YODONA
La Vitalista

La incomprensible pedrada de Sabalenka contra el tejado de la igualdad salarial entre hombres y mujeres en el deporte

La derrota de la número uno del circuito femenino ante un Kyrgios medio lesionado y hundido en el ranking de la ATP no ha hecho más que servir de carnaza para los que, a estas alturas, todavia ponen pegas a la paridad en los premios

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Sabalenka, reaccciona frente a Nick Kyrgios durante el partido que los enfrentó en Dubai.
Sabalenka, reaccciona frente a Nick Kyrgios durante el partido que los enfrentó en Dubai.Amr Alfiky/Pool PhotAP

"Ella no es consciente de lo que ha hecho", sostiene una conocida extenista española a la que conozco desde niña y a la que escribí ayer en busca de una explicación más o menos coherente a la, a mi juicio, gran cagada (y perdón por lo gráfico de mi vehemencia) de Aryna Sabalenka por prestarse a ese circo impresentable bautizado como 'La batalla de sexos' (nada que se llame así puede tener algo bueno o constructivo detrás). La propia Garbiñe Muguruza ya lo advirtió hace un par de semanas en 'El Partidazo de Cope': "Es un 'show'. Yo creo que incluso un júnior me gana estando yo en el número uno".

Durante un espectáculo vergonzoso, un Kyrgios medio lesionado, 671 de la ATP, se impuso sin despeinarse por un doble 6-3 a la número uno del ranking femenino en un partido disputado en una pista cortada y a un solo saque (muy al gusto de ese tenis 'menos aburrido' por el que aboga Gerard Piqué). "Fue una barbaridad. No sé a quién se le pudo ocurrir, pero desde luego dudo mucho de que fuera a alguien que ame el tenis de verdad. Ha sido un espectáculo bochornoso que ha hecho mucho daño, tanto a este deporte como a los propios jugadores que participaron en él, porque dieron una imagen patética. Comparar el juego de los hombres y el de las mujeres es absurdo. Cada uno tiene su táctica, sus características, su belleza... Sus cosas buenas y sus cosas malas", asegura mi amiga.

El caso es que más allá de la 'ocurrencia', de ese título de comedia mala noventera, de toda la parafernalia o de la presencia de un Kyrgios en horas bajísimas, lo que más sorprende (y duele) es que toda una número uno de la WTA no solo se exponga de esa manera, sino que, además, declare lo satisfecha que está por haber conseguido atraer más atención hacia el tenis: "Me he sentido genial. Creo que mantuve el tipo. Tuvo dificultades en algunos momentos y lo vi tenso", aseguró la bielorrusa tras el 'match'.

Aunque visto de otro modo Sabalenka tiene razón. Con su numerito ante Kyrgios, lejos de conseguir ese pretendido acercamiento entre la ATP y la WTA, lo que sí ha logrado es volver a poner el foco en esa batalla que sus predecesoras en las pistas empezaron a librar muchísimo antes de que ella naciera por conseguir una anhelada paridad en los premios, una conquista que las nuevas generaciones de jugadoras -como ella misma- ya acarician en los grand slams. Pero lo ha hecho para mal, porque con su contundente derrota no ha hecho más que dar carnaza a todos los que rechazan la 'igualdad salarial' de hombres y mujeres en el deporte bajo la excusa de que ellos son los que verdaderamente dominan y generan el negocio.

"Ella no es consciente de lo que ha hecho", reitera mi amiga ex tenista. Y puede que tenga razón, pero... ¿Es que no tenía al lado nadie que se lo advirtiera? Porque por dinero no será...