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La cara también se entrena: el 'boom' de la gimnasia facial contra el envejecimiento y el estrés

Stephanie Marin, emprendedora de padre francés y madre brasileña, alivia la tensión muscular del rostro sin tratamientos invasivos en sus estudios Work Your Face de Barcelona y Madrid

La empresaria Stephanie Marin, especialista en belleza, posa en su centro Work Your Face, en la Milla de Oro.
La empresaria Stephanie Marin, especialista en belleza, posa en su centro Work Your Face, en la Milla de Oro.BERNARDO DÍAZ
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Pilates, yoga, CrossFit, Barre... La hora de entrenamiento se ha convertido en un tiempo sagrado en vidas cada vez más ansiosas y agitadas, donde conectamos cuerpo y mente para entregarnos al bienestar. Pero, ¿y si le propusiéramos una cita similar con su rostro?

Que la cara también se entrena no es nada nuevo: ahí está el ancestral gua sha, que con sumo cariño pasaba de madres a hijas en Japón, contribuyendo, junto con la evitación del sol, a la pulcra y porcelanosa piel asiática.

Hoy, estas técnicas milenarias de masaje están a la orden del día para tensar el rostro a la par que nos concedemos unos minutos de desconexión. En Madrid, el centro Work Your Face -que ya triunfa en Barcelona- propone una completa activación muscular facial (desde 40 euros la sesión), mientras el resto del cuerpo se abandona al relax.

ASÍ LA DESCUBRIÓ

Al llegar, el o la cliente se sienta en un cómodo sillón y se relaja mientras disfruta de su masaje facial. Hay opciones distintas desde 40 euros a los 75.
Al llegar, el o la cliente se sienta en un cómodo sillón y se relaja mientras disfruta de su masaje facial. Hay opciones distintas desde 40 euros a los 75.BERNARDO DÍAZ

De padre francés y madre brasileña, Stephanie Marin (Djibouti, África, 5 de noviembre de 1990) es la CEO tras este proyecto que surgió de su pasión por el sector de la belleza y viajando por el mundo. "Descubro la gimnasia facial entre Río de Janeiro, Londres y Seúl". Ella trabajaba entonces para un grupo de cosmética suiza, como directora de marketing, incluyendo a los mercados de España, Marruecos y Andorra. Y la llevó a Barcelona, donde este servicio no estaba disponible. "Es donde más tiempo había vivido y tenía bastantes contactos. Desde el Covid tuve ganas de emprender y crear algo mío para tener más libertad", relata.

A pesar de sus más de ocho años en el sector de la belleza, siempre había tenido miedo a la medicina estética. Sin estar en contra de neuromoduladores o inyecciones de ácido hialurónico, temía el dolor y que le cambiase. Que no se reconociera en el espejo. Por eso creó Work Your Face. "Se trata de no sentirse mal por envejecer, dando una alternativa natural a mujeres y hombres que no quieran acudir a tratamientos más invasivos". Veía muchos pinchazos y aparatología. Y mucha menos alternativa natural, manual y, sobre todo, efectiva para luchar contra los signos de la edad, resume.

PERSONAS QUE SE CUIDAN

Fachada del local de Madrid, en el callejón de Jorge Juan.
Fachada del local de Madrid, en el callejón de Jorge Juan.BERNARDO DÍAZ

Cuenta que, pese a ser muy cañero, hay quien se duerme. "Madrid ha llegado poco después por la gran petición que teníamos desde la capital, así que nos pusimos las pilas y abrimos en cuanto encontramos el lugar perfecto para hacerlo posible". Es un callejón de Jorge Juan, en el glamour del barrio de Salamanca. "El workout [entrenamiento] consiste en un masaje facial activo dividido en cuatro partes: calentamiento, cardio, sculpting [esculpir el rostro] y enfriamiento".

Se ha diseñado para activar y trabajar la musculatura facial. "Nuestro método de gimnasia mejora la circulación, la oxigenación y la producción de colágeno y elastina. Los resultados se perciben en el tejido, la piel, las arrugas y la flacidez", enumera.

DIFERENCIAS CON EL YOGA FACIAL

¿En qué se diferencia del yoga facial? "Son ejercicios que haces en casa, gesticulaciones y estiramientos que trabajas para fortalecer la musculatura del rostro, pero tiene un punto muy importante, que tienes que ser religiosamente constante". En cambio, en su método se masajea el rostro. "Un trainer, esteticista formado, trabaja la musculatura en profundidad pero de forma pasiva", aclara.

Según Marin, así se consiguen más beneficios: "Cuando te lo haces tú mismo, físicamente no llegas donde sí puede otra persona". Tampoco te relajas igual. Eso sí, también hay que generar adherencia para que funcione, como en cualquier deporte: "No cada día, una vez a la semana o, como poco, tres veces al mes. Todos sabemos que no nos salen los abdominales en dos sesiones", recomienda. El perfil de público que acude es muy variado. "Personas a las que les gusta cuidarse, de 30 a 60 años", describe.

DISTINTOS UTENSILIOS

Cada herramienta tiene su función específica, desde la pelota a la tradicional herramienta de cuarzo rosa, que en su caso es de acero inoxidable. "Es naturalmente frío. Un material más higiénico para estos tratamientos. Alisa, drena y enfría la piel para toda la vida, como las setas faciales, que usamos en zonas delicadas como el contorno de los ojos". Además, dan clases individuales y en grupo para quien quiera aprender.

¿Qué contraindicaciones hay? "Si tienes una enfermedad grave necesitas el visto bueno de tu médico. Tampoco es recomendable en caso de infección, porque drenamos. Y si tienes un brote de acné, es mejor dejar que pase". En caso de haberse sometido a tratamientos médico estéticos, como neuromoduladores, hilos faciales o acido hialurónico, aconseja esperar dos semanas para hacer el masaje". Pero asegura que en embarazo y lactancia son perfectamente aptos. "Todas nuestras profesionales son esteticistas, tienen que conocer bien la piel, sus condiciones y cómo tocarla". Se someten a una gran formación que les enseña el protocolo y, después, con clientes.

"Se hace internamente con nuestro master trainer & training manager Diego Félix, quien les enseña todo el método". Work Your Face está en la calle Jorge Juan, 14 y en el 'Real Healthness Club' de Villanueva en Madrid. También tiene estudios en Barcelona y Andorra. Incluso ha creado su cosmética propia. Pero no es el único sitio donde se ha instalado este boom.

Sephora ofrece en su cabina de belleza de la tienda de Serrano un Face Glow Bar de la mano de la firma Seasonly, donde concederse unos minutos o concertar cita. Y las emprendedoras tras la tienda de cosmética japonesa Tsuki, en el barrio de Las Letras madrileño, son todas unas expertas en gimnasia facial, entre otros profesionales que proliferan en este arte. "Podemos decir que esta técnica de masaje, que ahora está tan de moda, lleva siglos presente en la tradición asiática, perfeccionándose y heredándose. Tanto es así, que los japoneses, como siempre, han ido un paso más allá, creando nuevos materiales para potenciar los efectos del tratamiento", cuenta Edurne Arraiza, fundadora, mostrando el terahercio, un mineral para estimular la circulación.