- Crisis Juanma Moreno anuncia el cese de la consejera de Salud tras los errores detectados en el cribado del cáncer de mama
- Sanidad El Gobierno andaluz invertirá 101 millones y contratará a 705 profesionales para reforzar la detección precoz del cáncer tras la crisis de las mamografías
El hombre para todo del presidente de la Junta de Andalucía, uno de los políticos más veteranos (y con más galones) del Partido Popular, curtido en emergencias ambientales (y políticas) es el encargado de resolver la crisis más grave a la que se ha enfrentado el Gobierno de Juanma Moreno desde que el barón popular llegó al poder tras las elecciones de diciembre de 2018.
Antonio Sanz era, hasta ayer, solo consejero de Presidencia, Emergencias, Diálogo Social y Simplificación Administrativa. Desde hoy, desde la publicación del correspondiente decreto en el Boletín Oficial de la Junta (BOJA), es consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias tras sumar las competencias sanitarias que habían quedado huérfanas desde la dimisión, forzada, de la anterior consejera de Salud, Rocío Hernández.
El hombre fuerte del Ejecutivo andaluz es todavía más fuerte, con un peso reforzado por la decisión del presidente de la Junta de encomendarle, además de lo que ya tenía, la gestión del sistema sanitario público andaluz, un enorme trasatlántico que absorbe un tercio del presupuesto autonómico, más de 15.000 millones de euros, y que emplea a la friolera de 120.000 personas.
Moreno ha tomado la decisión que muchos ven como la más lógica, teniendo en cuenta que las elecciones autonómicas en Andalucía se vislumbran ya en el horizonte de la primera mitad de 2026, por lo que cualquier nueva incorporación en un ámbito tan delicado como el de la sanidad era un experimento de riesgo.
Sanz es un valor seguro, conoce la administración pública y, además, es un político con mucho trienios, experimentado parlamentario y, además, gestor. Las emergencias son un terreno que domina, desde las naturales a las políticas. Hasta sus rivales políticos le reconocen su habilidades para la negociación y su capacidad de trabajo. En su comparecencia de este miércoles, anunció su «compromiso» con sus nuevas tareas «los 365 días del año y las 24 horas del día». También prometió «diálogo» con todos los sectores implicados en la sanidad andaluza y una investigación profunda para «garantizar» que los fallos en los cribados del cáncer de mama «no vuelven a ocurrir».
A sus 57 años ha sido delegado del Gobierno en Andalucía -con competencias por tanto en materia de seguridad- durante el gobierno de Mariano Rajoy y, luego, ya con el PP en la Junta de Andalucía, fue viceconsejero de Presidencia antes de ser consejero de esa misma área en la segunda legislatura, en sustitución de Elías Bendodo tras la marcha de éste a la política nacional reclamado por Alberto Núñez Feijóo.
En el terreno político, fue durante años la mano derecha de Javier Arenas cuando éste lideraba el partido en Andalucía y fue secretario general del PP andaluz entre 2006 y 2012. También ha sido presidente del PP en Cádiz y parlamentario autonómico en varias legislaturas.
Gestión de catástrofes
Si por algo es conocido, dentro y fuera del ámbito político, es por su vocación por la gestión de catástrofes, algo que trasciende incluso su faceta como cargo público. El nuevo consejero de Salud de Andalucía es radioaficionado desde hace décadas y voluntario de la Cruz Roja.
Desde que Moreno le incorporó a su gobierno, ya en enero de 2019, su trayectoria ha estado muy ligada a la emergencias. Como viceconsejero y, más todavía, desde que ascendió a consejero en la segunda legislatura del PP.
Los incendios forestales, su prevención y la mejora de su extinción, ha sido una de sus obsesiones y la creación de la Agencia de Seguridad y Gestión Integral de Emergencias de Andalucía, donde ha concentrado todos los organismos de este campo que antes estaban diseminados, es uno de los logros de los que se siente más orgulloso.
Es difícil encontrar un incendio forestal en los últimos años en Andalucía en los que Sanz no haya estado presente, al pie del cañón.
Aunque los incendios no son los único en lo que ha trabajado. Es responsable, asimismo, del primer plan que ha tenido Andalucía para prevenir el riesgo de tsunamis, con simulacros incluidos en los que, por supuesto, él ha estado muy presente.
De él dicen quienes han trabajado cerca que es infatigable, capaz de exprimir las 24 horas del día hasta límites imposibles y su agenda es casi inabarcable. Unas cualidades que, junto a la lealtad a Moreno y la confianza que éste tiene en su número dos, le han convertido en el candidato ideal, si no el único, para lidiar con el toro -por cierto es un gran aficionado a la tauromaquia- más bravío y peligroso de los que, hasta ahora, había tenido que torear el ejecutivo andaluz del PP.
Su misión no solo será tapar los agujeros del sistema sanitario -a toda prisa para que la vía de agua no llegue a las elecciones- sino, sobre todo, devolver la imagen de buena gestión que, hasta que estalló esta crisis, tenía el gobierno andaluz y Juanma Moreno.
Más personal
Para ello, no se va a escatimar ni un solo euro. «No hay límite para salvar vidas», dijo este miércoles Sanz durante la presentación del nuevo plan para reforzar la detección temprana del cáncer. Invertirán 101 millones de euros y habrá 705 nuevas contrataciones de personal para el Servicio Andaluz de Salud (SAS). Se van a reforzar los cribados del cáncer de mama -en los que han aflorado los fallos y retrasos que han afectado a unas 2.000 mujeres- y también los cribados de cáncer de colon y de cuello de útero. Entre las nuevas contrataciones de personal habrá desde administrativos e informáticos a facultativos especialistas de áreas, como digestivo, anestesia o ginecología.
Ante las dificultades de contratar a médicos por la falta de profesionales que sufren todas las comunidades autónomas, la Junta prevé ofrecer incentivos económicos a sus propios facultativos, en el caso de que trabajen más horas para reforzar las pruebas para la detección temprana del cáncer de mama, colon y cuello de útero. «Se trabajará por las tardes y los fines de semana, se incrementarán las tarifas» que perciben los profesionales del SAS por este trabajo extra y «se incentivará cada actuación», resumió Sanz.
De momento, la crisis de las mamografías se circunscribe, según la Junta, a las 2.000 mujeres que no fueron informadas de los resultados no concluyentes de sus pruebas y seguían a la espera de otras complementarias para descartar la enfermedad. La estadística dice que casi un 2% de esas mujeres tienen un tumor maligno del que todavía no saben nada.


