ESPAÑA
CieloAstur

Asturias mar adentro: desfiladeros legendarios, rutas mineras en bici y el insólito alojamiento que ha dado vida a una aldea perdida

Muy cerca de Oviedo, pero a años luz de la civilización... Al menos esa es la sensación que tiene el viajero cuando descubre pueblos como Bandujo, pedalea por la Senda del Oso, camina por la ruta de las Xanas o duerme en plena montaña en un alojamiento como CieloAstur.

Bandujo, sin duda, uno de los pueblos má sbonitos de Asturias.
Bandujo, uno de los pequeños pueblos más bonitos de Asturias.SHUTTERSTOCK
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Empieza el día en la aldea con emociones fuertes. Acaba de llegar el desayuno en una cesta rebosante de pan, fruta y otras delicias caseras. Es el ritual mañanero de CieloAstur, un conjunto de villas sostenibles para viajeros que huyen de la civilización. Porque a Linares de Proaza no se llega por casualidad. Se llega por amor a la montaña asturiana, a los verdes prados, a la banda sonora de cencerros y gallos, a paisajes que se resisten a los tiempos modernos. O eso parece. En realidad CieloAstur, diseñada para mimetizarse en esta postal silvestre, es el último grito en cuanto a turismo eco responsable. Así lo quiso Casimiro García, el asturiano detrás del singular hotel en esta aldea donde nacieron sus abuelos, Tanislao y Josefina. Ellos estarían orgullosos. CieloAstur no sólo ha puesto al pueblo en el mapa, sino que ha convertido las ruinas de la cuadra y el pajar familiar en un establecimiento que ha dado vidilla a un pueblo donde llegaron a ser cinco habitantes censados. Hoy son alrededor de 25, aunque puede que no vea a ninguno en su estancia.

Las villas de madera de CieloAstur en lo alto de la aldea de Linares.
Las villas de madera de CieloAstur en lo alto de la aldea de Linares.

Cuesta llegar a Linares, hay que decirlo. La estrecha carretera desde Proaza serpentea hacia arriba dejando ver en cada curva una cumbre más. La recompensa al llegar es enorme. Podría ser una de las vistas más bonitas de Asturias. Los aficionados al ciclismo quizá se acuerden de una etapa de la Vuelta ciclista a España que hace un par de años finalizó en La Cruz de Linares, un puerto de paso que está justo al lado de la aldea. Desde este mirador tenemos una panorámica increíble de varios concejos y , sobre todo, altas cumbres. Aunque no hay que llevar dorsal ni ir sobre ruedas para disfrutar de este mundo aparte y zambullirnos en su naturaleza. Bastan unas botas cómodas de montaña. Es más, aunque el paisaje parece inexpugnable, nos encontramos muy cerca de varias rutas para explorar estos valles aptas para toda la familia:

LA RUTA DE LAS XANAS

El desfiladero de las Xanas, un sendero legendario.
El desfiladero de las Xanas, un sendero legendario.SHUTTERSTOCK

Aunque en el Principado, la ruta del Cares se lleva toda la gloria turística, este sendero declarado Monumento Nacional en el año 2002 tiene poco que envidiarle,sobre todo en cuanto a belleza y sorpresas se refiere. Además, está menos masificado. Las xanas, por cierto, son las ninfas que habitan las cuevas y ríos asturianos y parecen acompañarnos a cada paso de esta excursión circular repleta de túneles excavados en la roca, puentes, cascadas y saltos de agua que durante varios kilómetros nos sitúa a ras de un impresionante desfiladero.

Para realizar esta preciosa ruta hay que dejar el coche en un aparcamiento muy cerca de la localidad de Villanueva. Ahí mismo empieza la ascensión, toda señalizada, por la garganta fluvial. La primera parte es más exigente, pero también la más emocionante. El sendero es estrecho y las paredes verticales de casi 80 metros que custodian el río Viescas o de las Xanas sobrecogen, pero en ningún momento se siente uno inseguro mientras va dejando atrás el valle de Proaza a sus espaldas.

Al cabo de dos kilómetros el paisaje cambia. Es cuando nos adentramos en un tupido bosque de arces, robles, tilos y avellanos, y envuelve al caminante el sonido de los pájaros... o quizá sean las ninfas. Tras otro tramo de subida por un prado llegamos al pueblo de Pedroveya, un aliciente más de esta ruta. Toca hacer un alto en el camino y si hay suerte (o ha llamado para reservar) hay que hacerlo en Casa Generosa, el restaurante en pie desde 1951 con un menú diario típicamente asturiano y raciones, como indica su nombre, generosas. Quizá más que generosos. Ideal para reponer fuerzas con un pote, una fabada o una crema de nécoras, de primero, y unas albóndigas o carnes asadas varias, de segundo. ¿Y de postre? También los clásicos. Véase, tarta de queso y arroz con leche.

