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No hay letras suficientes para describir Brasil y, sin embargo, he aquí un alfabeto de todo lo que amamos de este destino inagotable.
A de Amazonas. Aunque su origen geográfico esté en Perú, el río Amazonas nace del encuentro de las aguas -unas oscuras y cálidas, otras pardas y frías- del río Negro y del Solimões, cerca de la ciudad de Manaos. El río más caudaloso del mundo da nombre a uno de los 26 estados de Brasil. Sin embargo, la vastedad de su cuenca -la Amazonía- se extiende por nueve países de América del Sur, aunque el 60% se ubica en territorio brasileño. Éste, a su vez, lo componen nueve estados, la llamada Amazônia Legal, creada para proteger el medioambiente pero también promover el desarrollo social de este lugar tan complejo como indispensable para el planeta. Hay pocos viajes más inolvidables que descubrir el Amazonas -su naturaleza hiperbólica, la sabiduría de sus moradores ancestrales, pero también la realidad de los riberinhos- a través de un turismo responsable como proponen Juma Lodge (jumalodge.com.br/), cerca de Manaos, y Cristalino Lodge (cristalinolodge.com.br), en el estado de Mato Grosso.
B de Brasilia. La capital del país fue inaugurada en 1960. Símbolo de modernidad y progreso, con ella se pretendía vertebrar el país desde el interior. Su urbanismo fue planteado por Lucio Costa y su arquitectura corrió a cargo de Oscar Niemeyer. Patrimonio de la Humanidad, la belleza de su trazado y su arquitectura moderna es todavía hoy pura poesía, un museo a cielo abierto (y qué cielo). Su nombre, símbolo de unidad, deriva de Brasil que, a su vez, proviene de palo brasil, el árbol que los hombres de Cabral introdujeron en Europa, y cuya resina roja se usaba para teñir. Desde 1512 su término se empleó para designar a la entonces "América portuguesa".
C de cataratas, cachoeira en portugués. Brasil alberga algunas de las más espectaculares del planeta. Sin duda, la más conocida es la de Iguazú, en la frontera con Argentina. Ambos países comparten este fenómeno natural único que se sucede en el río Iguazú a lo largo de casi tres kilómetros. Sin duda, el salto más conocido es la Garganta del Diablo por su espectacularidad, pero el entorno tropical y su rica fauna, el ruido ensordecedor del agua y las vistas impresionantes son otros de sus atractivos. Menos conocidas, pero igualmente espectaculares, son las cataratas de la Chapada dos Veadeiros, un parque nacional en el estado de Goiás, a 230 kilómetros de Brasilia. Por su parte, la Chapada Diamantina, en Bahía, alberga la impresionante cachoeira da Fumaça, que con 360 metros de caída es la segunda mayor del país, por detrás de la cascada amazónica El Dorado.
D de Dois Irmãos. Este fotogénico telón de fondo de la playa de Ipanema es uno de los perfiles orográficos más distintivos de Río de Janeiro. Más alto que el Pão de Açúcar pero más bajo que el Corcovado, desde donde el Cristo Redentor regala "aquel abrazo", divide los barrios de Leblon y São Conrado. Desde la comunidad (favela) de Vidigal puede ascender a su cima en una caminata de intensidad media de 50 minutos. Las vistas son insuperables.
E de escola (escuela) de samba. La vida en Río es aquello que acontece entre carnaval y carnaval. Fecha indispensable en el calendario brasileño, el protagonismo del espectáculo recae en las escuelas de samba. Originarias de Río, nacieron en comunidades desfavorecidas. Trabajan el año entero para emocionar a los asistentes del sambódromo durante unos pocos días. Portela, Mangueira, Beija-Flor... regalan cada año un enredo, música, coreografía y percusión, con unas carrozas y disfraces inimaginables en un engranaje perfecto. Lo mejor: puede ser parte de ello, contratando su participación a través de agencias especializadas.
