HOTELES
Mallorca

Relax y buen comer sobre una cala de aguas turquesas a los pies de la Tramontana

El pequeño hotel boutique El Vicenç de la Mar se ha consolidado como un gran destino para los que buscan tranquilidad junto al mar en la diminuta localidad de Cala San Vicenç. Otro gran reclamo son sus dos restaurantes, a los mandos del estrella Michelin Santi Taura.

Vista desde la terraza de una de las suites del hotel El Vicenç de la Mar, con piscina compartida.
Vista desde la terraza de una de las suites del hotel El Vicenç de la Mar, con piscina compartida.Fotos: M.C.
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Al norte de la isla de Mallorca, a tan sólo 10 km de la localidad de Pollensa, entre imponentes montañas rocosas de la sierra de la Tramontana, El Vicenç de la Mar ha conseguido consolidarse como uno de los lugares con más encanto para disfrutar unos días de la diminuta y cautivadora localidad de Cala San Vicenç. El hotel boutique de diseño, situado encima de una de las tres calas de aguas turquesas con las que cuenta este pueblo de veraneo, abrió sus puertas hace ya tres años como destino para los que buscan tranquilidad y contacto con la naturaleza cerca del mar.

La serenidad se respira en cada uno de los rincones de este adults only de 35 habitaciones con increíbles vistas, ya sea en su increíble piscina en el rooftop acompañado de un cóctel de autor, en su centro wellness con luz natural o en el jacuzzi privado al aire libre y mirando al mar de una de sus suites. El ambiente relajado también inunda una de sus salas más icónicas: la biblioteca, una estancia exquisitamente decorada en tonos pastel presidida por una mesa de billar vintage restaurada, que a su vez está conectada a una exclusiva sala de cine con 24 butacas donde disfrutar de películas o series de las distintas plataformas en privado (bajo reserva previa).

La piscina en el rooftop del hotel.
La piscina en el rooftop del hotel.

El establecimiento, tercer proyecto hotelero en la isla del grupo NYBAU Hotels, junto con El Llorenç en Palma y Es Figueral Nou en la localidad de Montuiri, era un antiguo hostal que llevaba 20 años abandonado y en ruinas. Se levantó desde cero apostando fuertemente por el diseño y la decoración. Su artífice, el sueco Magnus Ehrland, pariente de los propietarios, se inspiró en los colores de la tierra, de tonos sobrios y cálidos, para combinarlos con distintas piezas artísticas que conectan con la esencia mediterránea de la isla. Un año después de la apertura en 2022, El Vicenç de la Mar fue nombrado Mejor Hotel Boutique de Europa en los World Travel Awards.

Los amantes de la naturaleza y del turismo activo también encuentran su lugar en este hotel. Su excelente emplazamiento, rodeado de montañas y de tres calas, ofrece la posibilidad de practicar deportes acuáticos, senderismo por las numerosas rutas que se pierden entre las colinas (uno de los recorridos más frecuentados es el que va desde Cala San Vicenç al Puerto de Pollensa, cinco kilómetros entre montañas con vistas increíbles) y también ciclismo, el deporte por excelencia de la isla. Cuenta incluso con una sala de bicis exclusivamente para clientes, con todo lo necesario para los amantes de esta disciplina.

Biblioteca y sala de juegos del hotel.
Biblioteca y sala de juegos del hotel.

Gastronomía y wellness

La gastronomía es uno de los pilares de El Vicenç de la Mar, algo que lo ha convertido en un gran reclamo. Gente de los alrededores y de otros hoteles llenan a diario los dos restaurantes con los que cuenta el establecimiento. Cocina mallorquina pura y dura basada en el producto y la temporada de la mano del reconocido Santi Taura, chef con una estrella Michelin en su restaurante DINS Santi Taura, ubicado en los bajos del El Llorenç, el otro hotel del grupo en el centro histórico de Palma.

En U Mayol, el bistró marinero a pie de calle situado a escasos metros de la playa de la Cala Molins con propuestas para compartir, se sirven desayunos, almuerzos y cenas a la carta en temporada. Además de tapas (obligado probar el pan de cristal con tomate aliñado) y sándwiches, se sirven pescados frescos y carnes a la brasa, arroces y caldereta (merece la pena el arroz seco acabado a la brasa de porcella de porc negre y gamba roja) y huevos camperos fritos.

Croquetas de nigiri de pargo.
Croquetas de nigiri de pargo.

En la cuarta planta del edificio, abierto al rooftop, se ubica el gastronómico U Vicenç, otra de las propuestas de Santi Taura, en la que la tradición de la cocina mallorquina de temporada sigue mandando, pero en este caso con algunos toques de innovación. Abierto sólo por la noche, en él se puede disfrutar de las creaciones del chef tanto a la carta como en un menú degustación de ocho pases (85 euros). Cada plato, por cierto, la exclusiva vajilla ha sido diseñada y hecha por el propio Taura, tiene una historia detrás. Croquetas de nigiri de pargo, tartaleta de ternera madurada con queso menorquín, raviolis de calamar, lubina con salsa verde o ensaimada rellena de guiso mallorquín de faraona con salsa de almendras son algunas de las exquisiteces del menú que también se pueden pedir a la carta.

La otra apuesta del hotel es el espacio wellness, de los más completos del norte de la isla, con el aliciente de que tiene luz natural. El spa dispone de todo lo necesario para realizar un circuito termal completo, desde sauna o baño turco hasta piscina de hielo y jacuzzi. Ponerse en manos de Marga para cualquiera de los tratamientos realizados con la firma Natura Bissé es una delicia que no deberían pasar por alto los que van en busca de la relajación total.

El spa y centro wellness.
El spa y centro wellness.

El hotel finaliza la temporada el próximo 9 de noviembre. "Dentro de unas semanas, aquí sólo hay cabras y gatos. Los supermercados y los bares cierran y no queda casi nadie", aclara Carlos Arias, director del hotel. Para los que se hayan quedado con las ganas de visitarlo, sus instalaciones vuelven a abrir a finales de febrero. Y, tomen nota, "la mejor época para venir es mayo y junio, cuando aún no hay mucho turismo y la temperatura es estupenda. Toda una delicia", zanja Arias.

Más información: El Vicenç de la Mar: Carrer Cala Molins 6, Cala Sant Vicenç; Tel.: 871 110 392. Precio: desde 300 euros/noche.

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