La epidemia de gripe nos está azotando con fuerza. Con una cepa muy contagiosa, según la califican los expertos, que está trayendo de cabeza a los servicios de urgencias, no viene nada mal hacer un repaso, de la mano de un médico y de una farmacéutica, de todo lo que deberíamos tener claro en esta situación, partiendo de lo más básico: ¿cómo sabemos qué es gripe? ¿Cuáles son los síntomas? "Para una persona no sanitaria no es tan sencillo saber si lo que se tiene es gripe u otra infección respiratoria vírica o bacteriana. Eso sí, hay una serie de síntomas típicos como serían el inicio brusco, fiebre alta, tos seca, malestar general, dolor de cabeza y dolores musculares (no mocos abundantes, que no suelen ser frecuentes en la gripe) que sumados al contexto epidemiológico como podría ser la estación del año o el número de casos detectados lleva al médico de urgencias o atención primaria a considerar ese cuadro como gripe. Normalmente, las pruebas diagnósticas, como serían el test de antígenos o la PCR, las solemos reservar en casos de duda, pertenecer a grupos de riesgo o casos dónde el paciente se encuentra de gravedad y ese diagnóstico nos puede cambiar la conducta o tratamiento", explica el doctor Júlio de Oliveira Granella, miembro de la plataforma Doctoralia.
Farmacéutica y experta en salud femenina, Marta Masi también nos ayuda a reconocerla: "La gripe aparece de forma brusca. Los síntomas más típicos son: fiebre alta; dolor muscular intenso y de cabeza; escalofríos, cansancio extremo: tos seca y malestar general. A diferencia del resfriado, que es más leve y progresivo, la gripe incapacita y suele durar entre cinco y siete días".
¿Ante qué síntomas debemos ir a urgencias? "Fiebre por encima de los 39ºC que no baje tras tomar antitérmicos como serían el paracetamol o el ibuprofeno; dificultad respiratoria (no que tenga la nariz tapada y que por eso no entre el aire, sino que aún respirando dé la sensación de falta de aire), mareos muy intensos o vómitos/diarrea continuos. Por supuesto, han de acudir en cualquier caso las personas que pertenezcan a grupos de riesgo como serían embarazadas, inmunodeprimidos o personas con patología crónicas", asevera el doctor Oliveira Granella.
Aunque, tal y como asegura Marta Masi, "la mayoría de los casos se puede manejar en casa", debemos acudir a urgencias si aparece: "Fiebre persistente por encima de 39°C que no responde a antipiréticos; dificultad respiratoria, sensación de falta de aire o respiración muy rápida; confusión, somnolencia excesiva o mareos intensos; dolor en el pecho, vómitos continuos o signos de deshidratación. Y siempre han de ir a urgencias personas de riesgo (bebés, mayores, embarazadas, inmunodeprimidos) con empeoramiento de síntomas".
¿Qué se suele tomar, paracetamol? "Efectivamente, en la inmensa mayoría de los casos el tratamiento es sintomático: reposo, hidratación y antitérmicos es más que suficiente ya que la infección suele ser limitada, es decir cura por sí sola, en una semana o menos aunque es cierto que la tos puede durar un poquito más sin suponer eso un problema". En cuanto a la elección entre paracetamol e ibuprofeno, que es una duda muy habitual entre la población general, en este caso (infección viral) optamos por priorizar el uso de paracetamol, no por la eficacia -ya que ambos reducen la fiebre, malestar y dolor de forma similar (no tienen ningún impacto en la duración de la enfermedad)-, sino por el perfil de seguridad, ya que el ibuprofeno tiene más riesgo de dar efectos adversos renales y gastrointestinales. Dejamos el uso de ibuprofeno reservado para casos donde el paracetamol no ha sido suficiente para bajar el dolor o la fiebre", recomienda Oliveira Granella.
¿Y antivirales? "Los antivirales solo suelen usarse en casos de pertenecer a grupos de riesgo o gravedad/ingreso, ya que, en estos casos, sí que mejoran el pronóstico al acortar el cuadro en aproximadamente 1 día siendo fundamental en muchos casos. En adultos sanos, no se usan porque esta pequeña diferencia de un día no es significativa en absoluto. Ahora bien, para que los antivirales sean efectivos deben empezar a tomarse <48hrs del inicio de los síntomas, ya que no funcionan como los antibióticos si no que lo que hacen es inhibir la replicación viral que sucede, sobre todo, durante las primeras 24-48hrs del comienzo de los síntomas. Es por esto que resulta fundamental que la población de riesgo conozca la gripe y sus síntomas y que, en caso de que los padezca, acuda a urgencias".
