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"La inmunoterapia está cambiando el panorama del cáncer de hígado"

La investigadora Jessica Zucman-Rossi, que dirige el Centre de Recherche des Cordeliers (París), ha sido pionera en la identificación de factores genéticos que predisponen a padecer un cáncer de hígado

La investigadora francesa Jessica Zucman-Rossi.
La investigadora francesa Jessica Zucman-Rossi.MANUEL CASTELLS
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La investigación de Jessica Zucman-Rossi partió, como tantas otras, de la curiosidad. La científica, hoy directora del Centre de Recherche des Cordeliers (París), quería entender qué desencadena la aparición de un tumor en el hígado; quería comprender la influencia de tóxicos como el alcohol o el papel que cumplen las instrucciones particulares escritas en nuestro ADN.

¿Por qué hay personas que beben poco alcohol y desarrollan rápidamente un cáncer de hígado y hay otras que pese a ser grandes bebedores no llegan a sufrirlo nunca?¿Qué hace que se desencadene la chispa de un tumor hepático?¿Por qué a veces aparecen tumores benignos en el hígado?, se planteó. Con estas y otras muchas preguntas en la cabeza, comenzó a investigar desde muy joven y tuvo éxito: empezó a encontrar algunas respuestas.

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Su equipo, reconocido internacionalmente, ha sido pionero en la identificación de factores genéticos que predisponen a sufrir un carcinoma hepatocelular y otros tipos de tumores en el hígado, lo que ha abierto la puerta a una medicina más personalizada para combatir estos trastornos.

"Sabemos que algunas de estas alteraciones en el genoma pueden abordarse de manera eficiente con determinadas terapias. El problema es que todavía son pocas", señala Zucman-Rossi, que participó recientemente en el Congreso Internacional de Porfirias y Porfirinas que organizó recientemente en Pamplona el CIMA Universidad de Navarra.

A día de hoy el cáncer hepático sigue siendo difícil de tratar en la mayoría de los casos, reconoce la investigadora, quien recuerda que el hígado es un órgano especial por distintas razones. Por un lado, señala, está expuesto a muchos tóxicos y factores que pueden provocar mutaciones en sus células. "Se sabe que estas mutaciones se producen por ejemplo con la exposición a tóxicos como el alcohol, pero también debido a la infección de virus, como el de la hepatitis B o C", señala Zucman-Rossi. Pero, además, "dado que una de las funciones del hígado es precisamente descomponer y eliminar sustancias como las químicas, sus células están especialmente programadas para deshacerse de estas sustancias, lo que dificulta que funcionen bien tratamientos como la quimioterapia", explica.

La buena noticia, continúa, es que "la inmunoterapia está cambiando ese panorama".

Este tipo de tratamiento que potencia a las propias defensas del paciente para que localicen y ataquen de manera precisa al tumor "está suponiendo una revolución en este campo".

El cambio, no obstante, todavía es incipiente, reconoce. "Seguimos teniendo dificultades para identificar a ese alrededor de 30% de pacientes que sabemos que puede beneficiarse de la inmunoterapia y también para entender por qué un 70% todavía no puede beneficiarse de ella, pero se están produciendo importantes avances".

En su opinión, el futuro de las terapias pasará por una combinación de tratamientos que utilizará tanto armas ya existentes en el arsenal ya disponible como otras que vienen en camino: quimioterapia, imnunoterapia, terapias dirigidas, inhibidores de beta-catenina... "creo que mediante las combinaciones sobre todo de inmunoterapia con otros abordajes podrá atacarse de forma eficiente los mecanismos de la enfermedad y también las resistencias a los tratamientos y las recaídas", señala, esperanzada.

De cualquier manera, además de continuar apostando por la investigación en este campo, Zucman-Rossi también insiste en la importancia de la prevención. "Las estimaciones señalan que en torno al 80% de los carcinomas hepatocelulares que se producen a nivel global podrían prevenirse", subraya.

"La forma más importante que tenemos a día de hoy para combatir el cáncer de hígado es la prevención", reivindica la investigadora, quien remarca que "este es uno de los tumores que en mayor medida pueden evitarse haciendo cambios en el estilo de vida y controlando la exposición a tóxicos".

Limitar el consumo de alcohol es una de las principales herramientas que tenemos para protegernos, apunta la investigadora con vehemencia. También lo es llevar una dieta saludable y una vida activa que permita luchar contra el grave problema de la obesidad que padecen nuestras sociedades. El sobrepeso es un gran enemigo del hígado y una de las causas de que estén aumentando las cifras de casos de hígado graso no alcohólico, una condición que favorece la aparición de cirrosis y también el desarrollo del cáncer, recuerda.

Además también es fundamental protegerse de virus como los de la hepatitis B, para el que existe vacuna o el de la hepatitis C, para cuya infección está disponible tratamiento antiviral. "Necesitamos detectar a las personas infectadas y que reciban la terapia cuanto antes", señala Zucman-Rossi.

Por último, también sería necesario reducir la exposición a toxinas que sigue existiendo en países del tercer mundo. "En muchos países sigue siendo un problema importante, hay niveles altos de toxinas contaminando la comida y el agua y eso tiene un impacto en el hígado", reclama.

"Se pueden evitar muchísimos casos de cáncer de hígado con prevención", concluye. "Hasta ocho de cada 10. Es una cifra muy elevada y exige acciones".