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Alegría culmina la laminación del lambanismo antes de las elecciones en Aragón: "Nada más llegar hizo tabla rasa y se nos condenó a desaparecer"

La ex ministra afrontará las elecciones arropada por su equipo de confianza, aquellos que abrazaban el sanchismo antes de su desembarco en Aragón

Pilar Alegría en la clausura del Congreso Provincial de Zaragoza
Pilar Alegría en la clausura del Congreso Provincial de ZaragozaE.M.
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Tras el fracaso de Gallardo, Pilar Alegría será la primera candidata puramente sanchista en pasar por el diván electoral. Lo hará en Aragón, su tierra, donde ha tejido un PSOE a su medida, después de eliminar cualquier reminiscencia del lambanismo e incorporar a su causa a todos aquellos posibles disidentes.

El pasado 20 de diciembre, la ex ministra de Educación presentó su candidatura a los comicios del 8 de febrero en La Zaida, su localidad natal, y el mismo lugar en el que hace poco más de un año dio el paso para sustituir a Javier Lambán, quien, junto a Emiliano García-Page, era el barón más crítico con la gestión del presidente del Gobierno.

Por aquel entonces, el PSOE aragonés se mostraba ante el resto del socialismo en España como una aldea gala, enarbolando su más férrea oposición a las concesiones de Sánchez al independentismo catalán. Por ello, una vez Darío Villagrasa, secretario de Organización en la era Lambán, se echó a un lado en las primarias, Alegría se puso manos a la obra para cortar de raíz el más mínimo conato de disidencia dentro del partido.

Comenzó esta labor en el Congreso Regional, donde optó por la formación de una ejecutiva joven y municipalista, en la que quedaron fuera figuras destacadas de la anterior etapa, como Carlos Pérez Anadón, Horacio Royo o Marta Aparico. Todos ellos lideraban grandes agrupaciones en distintos barrios de la ciudad de Zaragoza y su ausencia descolocó enormemente a la militancia.

«Nada más llegar, Alegría hizo tabla rasa con lo que había. Puso a su gente de confianza y condenó al lambanismo a desaparecer, prescindiendo hasta de trabajadores internos», explican varias fuentes del partido consultadas por este periódico.

La laminación del lambanismo continuó en las Cortes de Aragón. Allí, Alegría decidió enviar a la portavoz Mayte Pérez, mano derecha del difunto mandatario hasta el final, al Senado para ubicar en ese puesto a Fernando Sabés, líder de la formación en Huesca, única provincia fiel al sanchismo en la región. También sacó del foco al recién derrotado Darío Villagrasa, al que otorgó el simbólico puesto de vicesecretario general y ha posicionado ahora como número dos en las listas, pero retiró como portavoz adjunto. Además, al frente del equipo de comunicación puso a José Francisco Mendi, ex diputado de Izquierda Unida ahora entregado a la ex ministra, para dirigir por completo el mensaje.

Mayte Pérez también fue reemplazada como secretaria general del PSOE de Teruel, siendo sustituida por Rafael Guía, alcalde de Andorra. Esta localidad podría ser uno de los puntos geográficos clave en la campaña, debido a que, tras el desmantelamiento de su central térmica, ya está experimentando el futuro que se le augura a Almaraz si finalmente el Gobierno cierra la planta nuclear. En los cinco años siguientes a la demolición de la instalación, este municipio turolense ha perdido más de 1.000 habitantes y no hay esperanzas de que el Plan de Transición Justa que Teresa Ribera les prometió para evitar el descalabro económico vaya a ejecutarse pronto. «Estamos hartos de ver cómo pasan los años y todavía no se nos ha dado ninguna solución», reconocía Guía a EL MUNDO.

Para terminar con el proceso de reestructuración orgánica, Alegría tuvo que evitar la reelección de Juan Antonio Sánchez Quero, otro de los hombres de Lambán, como líder en Zaragoza. Sin embargo, para ello sí que hizo una mínima concesión a la anterior gestión y aceptó a Teresa Ladrero, relevo del ex presidente en la alcaldía de su amado Ejea de los Caballeros, como encargada de tomar el mando. La también vicepresidenta de la Diputación Provincial se presumía como la única voz que apostaría por mantener el pasado ideario, pero ha terminado plegando ante los intereses de Ferraz. Será la número 3 en las listas por Zaragoza.

La calma ha dominado el proceso de transición provincial, pero esa es una sensación que en el PSOE actual parece que nunca puede ser completa. Y es que el grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Zaragoza está totalmente dividido después de que Lola Ranera decidiese apartar a Horacio Royo de la portavocía de la comisión de Urbanismo y sustituirle por ella misma en la presidencia de la junta de distrito de El Rabal.

Ranera creció en política de la mano de Lambán y su viraje hacia el oficialismo representado por Alegría acabó por decantar las primarias. Su figura como portavoz en el Ayuntamiento está cuestionada por su falta de fuerza como oposición a la alcaldesa Natalia Chueca y su defensa a la figura de Alfonso Gómez Gámez, concejal al que la UCO apunta en el segundo informe del "caso Koldo" por haber influenciado presuntamente en la concesión de permisos para el proyecto de la Mina Muga.

En este contexto, las fuentes consultadas apuntan a que «habrá un cambio en la candidatura a la alcaldía en las elecciones municipales de 2027» y Ranera, tras traicionar a Lambán, no seguirá al frente de la formación a nivel local.

La principal representante en el Ayuntamiento de Zaragoza no ha sido incluida en las listas del PSOE para las próximas elecciones, al igual que la portavoz adjunta en las Cortes de Aragón, Leticia Soria. Ella ha rechazado su inclusión al considerar «humillante» el haber sido relegada al puesto 13 en la provincia, sin posibilidad de ocupar un escaño. Otros cuatro diputados también se han negado a formar parte de la candidatura por el mismo motivo, en un nuevo castigo de la ex ministra de Educación al sector lambanista.

Con todo, Alegría afronta el camino hacia el 8-F con un PSOE hecho a su imagen y semejanza. El objetivo estará en recuperar la presidencia autonómica, pero la esperanza real en el seno del partido es que la derrota «no sea tan abultada» como en Extremadura. Mientras, Azcón ya se ve ganador y vaticina: «Alegría volverá a Madrid tras perder las elecciones».