Masi, por su parte, aboga por "tomar paracetamol o ibuprofeno para bajar la fiebre y aliviar dolores, respectivamente, siempre respetando dosis y contraindicaciones o alergias del paciente".
¿Debemos tomar extra de vitamina c? ¿Bastaría con frutas y verduras? "Esta es -afirma el doctor Oliveira Granella- una duda muy habitual. Creo que vivimos en una época donde desde distintos sectores se incita al consumo de suplementación de vitaminas entre otras la C... Se han hecho muchísimos estudios e incluso metaanálisis (grado máximo de evidencia científica) y realmente no está demostrado que el tomar suplementación de vitamina C cambie la evolución clínica de la gripe ni la prevenga en condiciones normales.Si una persona lleva una dieta rica en frutas y verduras, tiene la vitamina C que necesita y muchos otros micronutrientes beneficiosos. Además, aunque es muy poco habitual porque el cuerpo suele eliminar los excesos a través de la orina, al igual que otros tipos de suplementación, si se realiza sin indicación médica podemos excedernos y resultar en efectos perjudiciales para nuestra salud".
Marta Masi comparte su opinión. "Para la mayoría de las personas, con una alimentación rica en frutas y verduras es suficiente. La vitamina C no evita la gripe, aunque puede apoyar el sistema inmunitario.Los suplementos solo son útiles si hay déficit o recomendación sanitaria, ya que son complementos, no sustituyen una dieta variada rica en antioxidantes ni sustituyen pautas médicas".
¿Por qué es importante beber mucho líquido? Masi lo explica: "Porque la fiebre produce pérdida de agua y el cuerpo necesita mantenerse hidratado para: regular la temperatura; proteger las mucosas; mejorar el bienestar general; y evitar complicaciones como la deshidratación. Agua, caldos, infusiones o bebidas calientes son buenas opciones".
Cuando tenemos infecciones virales que cursan con fiebre, añade el doctor Oliveira Granella, "perdemos mucho líquido a través de la sudoración y la respiración acelerada (ya que expulsamos vapor de agua) lo que hace que aumente nuestras necesidades habituales y que, si no se compensa a través de una ingesta adecuada, el orgamismo se acabe deshidratando, produciéndose mareos, taquicardias, además de aumentar la sintomatología de malestar y dolor de cabeza"
Más allá de los fármacos, ¿cuáles serían los 'remedios de la abuela' a los que podríamos recurrir para aliviar los síntomas: leche con miel caliente, infusiones de limón y jengibre? "Ante una infección viral tan contagiosa e importante como la gripe más que remedios caseros lo que necesitamos es concienciar a la población respecto a su prevención. En situaciones epidemiológicas como la actual, donde observamos un repunte importante de casos, resulta fundamental el correcto lavado de manos, el uso de mascarilla en espacios cerrados como el transporte público así como evitar el contacto con personas susceptibles siempre que se tengan síntomas. Igualmente, es importante recordar que la medida más eficaz para prevenir complicaciones y contener la epidemia es la vacunación (tarda 14 días en hacer efecto), con especial énfasis en mayores de 60 años, embarazadas, personas con patología crónica e inmunodeprimidos. Es más, en algunas comunidades autónomas como Cataluña, que es en la que yo ejerzo, la vacunación se ha ampliado a toda la población. Dicho esto, en respuesta a la pregunta sobre los remedios caseros, habría que empezar por decir que la evidencia científica es limitada, algunos sirven ligeramente para reducir los síntomas, pero no para frenar o revertir la infección. Los líquidos tibio-calientes (no muy calientes), como por ejemplo la leche y el caldo, tienen doble beneficio, por un lado, aportan confort al ayudar al reducir la sensación de estar 'destemplado' y por otro ayudan a reponer líquidos. De igual modo, la miel, también sirve para aliviar la tos y la irritación de garganta pero en ningún caso sustituye el tratamiento adecuado en casos más graves", detalla este especialista.
Según Marta Masi, "los 'remedios de la abuela' no curan, pero alivian". Estos son sus 'favoritos': "Infusiones de limón y jengibre: alivian la congestión y aportan hidratación. Leche con miel: calma las molestias de garganta (no en menores de un año por la miel). Vahos de eucalipto (sin niños cerca): pueden mejorar la sensación de congestión".
Y, eso de la cebolla bajo la cama para evitar la tos, ¿funciona? "No hay ningún tipo de evidencia científica que eso lo avale. Si a alguien le funciona es exclusivamente por efecto placebo", concluye Oliveira Granella. Más claro...
