Desde que Dior los pusiera en el punto de mira, los trajes de flamenca se han convertido en el mejor exponente del made in Spain, superando sin complejos aquellos años en que la industria nacional luchaba por distanciarse de la imagen de lunares y volantes asociada a la española.
Muy al contrario, hoy se reivindican como garantes de esa artesanía que se perfila como nuevo lujo, incluso se han iniciado los trámites para considerarlos patrimonio inmaterial de la humanidad. «Ha llegado el momento de quitarse complejos; hay que empoderar el traje de flamenca y tratarlo como lo que es, la alta costura española», asegura Laura Sánchez, exmodelo y empresaria que dirige junto a Javier Villa la pasarela We Love Flamenco, que llena hasta el próximo viernes de trajes de gitana los exclusivos salones del Hotel Alfonso XIII (Sevilla) con las propuestas de más de 40 creadores durante siete intensas jornadas.
Unos trajes que cada día son más demandados por los mercados internacionales, cuyas mujeres los han elevado a los altares de la costura. «La trascendencia de nuestra moda flamenca es cada vez mayor. Turismo nacional e internacional asiste a nuestros desfiles, que se incluyen en los principales calendarios de la moda y facilitan que destinos como Oriente Próximo pongan el foco en nuestros diseñadores, que cada vez exportan más este traje regional que no conoce fronteras», añade Villa.
De hecho, las exportaciones de moda andaluza no paran de crecer, lideradas por dos mercados, EE UU y Emiratos Árabes: entre enero y noviembre de 2022, fechas de los últimos registros que maneja la Agencia Andaluza de Promoción Exterior (Extenda), se alcanzaron cifras de récord, 864 millones de euros, un crecimiento del 24,4% respecto al mismo periodo del año anterior, y se espera que en 2025 la moda de Andalucía facture un total de casi 557 millones de euros.
Emiratíes, rendidas: "Saben bien lo que pagan"
En concreto, Emiratos Árabes es uno de los países donde más triunfan los trajes de flamenca; según Extenda, allí las exportaciones de moda andaluza se han multiplicado por seis en los últimos 10 años. «A sus mujeres les encantan los vestidos de flamenca, los compran para llevarlos en sus fiestas privadas», asegura Johanna Calderón, una de las diseñadoras con más proyección del momento y que desfiló en la inauguración de We Love Flamenco.
Los vestidos que se presentan en estos momentos en We Love Flamenco oscilan en un rango entre los 500 y los 2.000 euros, dicen desde la pasarela. Los que parten rumbo a Emiratos pueden rondar en algunos casos los 5.000. «No sólo tienes que contar con los costes del envío del traje, que ya son importantes, tampoco ellas te piden lo mismo. Son mujeres que no quieren una puntillita, sino diseños que bien podrían servir para la alfombra roja de una gala MET. Les gustan los tejidos exclusivos y se fijan mucho en los detalles. Por ejemplo, he llegado a forrar el interior de algunos vestidos con popelín de algodón orgánico y con seda. También les apasionan los botones de cristal de Swarovski, que cuestan cada uno 25 euros». Los precios suben, pero hay que ser muy honesto, «porque ellas saben bien lo que pagan, no son tontas», advierte.
Con todo, insiste en que es muy fácil tratar con las mujeres árabes, porque «no te hacen perder el tiempo. Son exquisitas, quieren cosas llamativas, pero al mismo tiempo elegantes y sofisticadas. Todos los diseñadores que trabajamos con ellas estamos de acuerdo en esto», explica. También en que estas clientas valoran, por encima de todo, permanecer en el anonimato. «Son muy celosas de su intimidad. Quizá sea una cuestión de seguridad, pero yo debo borrar, por ejemplo, todas las fotos que me envían, incluso he firmado alguna cláusula de confidencialidad».
Johanna Calderón, de Sevilla al mundo
Johanna Calderón es madrileña, pero sus trajes de flamenca, pura alta costura, hace años que han cruzado fronteras y que son codiciados en todas partes del mundo. Sus clientas llegan a su atelier -dos, uno de ellos en el centro de Sevilla, en la Plaza Nueva, y otro en el de Madrid, en la calle Viriato- desde «Qatar, Australia, Estados Unidos, México, África y toda Europa», nos dice.
Es una creadoras conocida por su confección sostenible -suyo es el primer vestido de flamenca realizado con las redes de pesca que se desechan- y sus diseños para tallas grandes, que sube a la pasarela de la mano de la modelo curvy Lorena Durán a quien ya considera amiga íntima. «No me gusta hablar de talla grande, sino de talla estándar; esa es la moda real. En mi taller hay patrones que llegan hasta la 60, porque tengo clientas con esas medidas, que van a bodas, a eventos, a trabajar... y que tienen que vestirse. Yo misma uso la 46», explica la diseñadora.
Es precisamente Lorena Durán quien cierra entre aplausos su último desfile en la pasarela We Love Flamenco.
Quitarse complejos
«Hemos maltratado tantísimo la imagen de esta moda que ha tenido que venir Dior a organizar un desfile en la Plaza de España de Sevilla para posicionarnos, porque nosotros hemos sido los primeros en tirarnos tierra. Son nuestras raíces, nuestra cultura y nuestras tradiciones. Sabemos bordar rosas cantonesas, flecar mantones, hacer unas peinetas maravillosas... Y, le pese a quien le pese, el lunar y el volante son nuestros. Es el momento de empoderar la moda flamenca. El de gitana es un traje hecho a medida, lo primero; con un tejido muy especial que también debemos tener en cuenta, y sobre todo, con un patronaje tan complicado que implica horas y horas de trabajo. Es alta costura», insiste la modelo y empresaria Laura Sánchez.
Su pasarela -que en la pasada edición alcanzó una repercusión mediática cifrada en seis millones de euros, según la empresa de seguimiento, medición y gestión de medios de comunicación Onclusive-, da visibilidad a la moda de inspiración flamenca, «no sólo a ese traje regional que tiene tendencia y es tan versátil, también a esos looks que sin ser trajes de gitana, sí son de aire sureño», explica. El objetivo a medio plazo pasa, por ejemplo, por que las pasarelas nacionales incluyan "una jornada o al menos un desfile de moda flamenca. Que podamos desfilar en París, en Nueva York..., que sea el referente que en realidad es", apunta.
Feria sin fronteras
Los diseñadores que desfilan ahora en los salones del mítico Alfonso XIII presentan cerca de 2.000 propuestas. Junto a Johanna Calderón, el Ajolí (con más de 40 años de trayectoria), Juan Foronda, emblemática casa de bordados sevillana que celebra ya sus 101 años de historia; Flamenco a la Mexicana, primera y única firma internacional en mostrar una colección de moda flamenca en pasarela (por segundo año consecutivo, después del éxito cosechado en la anterior edición); Flamenca Pol Núñez, con los más de 25 años de trayectoria profesional de su directora, Delia Núñez, y el sevillano José Hidalgo, el creador que inauguró los desfiles y que ha firmado algunos de los vestidos de la Reina Letizia, por ejemplo el diseño de lunares, realizado a medida y en exclusiva para ella, con el que visitó la Asociación Española Contra el Cáncer junto a Jill Biden, en junio de 2022.
Una moda cada vez con mayor presencia internacional gracias a estos desfiles, que «facilitan que destinos como Oriente Próximo pongan el foco en nuestros diseñadores», añade Javier Villa.



