En su mayor investigación de alcance internacional, los Mossos d'Esquadra junto con la Guardia di Finanza italiana y en colaboración con Europol, desmantelaron una organización de narcotraficantes de hachís y marihuana con más implantación en el norte de Italia que se estaba extendiendo a Cataluña. En un operativo conjunto en los dos territorios se detuvo a 78 personas, (20 en Cataluña y 58 en Italia) a quienes se les atribuyen delitos contra la salud pública por tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.
Los agentes descubrieron dos redes criminales separadas pero interrelacionadas, una dedicada al narcotráfico y la otra a actividades del blanqueo de capitales y fraude tributario, gracias a la colaboración con las autoridades italianas desde octubre del año pasado, para lo que mossos llegaron a desplazarse a Milán. La operación fue tutelada por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 4 de Badalona y en Italia por la Fiscalía Antimafia de Milán que ordenaron en un mismo día, el 17 de octubre pasado, un centenar de entradas y registros, de ellas 30 en el área metropolitana de Barcelona y el resto principalmente en Milán.
Por primera vez en Cataluña los Mossos han descubierto una organización criminal que utiliza un sistema bancario paralelo y opaco, controlado principalmente por personas de origen chino ubicadas en ambos países, conocido como sistema "fei chien" o "hawalla", basado en una relación de confianza. Consiste en transferir grandes sumas de dinero de un país a otro a través de una red de oficinas de confianza, es decir, el dinero no se envía físicamente de un país a otro, pero las oficinas se compensan mutuamente. Las compensaciones se enmascaran con la actividad de las diferentes sociedades incluidas en el entramado empresarial que controlan los investigados. Este sistema de compensación es totalmente opaco y enormemente dificultoso para la detección de la actividad criminal relacionada con el blanqueo de capitales, según los investigadores.
Para realizar este método estaban los miembros de la organización en ambos países (quien entregaba el dinero a Italia y quien lo recibía en Cataluña) y en paralelo la banda creó dos estructuras empresariales, externas al núcleo de la organización, que eran responsables de cobrar y pagar el dinero. Así, el pagador italiano daba en mano el dinero bajo el concepto de un envío de droga a la estructura empresarial en Italia. A su vez, esta última, contactaba con la estructura empresarial de Cataluña y les facilitaba un código, con el que la 'rama catalana' de la organización recibía el dinero que habían estipulado. Posteriormente, las dos estructuras empresariales se ponían de acuerdo para saldar las deudas que quedaban ya exclusivamente entre estas dos empresas. Las compensaciones se enmascaraban con la actividad de las distintas sociedades incluidas en el entramado empresarial que controlaban estas personas, remarcan los Mossos.
A partir de un falso secuestro de un ciudadano italiano, los Mossos contactaron con la Guardia di Finanza y empezaron a colaborar e intercambiar información como la investigación abierta por un juzgado de Badalona cuando unos agentes requisaron unos 300.000 euros ocultos en una mochila a un ciudadano italiano en esta localidad en octubre de 2021, cuando se paseaba pese a las restricciones para combatir la pandemia. Este sospechoso resultó ser parte del grupo criminal investigado por la policía italiana y por eso se pudieron identificar a otros sospechosos afincados en Barcelona que se encargaban del acceso a las sustancias estupefacientes y la logística necesaria para su transporte hasta Italia.
Según la policía, la banda estaba dividida principalmente en grupos que realizaban funciones diferentes. Por un lado, el grupo de personas italianas afincadas en Cataluña, que estaba formado por los principales líderes de la organización que llevaban la supervisión y coordinación de los envíos de droga y los cobros de dinero procedentes de esta venta en Italia. Para la consecución de sus objetivos criminales, contaban con diferentes estructuras que les abastecían la droga y su transporte hasta su país de origen. un segundo grupo, también asentado en Cataluña, y formado por diferentes personas, que era el encargado de conseguir el hachís en Marruecos y hacerlo llegar a Cataluña oculto en tractoras marroquíes desde su país de origen hasta Cataluña.
Y un tercer brazo de la organización que sería el encargado de recibir las tractoras de origen marroquí, extraer la droga, guardarla en ubicaciones conocidas como "guarderías" y prepararla para ser transportada a Italia con camiones de mayor tonelaje. Los investigadores también han podido acreditar mediante la intervención de varias partidas de hachís que parte de la droga proveniente de Marruecos era también distribuida en Cataluña.
Golpe al blanqueo
Por otro lado, la investigación de la red de blanqueo permitió identificar el patrimonio vinculado a la organización criminal implicada directamente en el tráfico de drogas y como se creó un entramado societario regentado por ciudadanos chinos que trabajaba al servicio de la banda para mover el dinero en efectivo a nivel internacional. Los agentes descubrieron que la logística de los envíos de droga que se efectuaban a Cataluña se disimulaban a través de empresas del sector del transporte que simulaban operaciones rutinarias para ocultar los envíos de drogas a Italia. Se han investigado económicamente a más de 30 personas implicadas en la trama delictiva. En el marco de esta investigación patrimonial, se pudieron intervenir seis turismos de alta gama, 3 inmuebles y activos digitales, alojados en exchanges y carteras frías, y criptomonedas (2.5 BTC) por valor de 80.000 euros.
Por otra parte, la investigación italiana permitió determinar la existencia de empresas regentadas por ciudadanos chinos, asentadas simultáneamente en Italia y España, concretamente en Badalona, que servían como puntos de contacto para entrega y entrega de dinero, siguiendo un esquema de compensación de dinero conocido como "hawalla" que permite transferir fondos entre países sin necesidad de movimiento físico del dinero. De esta forma, los criminales, a cambio de una comisión que puede oscilar entre el 5-10%, entregan el dinero con origen fraudulento en estos puntos, y ellos se encargan de hacerlo llegar de forma segura al lugar indicado, sin necesidad de mover el dinero entre países, ya que la idea es compensar dentro del propio país el movimiento de dinero con otras partidas de dinero que pueden tener cualquier origen.
La investigación de blanqueo, que se centró sobre 7 naves industriales y locales comerciales de Badalona, y nueve personas investigadas, permitió la intervención de una gran cantidad de dinero en efectivo y diferente documentación física e informática, que será estudiada y analizada durante las próximas semanas con la colaboración de Europol. En total, el dispositivo ha permitido intervenir en Cataluña un total de 716.726 euros en efectivos, 80.000 en criptomonedas, seis vehículos de alta gama y tres inmuebles, además de relojes de alta gama así como múltiples indicios relacionados con el blanqueo de capitales y las actividades de tráfico de sustancias estupefacientes y organización criminal.
En Italia la Guardia di Finanza ha intervenido doce vehículos de alta gama y se ha incautado de bienes por valor de 129 millones de euros. Desde el inicio de la investigación, en 2022, los Mossos d'Esquadra han intervenido más de 1.200 kg de hachís y 44 kg de marihuana valorados en el mercado ilícito en casi tres millones de euros. La Guardia di Finanza, desde 2020, ha intervenido 30 toneladas de hachís y marihuana.
