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Por qué en un divorcio, preguntar a un niño con quién quiere vivir es una "absoluta bofetada emocional"

En una ruptura sin acuerdo, los hijos se convierten a menudo en metralla. Hablamos con una experta para aclarar conceptos como guarda y custodia y patria potestad, y sobre las consecuencias que tiene para toda la familia resolver sus asuntos en los tribunales.

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S. A.

'Kramer contra Kramer' y, más recientemente, 'Historia de un matrimonio', entre otros títulos, son películas en las que se evidencia el papel de los niños en un divorcio rijoso. O mejor dicho, cuando los hijos se convierten en la metralla más dolorosa de una ruptura.

En el fragor de ciertas batallas, paradójicamente, los progenitores no son los más indicados para defender el interés de un menor, y ahí, entran el juego jueces, fiscales y letrados. Susanna Antequera (Weinheim, 1971), abogada especializada en Derecho de Familia y Penal Familiar, ha visto desfilar de todo en sus despachos de Madrid y Barcelona.

Se define como firme defensora de los derechos de los niños y así intervino el pasado noviembre en el IX Congreso Mundial de los Derechos de la Infancia y Adolescencia (Córdoba, Argentina). A su criterio, es necesario visibilizar la especialidad de Derecho de Familia por la función social que cumple, y lamenta que muchos jueces y abogados carezcan de formación específica. Por esta reivindicación es candidata a las Top 100 Mujeres Líderes de 2022.

¿Vivimos momentos de especial conflicto en las rupturas de pareja?
Sí. El covid ha marcado un antes y un después. Ahora la conflictividad se ha acentuado, hay mucha más tensión entre padres y madres. A los abogados nos está resultando más difícil llegar a acuerdos. La pandemia ha supuesto una bofetada en los ingresos de las familias y esto repercute negativamente, sobre todo, en los menores. En una ruptura intervienen muchos intereses, aflora el egoísmo, y el covid ha sido la puntilla en este cóctel molotov.
Usted reclama más formación en Derecho de Familia.
Antes de llegar a juicio, siempre insisto en que los padres utilicen el servicio de mediación, porque si llegan hasta el final, pueden encontrarse con un juez que carezca de formación específica en Familia. Esto no sucede igual en todas las comunidades autónomas, lo que supone una discriminación para el ciudadano dependiendo de dónde viva. Puede ser que te toque un juez que desconozca las corrientes jurisprudenciales y no sepa, por ejemplo, que en líneas generales la custodia compartida es la más beneficiosa para un menor. Antes lo normal era otorgar la custodia a la madre, ahora no.
¿Es lo más beneficioso para los hijos?
En líneas generales sí. En Derecho de Familia hay una máxima que es procurar el interés del menor. Si una clienta reconoce que el horario laboral de su marido es compatible con la crianza y que es buen padre, le pregunto 'entonces, ¿por qué pides la custodia exclusiva y no la compartida? Nosotros tenemos que empatizar con los menores. A veces me encuentro con madres muy egoístas convencidas -erróneamente- de que si van a juicio ganarán la exclusiva.
¿Qué diferencias hay entre la guarda y custodia y la patria potestad?
La guarda y custodia se refiere a la logística, a quién o quiénes se ocupan del niño. La patria potestad tiene que ver con las decisiones importantes que le afectan, como dónde vive, si hace o no la Primera Comunión, a qué colegio y extraescolares va, si se vacuna o no, etc. Es muy difícil que se retire la patria potestad a un progenitor, muy difícil. Las diferencias entre ambos conceptos suponen, por ejemplo, que un progenitor no puede llevarse a su hijo a vivir a otra provincia. En el caso de Shakira y Piqué, si ella se llevase a los niños a Miami, será porque ha habido acuerdo entre ellos y lo han fijado en el convenio regulador que tiene que ser aprobado por un juez y un fiscal.
¿Hay muchas sorpresas en los juicios?
Sí, puede haber sentencias muy dispares. Una mujer puede creer que tendrá la custodia exclusiva porque el padre nunca ha ejercido como ella pero, precisamente por eso, el juez o el fiscal pueden decidir darle una oportunidad y activar la compartida. Tuve un caso en el que la madre, con custodia exclusiva, creyó que podía llevarse a su hijo a otra provincia sin consenso y por eso, incluso siendo el bebé lactante, el juez determinó la compartida, para lo que tuvo que extraerse la leche. Los jueces apuestan cada vez más por esta fórmula, por eso es muy importante que los progenitores estén bien asesorados e informados. Lo mejor es no llegar a juicio, porque se sabe cómo se entra, pero no cómo se sale.
¿Cómo se desarrolla en la práctica una custodia compartida?
No tiene por qué ser por semanas. En niños pequeños, hasta 5 o 6 años, se les hace muy largo y lo normal es dos días entresemana para cada uno y fines de semana alternos. El intercambio óptimo es el colegio, mucho mejor que el domicilio, porque se evitan tiranteces. Los niños lo perciben todo.
Aunque sea la tendencia ahora, ¿en qué casos no es oportuna una custodia compartida?
Si hay muchos conflictos entre los padres, con insultos, violencia, etc., es difícil que den la compartida, pero, ojo, hay que probar que esa conflictividad existe.
Sussana Antequera, en el Congreso Mundial de los Derechos de la Infancia y Adolescencia en Argentina.
Sussana Antequera, en el Congreso Mundial de los Derechos de la Infancia y Adolescencia en Argentina.S. A.

A partir de los 12 años, un juez puede consultar al menor cuestiones como con quién prefiere vivir. Usted está en contra de esta exploración. ¿Por qué?
Está extendido en el Derecho Internacional y aunque son entrevistas personales de no más de 10-15 minutos, creo que es una bofetada emocional de un calibre absoluto para el menor. Además, a veces, si se considera que tienen madurez suficiente, son incluso menores de 12 años. Ellos asumen mucho estrés, son manipulados y tienen conflictos de lealtad con respecto a sus progenitores. He visto niños llorando y alguno, incluso, ha tenido que acudir a Urgencias después. Tienen derecho a no sufrir esa colisión de derechos fundamentales. Por eso no soy partidaria de esta exploración, a no ser que sea el propio menor el que quiera hablar con el juez. También existen en los juzgados la exploración por parte de un gabinete psicosocial, pero faltan recursos y están saturados.