F de feijoada. Este guiso de frijoles negros y distintos tipos de carne, acompañado de arroz, naranjas, farofa (harina de yuca tostada) y col rizada, es el plato típico de Brasil. De hecho, suele comerse casi religiosamente los miércoles -por herencia portuguesa- o los sábados, que es considerado el día oficial, así como el día de San Jorge. Pero hay muchas otras delicias brasileñas: la tapioca y el pão de queijo, un buen churrasco donde no falte la linguiça y la picanha, la moqueca... y , por supuesto, para brindar una capirinha.
G de gaúchos. Gentilicio popular de los habitantes del estado de Río Grande do Sul, la tilde es lo poco que los diferencia de sus vecinos argentinos y paraguayos con quienes comparten pasado, estilo de vida campestre, mate (aquí llamado chimarrão) y asado. La impronta de la fuerte inmigración germana en este estado queda patente en ciudades como la encantadora Gramado -la Suiza de Brasil-, uno de sus reclamos turísticos, al igual que el valle de los Viñedos y los espectaculares cañones de Cambará do Sul, ambos en la Serra Gaúcha,.
H de Havaianas. Las chanclas más famosas del mundo fueron creadas en Brasil por un escocés. Inicialmente, en dos colores, sólo las usaban la clase trabajadora. Hoy es un calzado democrático, como suele decirse de las playas de Río de Janeiro. Aunque puede comprarlas en cualquier ciudad del mundo, si pasea por Ipanema no se pierda su flagship store en la calle Garcia d'Avila, diseñada por ese genio llamado Isay Weinfeld.
I de Inhotim. No exageramos si decimos que éste es el museo de arte contemporáneo más bello del mundo. Arte y naturaleza se citan en el estado de Minas Gerais, a 60 kilómetros de Belo Horizonte. En sus 140 hectáreas -reconocidas como jardín botánico- repartidas entre los biomas de Mata Atlántica y Cerrado se exhiben unas 1.800 obras de 280 artistas de todo el mundo. Además de su fascinante naturaleza, destacan los pabellones a gran escala como los firmados por Dan Graham y Olarfur Eliasson; instalaciones como la de Cristina Iglesias, Tunga y Yayoi Kusama, así como las galerías que albergan obra de Cildo Meireles, Claudia Andújar y Adriana Varejão. Como novedad, ya cuenta con un hotel en sus inmediaciones: Clara Arte Resort acaba de abrir sus puertas. Más información en https://www.inhotim.org.br
J de Jobim y de Jorge, seu Jorge. Brasil entra por el oído. Ya sólo el samba o la bossa nova deparan un viaje. Es difícil elegir una letra, un ritmo, un acorde, pero en el imaginario popular siempre sonará Tom Jobim cantando a Vinícius de Moraes y, cuando hay churrasco, no podrá faltar la voz cautivadora, inconfundible, de Seu Jorge.
K de Krenak, Ailton. Carismático líder que lucha sin descanso por los derechos de las poblaciones originarias de Brasil y por la protección del medioambiente, Ailton Krenak se convirtió en 2024 en el primer indígena en ser inmortal de la Academia Brasileña de las Letras. Escritor y poeta, sus libros (no traducidos al español) Ideas para retrasar el fin del mundo, La vida no es útil y El mañana no está en Venta ofrecen un contrapunto a la ortodoxia occidental. Sí está editado en España, por Capitán Swing, otra lectura imprescindible: La Caída del Cielo, del líder yanomami Davi Kopenawa.
L de Lençois Maranhenses. En el estado de Maranhão, al noreste del país, este parque nacional que se asemeja a un desierto inundado es uno de los lugares más extraordinarios del planeta. Por una suerte de alquimia natural aquí convergen tres climas: el ecuatorial, el tropical y el semiárido. Así, sus dunas blancas impolutas, cinceladas por los fuertes vientos, acaban acogiendo las lluvias tropicales, conformando lagunas de agua dulce y cristalina. El parque tiene tres puertas de entrada: Barreirinhas, Atins y Santo Amaro. Desde allí puede organizar excursiones, en jeep, moto, a caballo, para descubrir este lugar extraordinario. Recomendaciones: La Ferme de Georges en Atins (https://georges.life/fr/atins/) y Oiá (https://oia.com.br/en/) en Santo Amaro.