A partir de aquí se puede elegir entre regresar por carretera convencional en coche o seguir la pista que nos lleva de vuelta a pie, ya casi todo cuesta abajo para volver a coger el coche en Villanueva. El recorrido circular completo lleva entre dos y tres horas, según el ritmo de cada uno y su familia.

Jacuzzi al aire libre, uno de los servicios del alojamiento rural.
El jacuzzi al aire libre, uno de los servicios del alojamiento rural.

De vuelta en CieloAstur toda disfrutar de otros placeres. Cada casita de madera es independiente y cuenta con amplias ventanas por donde se mete el paisaje. Cumplen con los estándares de Passivhaus en materia de aislamiento y climatización para garantizar el confort, pero también con ciertos caprichos como amplias bañeras con cromoterapia. Entre las distintas villas, una llama aún más la atención: la casa del árbol, más elevada y con un diseño nórdico más marcado. Los huéspedes pueden también reservar el jacuzzi al aire libre para llenarse los pulmones y el alma del paisaje asturianos mientras llega el atardecer.

LA SENDA DEL OSO

Una familia pedalea por la Senda del Oso, una ruta suave y con muchos contrastes
Una familia pedalea por la Senda del Oso, una ruta suave y con muchos contrastesSHUTTERSTOCK

Otro día, otra aventura y esta vez se puede elegir si ir a pie o en bicicleta. La Senda del Oso es otro plan fetén en el entorno de los ríos Trubia y Teverga. Sigue el antiguo trazado de un tren minero convertido en Vía Verde que atraviesa todo un catálogo de túneles, desfiladeros, puentes y bonitos pueblos, además de lugares donde se puede ver al rock star del mundo animal del norte de nuestra geografía, el oso pardo. En total son 28 kilómetros, eso sí, sin grandes desniveles. Y siempre se puede elegir uno de los tres tramos. Cada uno tiene sus atractivos. Entre Entrago y Proaza, el punto central de esta senda en forma de Y, el visitante se adentra en un abrupto valle moldeado por el río Teverga, que ofrece grandes vistas a los visitantes hasta llegar al corazón del desfiladero de Valdecerezales. Los túneles excavados en la roca burlan también las paredes verticales de Peñas Juntas, un nombre que define muy bien este otro desfiladero.

El idílico embalse de Valdemurio.
El idílico embalse de Valdemurio.SHUTTERSTOCK

Con todo, uno de los puntos álgidos de la ruta se encuentra en el itinerario entre Proaza y Valdemurio. A orillas del embalse de Valdemurio el caminante podría creer que está en Noruega. Es uno de los lugares favoritos de la ruta por sus espectaculares vistas, la pureza de su aire y el puente que lo cruza, donde muchos visitantes aprovechan para hacerse el selfie de rigor. Y ya en el tramo entre Proaza y Tuñón encontramos una de las paradas preferidas de los miniviajeros, el famoso cercado osero donde vive la osa Molina. Se trata de una superficie de monte de más de cuatro hectáreas cercadas que les permite vivir en semilibertad.

BANDUJO: rumbo a la aldea perdida

Bandujo o Banduxu, un lugar perdido en la montaña.
Bandujo o Banduxu, un lugar perdido en la montaña.M.G.H.

Esta aldea escondida entre altas cumbres es uno de los rincones más bellos de toda la región y una visita inexcusable si duerme en CieloAstur. Bandujo (o Banduxu), con sólo seis habitantes, parece seguir detenida en la Alta Edad Media. Casas de piedra, hórreos por doquier, una bonita iglesia y hasta un torreón muy bien conservado dibujan la postal bucólica de esta parroquia con costumbres también centenarias. Merece la pena visitar el camposanto. No hay lápidas porque cada vecino que pasa a mejor vida ocupa el lugar del que lleva más tiempo bajo tierra.

GUÍA PRÁCTICA

CÓMO LLEGAR. Trubia está a 20 minutos de Oviedo. Es necesario el coche y buena pericia al volante por las estrechas carreteras.

DÓNDE DORMIR. CieloAstur (cieloastur.com). Villas ecosostenibles que se mimetizan con la naturaleza en Linares de Proaza. Desde 125 ¤.

DÓNDE COMER. Casa Generosa. Restaurante familiar en Pedroveya, en mitad de las ruta de las Xanas. Menú típico asturiano en mesas grandes bajo antiguos hórreos. Hay que ir con hambre.

MÁS INFORMACIÓN. En la web de Turismo de Asturias www.turismoasturias.es

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