«Ya están tardando con el biopic de Herminia», publicó en X Alberto Caballero. El cocreador de Aquí no hay quien viva y La que se avecina se refería a Herminia Collado, la amiga de Carmen Díaz, mujer de Antonio Tejero. Y es que las desclasificadas y transcritas conversaciones telefónicas de esas señoras durante el 23-F bien podrían ser parte de una serie suya. O estar en una segunda temporada de Arde Madrid que contara el golpe de Estado desde el punto de vista del círculo de la señora de Tejero. «Tu padre asume toda la responsabilidad. Como siempre» sonaría perfecto con la voz de Carmen Machi, Ana Wagener o Betsy Túrnez, bien cardadas y con rebequita.
Quién nos iba a decir que la dichosa desclasificación nos daría tanta comedia. Comedia macabra con la muerte simultánea de Tejero y comedia más macabra todavía: el choteo con las frases de su mujer, comentadas en la tele al tiempo que se daba la noticia del fallecimiento del golpista. Las conversaciones con Herminia están entre Homeland, Volver y Mujeres, aquella serie de Félix Sabroso y Dunia Ayaso con cuyo reparto podríamos hacer ahora otra titulada Conversaciones con Herminia: Chiqui Fernández, Inma Cuevas, Carmen Ruiz, Gracia Olayo, Aixa Villagrán...
«No tardes, porque estoy desesperada, porque si está el tío tan ostinao [sic], están ahí las tanquetas del GEO y monta un número» es una línea de guion con la que Loles León te gana un Goya. «Hija de mi vida... ¿has visto que asco de Ejército?» podría estar en uno de sus episodios de Aquí no hay quien viva. «¡Con la cantidad de hombres que hay ahí, por Dios, para salvar a España!» es más Gracita Morales que Gracita misma.

Cantar en espanglish, cantar en engpañol

Reírse de Oliver Laxe
Cada vez que me cruzo con Justin Webster, creador de Muerte en León, se repite la misma situación incómoda: yo le felicito por haber hecho la mejor comedia televisiva de la historia y él acepta el cumplido con más diplomacia que entusiasmo. Porque Muerte en León no es una comedia, sino una serie documental sobre una política tiroteada. Pero el asesinato de Isabel Carrasco en 2014 es una historia tan delirante que cuesta no verla como una negrísima comedia sobre la España profunda. En Muerte en León hay política local, ignorancia, beatería, ambición, dinero, sexo y cocido maragato. Es Calle Mayor y es Sangre fácil, Juan Antonio Bardem y los hermanos Coen. Y, sobre todo, es esa España tragicómica que tan bien retratan los Caballero, el país cutre y entrañable de Félix y Dunia, la celtiberia que Almodóvar sublima y Paco León satiriza.
El país de las Cármenes y las Herminias. Sus conversaciones del 23-F me dicen más que cualquier documento oficial sobre el momento en el que nuestra democracia estuvo a punto de irse al garete. Explican este país tan bien como las reuniones de vecinos del 21 de la calle Desengaño o las juergas en casa de la Ava Gardner de Arde Madrid. Cuántos guionistas matarían por ese: «Y mira que quiero a España, pero he perdido la confianza». Hay más verdad ahí que en mil BOEs.

