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Desde el domingo día 20 hasta el miércoles 23, al alba, podemos disfrutar de una bonita conjunción de Venus con la Luna. También es una buena ocasión para observar la luz cenicienta sobre el disco lunar.
Venus y la Luna
Los madrugadores, o los trasnochadores, o los que simplemente se despiertan temprano estos días debido a las altas temperaturas, podrán disfrutar estos días de una bonita conjunción que tiene lugar al alba. Conviene mirar al este una hora antes de la salida del sol, esto es, hacia las seis de la mañana. El horizonte está ya teñido de los fastuosos colores del amanecer y Venus brilla muy brillante cerca del filo de la Luna menguante.
La escena tiene lugar en la constelación de Taurus, por lo que si el cielo está todavía suficientemente oscuro podremos observar el bello cúmulo de las Pléyades cerca de la Luna el domingo día 20, mientras que el lunes 21, la Luna formará un triángulo casi equilátero con Venus y Aldebarán.
Según se va iluminando el horizonte, hará su aparición Júpiter siguiendo el camino de Venus. Al avanzar el mes, veremos a estos dos planetas progresivamente más juntos en el cielo. Mucho más alto que Venus se puede ver a Saturno. Y, aunque no sean visibles a simple vista, sobre esa misma línea de la eclíptica, en la que se encuentran Júpiter, Venus y Saturno, también se encuentran Urano y Neptuno, este último muy cercano a la visual del planeta de los anillos. Pero estos dos gigantes gaseosos se encuentran tan lejanos que hacen necesario un telescopio para llegar a verlos.
Luz cenicienta
Como el novilunio tendrá lugar el día 24, los días inmediatamente anteriores y posteriores nuestro satélite aparece como un fino filo iluminado. Ahora disfrutamos pues de las condiciones ideales para observar la luz cenicienta que se refleja en la parte del disco lunar que no está directamente iluminada por el Sol. Este débil resplandor de color ceniza es debido a la luz solar que llega a la Luna después de haberse reflejado en la Tierra. Es, pues, el reflejo de un reflejo. Aunque la luz cenicienta se conocía desde la Antigüedad, la explicación de su origen se suele atribuir a Leonardo da Vinci (Codex Leicester, ca. 1510).
El fino filo lunar, completado con el globo de luz cenicienta, es sin duda una de las imágenes más bellas que podemos contemplar en el cielo a simple vista. Con unos prismáticos o un pequeño telescopio se puede contemplar la orografía lunar débilmente iluminada. Particularmente fascinante resulta observar el terminador lunar, esto es, la línea que separa la zona iluminada directamente por el Sol de la no iluminada, donde las sombras rasantes revelan todos los finos detalles de la orografía.
Podemos observar la Luna cenicienta desde el domingo y según vayan avanzando los días, la Luna se mostrará progresivamente más menguada y las condiciones serán mejores hasta llegar a la luna nueva. El cuarto creciente se alcanzará el día 1 de agosto en Libra y la luna llena iluminará la noche del 9 de agosto desde Capricornio.
Estas noches veraniegas son muy cortas, pero las temperaturas cálidas invitan a asomarnos al exterior, levantar la vista al cielo nocturno y seguir el curso incansable de la Luna y los planetas que, como un gigantesco reloj cósmico, han pautado la vida de los seres humanos desde las civilizaciones más antiguas.
Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España.