M de Maracaná. Si el fútbol es la gran metáfora de la nacionalidad brasileña, Maracaná es su símbolo más aclamado. Abrió a mediados del siglo XX como el campo más grande del planeta, y han sido innumerables los momentos memorables en él vividos: Del gol número 1.000 de Pelé al histórico Maracanazo protagonizado por Uruguay. Puede visitar el estadio en tours organizados a través de su web. El estadio queda en el barrio del mismo nombre, muy cerca de Sao Cristovão, en cuya humilde cancha de fútbol puede leerse: "Aqui Nasceu o Fenômeno", el carioca Ronaldo Nazário.
N de Nordeste. Si uno busca playas paradisíacas de arena blanca y cocoteros, éstas las encontrará en el Nordeste brasileño. De Bahía a Maranhão, es difícil decantarse por sólo una. He aquí una pequeña selección: En Bahía, Itacaré; en Ceará, Jericoacoara; en Alagoas, São Miguel dos Milagres; en Rio Grande do Norte, Pipa; en Piauí, Barra Grande. Por supuesto, mención especial merece el archipiélago de Fernando de Noronha, a unos 350 kilómetros de la costa de Brasil, pero perteneciente a Pernanbuco. Es lo más cerca que estará del paraíso.
O de Óscar Niemeyer. Pionero de la arquitectura moderna, adalid de la Escuela Carioca, Niemeyer hizo de la curva "la solución más hermosa y natural" y dejó en Brasil (aunque también fuera de sus fronteras) algunas de las muestras más espectaculares y bellas: en Brasilia, el Palacio de la Alvorada y la catedral; en Niteroi, su museo de arte contemporáneo; en São Paulo, el edificio Copán, en Belo Horizonte, el complejo de Pampulha...
P de Pantanal. El humedal -de ahí su nombre- más grande del mundo se emplaza mayoritariamente en el estado de Mato Grosso do Sul, aunque se extiende hasta el vecino Mato Grosso e incluso Bolivia. Este ecosistema milagroso cuenta con una biodiversidad prodigiosa. Para descubrirlo lo más cómodo es hospedarse en una pousada -como Aguapé (https://pousadaaguape.com.br)- que organice las salidas en barca, jeep y a caballo. Además de un paisaje único, tendrá la ocasión de cruzarse con caimanes, jaguares, capibaras, tapires, osos hormigueros, ocelotes, tuiuiús, guacamayos y muchos otros animales nativos. El viaje varía según la estación, húmeda o seca, época ésta última propicia para avistar jaguares, aquí llamados onça-pintada, el elegante felino que simboliza a Brasil.
Q de quilombo.Último país de Occidente en abolir la esclavitud (1888), Brasil recibió la mayor cantidad de esclavos africanos durante el período de la trata transatlántica. Cuando éstos lograban huir de sus amos, se establecían en comunidades remotas llamadas quilombos. A día de hoy, existen miles de comunidades quilombolas reconocidas -y protegidas por la constitución- en Brasil, y muchas pueden visitarse. Es el caso de Campinho, a 20 kilómetros de Paraty, que comparte con los visitantes su cultura, historia y estilo de vida.
R de Río de Janeiro. Se la conoce justamente como la Ciudad Maravillosa por la belleza insuperable de su naturaleza, su ingente cultura y el espíritu de sus habitantes, los cariocas. Metonimia de Brasil, Río regala la alegría de vivir en un verano perpetuo. No exenta de problemas, es como en el verano invencible de Albert Camus, porque no importa lo duro que el mundo empuja contra ella, en su " interior hay algo más fuerte, algo mejor, empujando de vuelta".
