Las emociones se acumulan en la vida de Paola Sasplugas (35). Hace unas semanas nacía su segunda hija, mientras su marca PDPAOLA se asoma a un cambio de estrategia empresarial y ella se ha lanzado a protagonizar la última campaña de la firma. "Creo que tocaba dar un paso al frente. Siempre he estado en la sombra y era el momento de humanizar la marca", cuenta. A todo esto, aquella aventura que nació con una inversión de 200 euros cumple diez años con la perspectiva de facturar 50 millones este 2025. La música no suena nada mal en este conglomerado de emociones y retos que coincide con el lanzamiento de su nueva colección. "Estamos en un reposicionamiento de la marca. Queremos que haya más firma y menos catálogo", resumen. la idea es apuntar más alto, "hacerla más premium" y defender eso del menos es más.
En esta década, de la cabeza de Paola han salido "mínimo 25 colecciones". A veces, dice, se te olvida de dónde vienes y eso cree que no le hace bien. "Todo esto fue un hobby venido a más", afirma riendo. Desde el principio hizo tándem con su hermano Humbert, que arropó y potenció la creatividad que veía en la cabeza de su hermana. "Mi intención no era crear una compañía global", dice con humildad. "Empezamos los dos solos. No venimos de una familia de joyeros ni de emprendedores. Todo han sido aprendizajes en este viaje". Y tiene clara una cosa: "Si mi hermano no hubiera estado ahí, yo no habría hecho ni habría llegado hasta aquí".
50 puntos de venta propios
Ese aquí incluye a día de hoy un mapa con 50 puntos de venta propios distribuidos por todo el planeta -Londres, Milán, Madrid, Lima, Riad, Nueva York...- y 2.000 más en tiendas y grandes almacenes. "En las que más vendemos de las nuestras son en una de Oriente Medio y la de Claudio Coello en Madrid". PDPAOLA nació con alma digital, pero un punto de inflexión clave para la marca llegó con la apertura de la primera tienda física en la Diagonal de Barcelona. "El contacto con el cliente real te da otra perspectiva de las cosas", explica la empresaria.
Las cifras parece lógico que den vértigo. Y eso que de esta parte se encarga Humbert; "lo mío es lo creativo", bromea Paola, aunque en un proyecto tan personal acabas sabiendo un poco de todo. "Somos una empresa de modelo profesional. Positivos en Ebitda y con un crecimiento al ritmo que hemos podido", resume. "Hemos sido una marca atrevida, pero siempre hemos tomado las decisiones con cabeza". A nivel emocional, la cosa es algo distinta. "Montar una empresa de cero es una montaña rusa para la cabeza. No puedes predecir nada y para eso tienes que estar preparado".
Empezó con la marca "cuando estaba saliendo de la carrera" de Arquitectura y en este tiempo tanto ella como "el tercer hijo" han evolucionado y cambiado mucho. "Yo ahora consumo de una manera distinta a como lo hacía con 25 años", dice. Y en esa transformación encaja el reposicionamiento de PDPAOLA: "Apuntamos a una clienta más madura, que también ha crecido con nosotros y que tiene mayor poder adquisitivo". De ahí la línea de alta joyería con oro macizo y diamantes que han lanzado. "Diseñamos todo in house y producimos en Asia".
Muchas famosas han lucido sus creaciones a lo largo de estos diez años: "La primera fue Beyoncé. Una amiga me mandó una foto. Si no recuerdo mal fue en una sesión fotográfica que le hicieron en su casa". Después se sumaron a la lista Eva Longoria, la Reina Letizia... "El impacto depende de dónde aparezca la imagen. Nuestras piezas son pequeñas y tienes que fijarte para verlas". A ella por su parte le impresiona más cuando va por un aeropuerto y ve a alguien con sus pendientes. "Eso es otro rollo y te impacta de verdad. A veces me he presentado por la ilusión", reconoce. Otras hasta se ha emocionado.
Confiesa que "repetiría la experiencia una y mil veces", aunque muchos días le dan ganas de "bajarse de la vida", comenta en broma. Asume muchos errores en el camino pero hay uno que le fastidia especialmente: "El que cometemos cuando no ponemos al cliente en el centro de todo". Hace unos días presentaba la nueva colecciónDolphin, con piezas escultóricas inspiradas en la esencia evocadora de los delfines.
Sofisticación, calidad y diseño son tres palabras que encajan a la perfección con lo que Paola quiere transmitir con sus creaciones. "Queremos que las piezas perduren y dentro de diez años las veas y las disfrutes igual", explica. Su manera de llegar al cliente también ha variado en este tiempo. "Tratamos de hacerlo de una manera más natural, sin tratar de impactar tanto".
Difícil elegir una pieza entre tantas. "Siempre me gusta más lo último que he hecho", dice. en la nueva colección hay una pulsera de un delfín que es especial para ella: "Me recuerda mucho a mi abuela; ella tenía una joya con delfines que le encanta". Las letras de iniciales son otro bestseller de la casa. "Tienen significado y son comerciales". Sobre gustos, sabe a estas alturas, pocas normas: "Muchas veces lo que menos gusta es lo que a mí me encanta".

