CIENCIA
Crisis climática
El 29 de octubre de 2024

Radiografía de la dana de Valencia: el cambio climático aumentó un 55% la zona afectada por la catastrófica tormenta

Una investigación disecciona la tormenta y cuantifica por primera vez las alteraciones de su estructura interna provocadas por el actual calentamiento global: estima que incrementó en un 20% la intensidad de las precipitaciones que cayeron el 29 de octubre de 2024 respecto a lo que habría llovido antes de la era industrial

Un miembro de los equipos de rescate busca víctimas entre los escombros generados por la DANA en Catarroja (Valencia), en 2024
Un miembro de los equipos de rescate busca víctimas entre los escombros generados por la DANA en Catarroja (Valencia), en 2024Alberto Di Lolli
Actualizado

El 29 de octubre de 2024 pasó a la historia como uno de los días más trágicos de la historia de España. Doscientas treinta y ocho personas murieron como consecuencia de la dana que afectó sobre todo a la provincia de Valencia (donde hubo 230 fallecidos) pero que también tuvo un gran impacto en zonas de Castilla-La Mancha, Andalucía y Cataluña.

Aquel episodio ha sido objeto de varios estudios y este martes se publica una nueva investigación que analiza si el cambio climático contribuyó a que esa depresión aislada en niveles altos fuera tan destructiva. Pero, a diferencia de anteriores trabajos, éste ha diseccionado la dinámica interna del fenómeno meteorológico en sí: "Los modelos físicos de muy alta resolución que hemos usado nos han permitido meternos dentro de la tormenta, es decir, estudiar qué procesos han gobernado la organización del sistema convectivo que provocó las catastróficas inundaciones", cuenta en conversación telefónica el geógrafo Carlos Calvo-Sancho, investigador del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA) y líder de este estudio publicado en la revista Nature Communications.

Su conclusión es que el cambio climático debido a la actividad humana amplificó la intensidad y el alcance de las lluvias que afectaron a Valencia. Es decir, hizo que lloviera más y en una zona más extensa. En concreto, estiman que las condiciones actuales de calentamiento global incrementaron un 20% la intensidad de las precipitaciones e hicieron que el área afectada por la lluvia torrencial (más de 180 mm) fuese un 55% mayor de lo que habría sido con un clima como el que había antes del inicio de la era industrial, cuando empezaron a emitirse a la atmósfera gases de efecto invernadero. El calentamiento también provocó que el volumen total de lluvia en la cuenca del río Júcar fuera un 19% más alto, en comparación con la era preindustrial.

El análisis, en el que han participado científicos de la Universidad de Valladolid, de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) también muestra aumentos tanto en el vapor de agua atmosférico como en el vapor de agua total disponible debido a la alta temperatura que registró el año pasado la superficie del mar en el Mediterráneo (1,2 grados por encima de lo normal) y el océano Atlántico Norte. Unas temperaturas que actuaron como combustible, pues los autores sugieren que este incremento en la humedad atmosférica podría haber favorecido cambios en la dinámica de la tormenta, dando lugar a lluvias más intensas y más extendidas. Como resultado, las precipitaciones se intensificaron un 20% por cada grado de calentamiento del mar, es decir, en un contexto sin cambio climático, las lluvias hubieran sido hasta una quinta parte menos intensas.

Para saber más

Como detalla Carlos Calvo-Sancho, su trabajo se basa en simulaciones climáticas. El sistema funciona de una manera comparable a un gemelo digital: se reconstruye la meteorología que caracterizó la dana y se elimina el calentamiento global acumulado desde mediados del siglo XIX (1,3 grados de aumento de la temperatura global, según los científicos del IPCC). De este modo, pueden comparar ambos escenarios: las precipitaciones del 29 de octubre de 2024, con las condiciones actuales derivadas del cambio climático, y la recreación de esa misma tormenta sin sus efectos. "Esta metodología nos permite cuantificar cómo el calentamiento global ha influido en un evento meteorológico extremo", dice el investigador, que asegura que los resultados obtenidos le sorprendieron. "Todo lo que ha ido ocurriendo desde 2022 esperaba que ocurriera dentro de 20 o 30 años", asegura.

En ese sentido, el geógrafo advierte "que en los próximos años los eventos extremos pueden ser más intensos debido al cambio climático". Para hacer frente a esos riesgos hidrometeorólogicos, sobre todo en el arco mediterráneo, añade, "es necesario tener políticas de adaptación y una mayor resiliencia urbana".

El estudio sobre la dana de Valencia de 2024 llega cuando aún no ha terminado el largo episodio de lluvias que ha afectado a buena parte del país a lo largo del último mes y que ha causado graves inundaciones y peligrosas crecidas de los ríos. Según expone Calvo-Sancho, las causas de que han propiciado este pasillo de borrascas "son completamente distintas a las de la dana, cuyos impactos se reducen a zonas concretas. El tren de borrascas ha sido un fenómeno a gran escala, y meteorológicamente ha sido un episodio muy interesante. Es extraño que durante tanto tiempo se haya mantenido esa configuración sinóptica que ha permitido que llegara una borrasca tras otra y de alto impacto. Ahora hay que estudiar por qué la corriente en chorro ha estado en baja latitud durante tantas semanas, y la intensidad del río atmosférico que ha provocado estas fuertes precipitaciones".