de Edvald Boasson Hagen. En el UAE de 2025 están más repartidas entre Pogacar (16), Del Toro (13), Almeida (10) y Ayuso (8). Más las cinco de Vine, las cuatro de McNulty, Narváez y Oliveira, las tres de Soler y Morgado, y las dos de Wellens, Grosschartner, Molano, Covi y Christen. Con una se adornan Arrieta, Majka, Baroncini, Sivakov y Adam Yates. En la contrarreloj de la Vuelta intervinieron Almeida, Ayuso, Grosschartner, Oliveira, Soler y Vine, complementado sus triunfos individuales. Y, además, Bjerg y Novak.
El UAE es el perfecto ejemplo de una de las características del actual ciclismo: una ONU sobre dos ruedas y con pedales en una babel de lenguas refundadas en inglés, el idioma que hoy habla la bicicleta. Lo integran cuatro españoles, cuatro portugueses, tres belgas, dos eslovenos, dos italianos, dos daneses y un suizo, un mexicano, un australiano, un francés, un británico, un austriaco, un noruego, un polaco, un estadounidense, un colombiano, un ecuatoriano y un alemán.
Dieciocho nacionalidades patrocinadas por la unión de siete pequeños y ricos Emiratos del Golfo Pérsico, con capital en Abu Dabi y con Dubái como ciudad más poblada. Monarquías absolutistas y teocráticas, muy poco escrupulosas con los derechos humanos, especialmente los de la mujer, sin que ningún progresista-pacifista-feminista haya aquí y allá alzado la voz. Un nombre, Emirates, que también, entre nosotros, figura en las camisetas del Real Madrid. Eso sí que es "blanquear" un sistema y un régimen. UAE y Bahrain, otro equipo UCI World Tour, están patrocinados, por otra parte, por países sin la menor tradición ciclista.
El UAE es estadísticamente el mejor equipo de la historia, dividida en épocas sucesivas que han visto, entre tantos otros, y a algunos en tiempos oscuros, a los más potentes conjuntos. Al Bianchi, el Ignis, el St. Raphaël, el Peugeot, el Faema, el Molteni, el Renault, el Kas, el Movistar, el US Postal, el Mapei, el Astaná, el Sky, el Ineos... Los más ilustres campeones han llevado sus divisas, contribuyendo a engrandecerlas y perpetuarlas en la memoria común. Merckx, por recurrir al supremo ejemplo, militó en el Peugeot, el Faema y el Molteni.
Los 100 triunfos son un objetivo confesado, pero difícilmente alcanzable de este torrencial UAE. Pero quién sabe. Después de los Mundiales quedarán por disputarse unas cuantas carreras de distinta categoría, encabezadas por el Giro de Lombardia y el Tour de Guangxi (seis etapas). También cuentan la París-Tours y el epítome italiano en cascada: Giro dellEmilia, Copa Agostoni, Copa Bernocchi, Tres Valles Varesinos, Giro del Piamonte, Giro del Veneto...
Se admiten apuestas.

