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Durante el pasado año, la poderosa industria mundial del turismo de bienestar alcanzó una valoración récord de 990.000 millones de dólares, según un artículo publicado el pasado 5 de enero en 'Global Growth Insights' y las previsiones apuntan a que su brutal crecimiento no acaba nada más que empezar, que todavía queda mucho camino por recorrer.
Cuidarse o, mejor dicho, dejarse cuidar por manos expertas y, a ser posible, en escenarios naturales de belleza incomparable se ha convertido en el todo incluido más deseado en un momento en el que, por fin, la salud ha dejado de ser algo de lo que solo nos preocupamos cuando nos falla o nos falta para erigirse en el auténtico centro y razón de ser de la gran mayoría de nuestros hábitos cotidianos.
DORMIR Y RESPIRAR
Algo tan básico y, a la vez, tan complicado debido nuestro frenético ritmo de vida, como dormir bien, comer sano (y rico), hacer ejercicio e intentar gestionar el estrés —que son los pilares básicos de un estilo de vida saludable— ha pasado a ser el principal reclamo de una nueva forma de viajar más respetuosa, tanto con nosotros mismos como con el medio ambiente, que, más allá de un efecto benefactor temporal, aspira a dejar una huella imperecedera en quienes la disfrutan.
"Hay un claro regreso a lo de toda la vida, a lo rural, a la comida de verdad, al contacto con los animales, a recolectar en el campo, a recrearse en los sonidos y los olores de los bosques. A mirar los cielos estrellados. A respirar de forma consciente y plena. Y, por supuesto, existe una búsqueda casi a la desesperada de una desconexión digital, de apagar los móviles y de olvidarnos de pasarnos el día retransmitiendo nuestras andanzas en las redes sociales", explica Miriam Moral, especialista en salud integrativa y referente internacional en wellness.
Muchas veces, añade Moral, "el objetivo principal del viaje es simplemente dormir las horas necesarias y con la calidad que requiere nuestro organismo para reponerse del desgaste diario al que tiene que hacer frente". Descanso, desconexión, respirar... En resumidas cuentas, ahora «"l verdadero lujo es disfrutar de experiencias destinadas a ayudar al sistema nervioso a recuperarse de la locura a la que le sometemos, algo fundamental para poder sentirnos bien".
Según esta especialista, "el turismo de bienestar es algo que se vive cada vez más en familia y que, desde hace tiempo, otorga un papel protagonista a la mujer mediante programas específicos ligados a sus necesidades específicas a lo largo de las diferentes etapas de la vida. ¡No solo a la menopausia!".
El movimiento y la respiración consciente como herramientas de sanación de cuerpo y mente son el principal atractivo de unos retiros de yoga y meditación cada vez más atractivos y profesionalizados, organizados en exóticos destinos de extraordinaria belleza natural.
En su análisis de lo que nos viene en turismo de bienestar, Miriam Moral también hace hincapié en la creciente demanda del 'wellness' de alto rendimiento: "Se trata de estancias diseñadas para deportistas profesionales o amateurs en complejos a medio camino entre los hoteles y los centros de tecnificación que están dotados con instalaciones deportivas de primer nivel". Esta especialista cuenta que "más allá del entrenamiento físico o la recuperación de lesiones, en estos destinos se proporcionan también esos cuidados mentales y emocionales que tanta importancia tienen en un ámbito tan exigente como es el de la alta competición".
Bajo el marketiniano anglicismo de 'glowcations' se esconde otra tendencia en alza que concibe la belleza como una consecuencia de la salud y no como un fin en sí misma. "Se trata de brillar no solo por los tratamientos estéticos más punteros, sino por los mimos internos, por una dieta sana, un descanso reparador y una correcta gestión del estrés", detalla Miriam Moral, especialista en salud integrativa.
cielos estrellados
En un mundo hiperconectado, ruidoso, eminentemente urbanita y enfermizamente sedentario, la desconexión, el silencio, el regreso a la naturaleza y la práctica de actividad física (sensata y bien planificada) son consideradas experiencias tan necesarias como absolutamente renovadoras. Algo sobre lo que Tom Marchat, cofundador de Black Tomato —operador turístico de lujo—, da fe en un artículo publicado en la plataforma 'Global Wellness' en el que recopila las que, a su juicio, serán las principales tendencias en los viajes de bienestar durante 2026.
¿Cuáles son esas propuestas de las que habla Tom Marchat? Arranca con algo tan básico como viajar en busca de los cielos estrellados más hermosos (o, al menos, más a salvo de la contaminación lumínica) del mundo para, en un ejercicio de atención plena (algo que está bastante en desuso en estos tiempos de dispersión absoluta por los que nos ha tocado transitar), deleitarse en su contemplación.
Atrapados en la era de la productividad máxima, la multitarea y ese sentimiento de culpa que nos azota cada vez que paramos de hacer mil cosas a la vez, nada más disruptivo (y reconfortante) que recrearse en el aburrimiento, algo que, aunque parezca mentira, no resulta nada sencillo. Y para conseguirlo, el cofundador de Black Tomato nos recomienda actividades tan sencillas como detenernos en la observación del vuelo de las aves o en el ir y venir de las olas (cerrar los ojos y escucharlas tampoco es una mala opción).
aguas salvajes
Al igual que Miriam Moral, Marchat destaca el auge del conocido como family wellness, es decir, del enriquecedor valor de la experiencia de compartir rituales y hábitos saludable en familia como enseñanza vital, brindando, además, una oportunidad única para que se obre uno de los milagros más implorados en estos tiempos: el de conversar sin el omnipresente y odioso obstáculo de las pantallas.
Lagos de ensueño, piscinas naturales, cenotes, mares turquesas... En resumidas cuentas, las aguas salvajes como destino es otra de las propuestas más deseadas por los que buscan esa comunión con la naturaleza que tan complicada tenemos los habitantes de las grandes ciudades.
Consecuencia de ese cambio climático que eleva la temperatura de los termómetros en verano hasta hacer de algunos destinos vacacionales de toda la vida auténticos infiernos, cada vez son más los que optan por viajar en busca del frío o, al menos, del fresco a la montaña.
Irse muy lejos. Volar hacia un destino con un huso horario diferente y, puestos a pedir, la menor cobertura posible es otra de las tendencias que más en boga estarán durante 2026. Un plan que enlaza con otra propuesta apasionante que plantea Tom Marchat: la búsqueda de los santuarios del sonido. Ensordecidos por el descomunal ruido que nos rodea, la idea es encontrar consuelo en la quietud de los bosques, de las cumbres, de los templos o de los museos.
viajes con propósito
En lugar de dónde, Marchant está convencido de que esa incesante búsqueda del bienestar interior nos va a llevar a preguntarnos por qué. Limpieza de playas, reforestación, recuperación de entornos naturales, programas de voluntariado... Los viajes con propósito ocupan, cada vez más, un lugar destacado en la oferta del turismo de 'wellness', dejando patente que practicar el arte de la generosidad y la amabilidad con el prójimo redundan en nuestra felicidad, promoviendo la salud mental y emocional.
Volver a lo de siempre. A dormir y a hablar mirándonos a la cara. A reencontrarnos con la naturaleza y a darle a nuestro cuerpo y a nuestra mente lo que nos está pidiendo a gritos, pero no podemos oír porque andamos desquiciados con la vida que llevamos. No puede haber mejores tendencias para viajar durante 2026.
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