CIENCIA
Astronomía
Cita con el cielo

Buen año para la lluvia de estrellas fugaces de las Leónidas: esta noche tendrán su pico de actividad

Será visible hasta el 30 de noviembre, con su pico estos dos días y con una Luna menguante que dejará el cielo oscuro para disfrutar del espectáculo

Leónidas observadas en 1999
Leónidas observadas en 1999NASA/Ames/ISAS/S. Abe, H. Yano
Actualizado

Comienza la máxima actividad de las Leónidas, la lluvia de meteoros creada por el cometa Tempel-Tuttle. El máximo tendrá lugar en la noche del lunes 17 al martes 18, con unos 20 meteoros por hora. La luna, en fase menguante no será un estorbo para la observación de los meteoros.

Sin luna

Las Leónidas son visibles desde el día 6 hasta el 30 de noviembre, aproximadamente, aunque su máxima actividad tiene lugar en torno a los días 17 y 18, momentos en los que se puede llegar a observar hasta 20 meteoros por hora.

Este fin de semana tenemos a la Luna en cuarto menguante, se levanta por el este a eso de la 4h o las 5h de la madrugada (dependiendo de la fecha exacta), dejando gran parte de la noche para poder observar los meteoros con el cielo bien oscuro.

El radiante de las Leónidas está situado en la zona de la cabeza del León zodiacal. De ese punto imaginario parecen surgir los meteoros que, generalmente, son muy rápidos y cortos. Será conveniente observar las estrellas fugaces a partir de medianoche, cuando el radiante vaya alzándose sobre el horizonte.

El radiante de las Leónidas
El radiante de las LeónidasRB

Para la observación de las Leónidas basta con situarse en un paraje oscuro, protegido de la contaminación lumínica, y no limitarse a la constelación de Leo, sino vigilar la mayor parte posible de la bóveda celeste pues, aunque parezcan proceder de esa constelación, los meteoros pueden aparecer por cualquier parte.

Las Leónidas, están originadas por el Tempel-Tuttle, un cometa de 33 años de periodo que posee un núcleo de unos dos kilómetros de tamaño. Son meteoros extremadamente rápidos pues alcanzan velocidades de unos 250.000 kilómetros por hora. Sin embargo, la de las Leónidas es una lluvia que varía mucho de un año a otro. Resulta particularmente activa en los años en que el Tempel-Tuttle pasa cerca del Sol (por el perihelio). Por eso, el periodo de 33 años del cometa se refleja en un periodo de 33 años en la actividad de esta lluvia de estrellas.

La Tierra entre los escombros del Tempel-Tutte
La Tierra entre los escombros del Tempel-TutteSky and Telescope/RB

Actividad variable

Un par de años antes y después del paso por el perihelio del Temple-Tuttle, las Leónidas presentan un gran número de meteoros y puede llegar a ser la lluvia de estrellas fugaces más espectacular de todas las que tienen lugar a lo largo del año. Así, durante varios años después de la aproximación del cometa en 1998, se pudieron observar unas lluvias espectaculares (véase la imagen que encabeza este artículo). Habrá que esperar al próximo paso del perihelio del Tempel-Tuttle, hacia el año 2031, para volver ver algo similar.

La observación de las Leónidas en el siglo XIX, en particular en el año 1833, tuvo un gran impacto en el estudio de los meteoros (que hasta entonces se consideraban fenómenos atmosféricos). Desde Norteamérica, ese año se llegaron a observar entre 50.000 y 150.000 meteoros por hora y la lluvia de estrellas quedó registrada en numerosos documentos de la época con dibujos muy impactantes.

La Tierra entre los escombros del Tempel-Tutte
La Tierra entre los escombros del Tempel-TutteSky and Telescope/RB

Planetas

Si las Leónidas no nos son favorables, podemos aprovechar estas noches de otoño para observar los planetas gigantes, pues tanto Júpiter como Saturno pueden observarse durante gran parte de la noche.

Júpiter se encuentra ahora a unos 694 millones de kilómetros de la Tierra, esto es unas 4,6 veces la distancia Tierra-Sol, lo que equivale a 38 minutos-luz aproximadamente. Y ahora, cada día que pasa, lo tenemos más cerca, hasta que llegue a su oposición el 10 de enero de 2026. Recordemos que la oposición de un planeta exterior (que tiene una órbita alrededor del Sol más grande que la de la Tierra) se produce cuando el Sol, la Tierra y el planeta se encuentran alineados en el espacio. En esta configuración, la distancia al planeta es la más corta posible. Así, el 10 de enero próximo, la distancia a Júpiter se verá reducida a 633 millones de kilómetros, unos 35 minutos-luz.

Saturno está ahora a 1.350 millones de kilómetros de distancia (unos 75 minutos-luz). Por estar casi el doble de lejos que Júpiter, no debemos extrañarnos de que su brillo sea mucho más discreto (Saturno se ve ahora 21 veces menos brillante que Júpiter). El día 29, el gigante de los anillos formará una bonita conjunción con la Luna creciente. La escena tendrá lugar ente las constelaciones zodiacales de Acuario y Piscis y será visible desde el anochecer, cuando ambos astros están altos por el sudeste, hasta su ocultación tras el horizonte pasada la medianoche.

Conjunción de Satuno y la Luna
Conjunción de Satuno y la LunaStellarium/RB

De entre los planetas rocosos, destaca estos días Venus que brilla al amanecer sobre el horizonte este. Marte permanece inobservable por estar ahora del otro lado del Sol. Mercurio no será visible hasta los amaneceres de fin de mes.

Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España.