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Padü, la nueva marca de zapatos de tacón de la talla 36 a la 47: "Conseguir fabricante fue un calvario. Me miraban como si estuviese loca. Les estallaba la cabeza"

Amparo de Gonzalo acaba de lanzar Padü, una marca de zapatos de tacón de calidad que presumen de cómodos a pesar de sus 10 cm y que están diseñados para todos los pies, sean del tamaño o del género que sean. Un proyecto pionero y muy atrevido, que a su promotora le ha costado más de un disgusto poder poner en marcha por culpa de los prejuicios... ajenos.

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Amparo de Gonzalo, con sus salones recién salidos del horno.
Amparo de Gonzalo, con sus salones recién salidos del horno.

Amparo de Gonzalo nunca pensó que acabaría diseñando zapatos. Ni siquiera después de atravesar su primera experiencia empresarial, la marca de bolsos TheyBag, intuyó que su futuro profesional consistiría en calzar pies. Y no unos cualquiera, sino los que durante décadas -incluidos los suyos- han quedado fuera de lo que se ha considerado 'tallas normales'. "Yo calzo un 42. Y siempre he tenido problemas con los zapatos. Nunca encontraba. Me invitaban a un evento y primero tenía que comprar el calzado y luego ya veía qué ropa ponerme".

El caso es que en ese problema vio Amparo una oportunidad, y en ella, el origen de Padü, una firma recién nacida que ofrece tacones desde la talla 36 hasta la 47. Zapatos sin etiquetas y, sobre todo, sin el estigma que históricamente ha asociado tener un pie grande a un defecto. "Yo hago zapatos para pies reales. Y punto", zapatos hechos "para quien quiera llevarlos", aclara. Tan sencillo, y a la vez tan revolucionario. "Toda la vida he escuchado que no hay mujeres que calcen del 44 en adelante. ¿Perdona? No sólo las hay, es que además hay muchísimas personas, se identifiquen o no como mujeres, que quieren ponerse un tacón bonito y no pueden. Porque no existe".

El salón de charol rojo, una de las estrellas de la colección.
El salón de charol rojo, una de las estrellas de la colección.PADÜ

Así, Padü se posiciona como una marca de zapatos sin género. "A mí no me gustan las etiquetas. Cada uno debe ser lo que quiera ser y ponerse lo que le dé la gana. Yo hago un stiletto del 44. ¿Que te lo quieres poner tú? Fenomenal. ¿Que se lo quiere poner fulanito? Pues igual. Lo importante es que quien lo lleve se sienta bien. Los zapatos no entienden de sexo", concluye De Gonzalo.

En el principio fueron los bolsos

Como se apuntaba al principio, no es la primera vez que esta extremeña de 55 años ("criada en un pueblo de la Siberia Extremeña hasta los 18 años, cuando me fui a vivir a Tenerife, con 30 a Madrid con mis dos hijos y desde 2005 hasta 2016 en Dubái, Nueva York, México...") se lanza al mundo empresarial. A su regreso a España fundó TheyBag, una firma de bolsos que reinterpretaba la bolsa de plástico de supermercado en piel de alta calidad. Y funcionó, hasta que la pandemia forzó el cierre de su showroom en Madrid y un cambio de vida que la llevó de nuevo a Extremadura. A eso se sumó una tormenta personal de la que prefiere no hablar y la necesidad de reinventarse otra vez.

El modelo único con el que Padü ha salido al mercado es un salón clásico cerrado, con tacón de 10 centímetros, disponible en piel lisa en colores básicos, en charol y en entelados con gran presencia. Entre ellos destaca un animal print con el dibujo negro en relieve, lo que les proporciona un interesante juego de texturas. El leopardo se factura en verde botella, en violeta nazareno y en amarillo mostaza. Todos cuestan 246 euros.

Una imagen promocional de Padü, con su salón en estampado animal print en verde botella
Una imagen promocional de Padü, con su salón en estampado animal print en verde botellaPADÜ

Los fabricantes de zapatos no entendían nada

Amparo habla con pasión de su proyecto, pero también con algunas cicatrices. El proceso hasta encontrar un fabricante que aceptara producir sus zapatos fue, según propias palabras, "un calvario". "Me han tratado fatal. No te haces una idea de lo que es ir, tocar una puerta y que te miren como si estuvieras loca por pedir un salón en un 46. Me han llegado a decir que para quién era eso, que quién se lo iba a poner. Les explotaba la cabeza". De hecho, a punto estuvo de tirar la toalla. "Después de un año tocando puertas, gastando dinero, haciendo pruebas, que encima no te traten bien... Ha sido horrible. Hasta que un día, cuando ya no podía más, a través de internet di con la fábrica adecuada. Desde la primera videollamada nos entendimos perfectamente. Ha sido lo mejor que me ha pasado", dice.

Lo que ha salido de esa entente cordial es un producto con sello 100% made in Spain, fabricado en Elche con pieles y tejidos de calidad prémium. En cuanto a la comodidad, explica Amparo, para ella "no es negociable. Un tacón de 10 cm puede ser cómodo si está bien hecho. Cada zapato lleva una almohadilla que protege la parte del metatarso, para que puedas llevarlo horas sin sentir que te mueres. Hombre, evidentemente si lo llevas siete horas seguidas te va a doler, eso es obvio".

Crear un zapato de estas características no es tan sencillo como un profano pueda imaginar. El tacón, explica Amparo, es el corazón del diseño. Y no sirve uno cualquiera. Hay que seleccionarlo entre miles de referencias, desarrollar una horma desde cero, escalarla a cada talla y ajustar cada milímetro para que la altura sea la misma del 36 al 47. "Si no lo haces, te encuentras con que cuanto mayor es la talla, más sube la altura del tacón. Un 45 puede acabar con 14 centímetros de altura. Eso no es un zapato, es un andamio. Y te vas de boca", explica Amparo medio en broma medio en serio.

Las creatividades juegan con la idea de que el zapato de Padü no sabe de tallas ni de géneros.
Las creatividades juegan con la idea de que el zapato de Padü no sabe de tallas ni de géneros.PADÜ

Un nombre que es un homenaje

En cuanto al nombre de la empresa, Padü, es de todo menos casual. Es el acrónimo de las personas más importantes de la vida de Amparo. P de Pedro y Paula, sus hijos, y de Patricia, su nuera ("que es como mi hija", dice). A de Amparo, ella misma, y de Ángel, "mi apoyo fundamental". D de Diego, su primer nieto. Y la U, el 'unidos', el elemento que lo vincula todo. Florencia y Federica, su hija pequeña y su nieta más pequeña, también están presentes en el diseño de marca. No en el nombre de la empresa, pero sí en los modelos: el salón se llama Florencia Love, y la sandalia, que llegará más adelante, se llamará Federica.

Con base online, el futuro de Padü pasa no obstante por abrir un punto de venta físico, probablemente en Sevilla. Amparo también proyecta negociar con cadenas multimarca para distribuir su muy especial zapato. Y aunque por ahora lanza sólo un modelo, su cabeza no para: de cara al invierno sacará un botín en licra, "muy ponible". Todo bien hecho, sin prisa: "Esto no es fast fashion. Es hacer bien las cosas. Es un proyecto que nace de una necesidad real y de un propósito. Es mi proyecto de vida. Y no pienso abandonarlo".