S de São Paulo. La capital financiera de Brasil es una metrópoli vibrante gracias a su cultura (con la Bienal, el MASP y la Pinacoteca) , su gastronomía (con DOM y A Casa do Porco) y su arquitectura. De la sofisticación de Jardins a la bohemia del barrio Vila Magdalena, pasando por Liberdade, el barrio que alberga a la mayor comunidad japonesa fuera de Japón, Sampa bien merece un viaje.
T de Trancoso. Exclusivo destino en el estado de Bahía, este pueblito costero ofrece playa, historia, naturaleza y una infraestructura hotelera del más alto nivel en un ambiente tan relajado y bohemio, como sofisticado. La vida nocturna en el llamado Quadrado, barrio de casitas coloridas alrededor de la iglesia, es una delicia, al igual que sus paradisíacas playas, como son la praia dos Nativos, la praia dos Coqueiros y la praia do Espelho.
U de Unique. Buenos hoteles en Brasil hay muchos, pero únicos sólo uno. El Hotel Unique (www.hotelunique.com), con el sello de Preferred Hotels & Resorts, sorprende por su arquitectura -una suerte de barco o media luna firmado por Ruy Othake-, su diseño -con piezas de los hermanos Campana, Gaetano Pesce, Ingo Maurer-, su espectacular terraza Skye -sobre el jardín de Ibirapuera- pero sobre todo por su sensorialidad: la oscuridad de los pasillos y ascensores, la piscina de agua roja con música mientras se bucea, las curvas imposibles de las habitaciones... sin descontar su excelente servicio. Punto de encuentro en la noche paulista, puede disfrutar de sus instalaciones y gastronomía aunque no se hospede.
V de Veloso, Caetano. ¿Cómo definir a una de las figuras más multifacéticas y trascendentales de la música brasileña? No se puede, por eso a Caetano se le escucha: su música, su poesía, su sensatez. Figura indispensable de la música popular brasileña así como fundador del movimiento Tropicália, junto con Gilberto Gil y Gal Costa, a sus 82 años sigue regalando su talento para alegría del mundo.
W de Walter Salles. Todavía estoy aquí -premiada en Cannes, con un Globo de Oro, nominada en los Bafta y candidata brasileña a los Oscar- supone el regreso del director Walter Salles, de quien ya disfrutamos Estación Central (1998). Perteneciente a una influyente estirpe brasileña del mundo financiero y cultural, son de visita obligada las sedes de la fundación de su familia, el Instituto Moreira Salles (https://ims.com.br/). El de Río está cerrado por reforma, pero el de São Paulo, en la Avenida Paulista, es de visita obligada por su interesante programación, así como por contar con la única obra de Richard Serra en el hemisferio sur.
X de xiloteca. Pocos países en el mundo poseen la riqueza maderera de Brasil, que cuenta con numerosas xilotecas (colección de maderas). La más importante y mayor del país es la Dr. Calvino Mainieri, en São Paulo. Y ya que su acceso está restringido a investigadores, podemos observar una en el hall del Belmond Copacabana Palace (www.belmond.com) y ya, de paso, disfrutar de este icónico y centenario hotel de Río de Janeiro que destaca por su arquitectura art déco, punto de encuentro de cariocas y foráneos en la famosa playa de Río.
Y de Yemanjá. Esta orixá es una de las figuras más veneradas en las tradiciones afrobrasileñas. Es la diosa del mar, madre de todos los orixás, de los pescadores y marineros, y simboliza la maternidad y la protección. Se la celebra con gran devoción en Bahía. Así en su día, el 2 de febrero, los fieles vestidos de blanco se reúnen en las playa de Rio Vermelho, en Salvador, y le regalan ofrendas a cambio de su protección.
Z de Zalszupin, Jorge. De origen polaco, este arquitecto llegó a Brasil huyendo del Holocausto. Nombre indispensable en el diseño mid-century brasileño, sus codiciadas piezas las reedita Etel quien también puso en marcha su casa museo (https://www.casazalszupin.com/), en São Paulo, para preservar y difundir su legado, con una destacable programación artística.
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