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Paradise o cómo lo que ocurre en la ficticia Casa Blanca no difiere mucho de la real: "¿Los políticos son personas que se preocupan por el pueblo o son personas que se preocupan por el poder?"

Llega a Disney+ un 'thriller' político de lo menos convencional de la mano del creador de 'This is Us', Dan Fogelman, en el que el misterio del asesinato del presidente de EEUU será el detonante de una conspiración al más puro estilo de 'El show de Truman'

Sterling K. Brown interpreta al agente Xavier Collins en 'Paradise'.
Sterling K. Brown interpreta al agente Xavier Collins en 'Paradise'.DISNEY+
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Un asesinato, una conspiración y un agente desesperado por encontrar las respuestas. A simple vista, Paradise -cuyos primeros cuatro capítulos ya están disponibles en Disney+- podría parecer un thriller político más en la ya extensa lista de series de ese género tan transitado. Un clásico whodunit de toda la vida. Pero no lo es. No podría serlo, no con la firma del rey de los giros, Dan Fogelman, en el guion.

El día empieza como cualquier otro para Xavier Collins (Sterling K. Brown), agente del Servicio Secreto y hombre de máxima confianza del presidente de los Estados Unidos, Cal Bradford. Se levanta temprano para salir a correr por el impoluto suburbio en el que vive, rodeado de algunas de las personas más prominentes del mundo, e intenta bromear (con poco éxito) durante el desayuno con sus dos hijos antes de ir a trabajar. Pero lo que no sabe es que, al llegar a la residencia presidencial, encontrará al mandatario (interpretado por James Marsden) muerto en el suelo de su habitación, y su caja fuerte, que guarda los secretos más importantes del país, asaltada. ¿El problema? Collins fue el último en verlo con vida, convirtiéndose así en el principal sospechoso de su asesinato. Y como la vida no suele dar tregua, este hombre disciplinado pero emocionalmente contenido se ve empujado a investigarlo por su cuenta y no se detendrá ante nada -ni nadie- para descubrir la verdad.

Sin embargo, nada es lo que parece en la ciudad de Paradise. Y aquí llega la gran vuelta de tuerca: el primer capítulo culmina con la revelación de que los personajes viven bajo una gigantesca cúpula, iluminada por un sol artificial, al más puro estilo de El show de Truman. Se trata de una especie de búnker subterráneo diseñado por los tecnócratas más poderosos del país para acoger a una pequeña parte de la humanidad después de una catástrofe climática que ha acabado con el mundo. Y todos y cada uno de sus 25.000 habitantes fue elegido a dedo para salvarse. Lo que inicialmente parece un simple asesinato se convierte en un doble misterio: qué fue lo que le pasó al presidente y cómo y por qué llegaron hasta ahí.

"Te juro que, cuando leí el guion, se me cayó la mandíbula al suelo", recuerda Sterling K. Brown en conversación con EL MUNDO. El actor estadounidense no es ningún novato en el mundo de los giros narrativos de Dan Fogelman, ya que trabajó con él durante más de seis años en el megaéxito de la NBC, This is Us, serie que le valió el segundo de sus tres Premios Emmy hasta la fecha. Sin embargo, el mundo en el que vive Xavier está a años luz de aquel en el que vivía Randall Pearson.

"Cuando Dan me mandó el guion, me dijo que lo había escrito pensando en mí", cuenta Brown. "Me aseguró que no tenía nada que ver con This is Us -salvo el uso recurrente de flashbacks-, ya que sabía que no me interesaba interpretar el mismo tipo de personaje", continúa. "Cuando empecé a leer el primer capítulo, quedé totalmente cautivado. Xavier es tan reservado y frío en comparación con Randall, quien deja ver todas sus emociones, y el contexto de Paradise es tan distinto... Aun así, la historia te llega al corazón como This is Us, pero también te mantiene al borde del asiento con cada escena. No sabes cuál será la próxima bomba que estalle".

Y quien maneja las riendas de los acontecimientos en Paradise es Samantha Redmond (Julianne Nicholson), o Sinatra, como se la conoce, una multimillonaria que ideó y financió la ciudad-búnker como respuesta a su ansiedad climática, y que mueve los hilos del poder casi con la misma agilidad que Elon Musk maniobra a Donald Trump. Pero bajo su gélido exterior, se esconden volcanes de dolor.

"Tiene una historia muy trágica", lamenta Nicholson, que protagoniza el segundo de los ocho capítulos -cada uno de los cuales profundiza en un personaje diferente-. "Está intentando procesar la muerte de su hijo y está desesperada por encontrar algo que la distraiga de sus pensamientos suicidas, así que se sumerge de lleno en su trabajo, tanto que nadie se entere de lo que le ha sucedido", continúa la actriz. "Me encanta la dualidad del personaje: es capaz de estar emocionalmente destrozada y, al mismo tiempo, de ser la persona más poderosa en cualquier sala en la que entre".

No es difícil trazar paralelismos entre esta serie y el mundo que nos rodea: las crisis climáticas se multiplican, la línea entre la política y las grandes tecnológicas se difumina, y el poder del dinero condiciona las decisiones en las altas esferas. ¿Es tan descabellado pensar que podríamos acabar en una situación similar a la de estos personajes? Y si así fuera, ¿actuaríamos de la misma manera?

"Creo que esta serie transmitirá conclusiones distintas a cada espectador, según su ideología. Una vez que el arte sale al mundo, es el público quien decide qué hacer con él", reflexiona Brown. "Yo lo veo desde la perspectiva de: ¿cuál es mi responsabilidad para intentar que el planeta sea lo más 'sano' posible, por así decirlo, y evitar llegar a este punto? O bien, ¿cómo podemos aprovechar los recursos que tenemos de una manera equitativa? Porque el mundo de Paradise parte, en gran medida, de la idea de: ¿cómo consigo lo mío y que se jodan los demás?", se pregunta, a lo que añade James Marsden: "Me gustaría pensar que estemos ofreciendo a la audiencia la oportunidad de hacer un ejercicio de introspección. Queremos que se pongan en una situación así, de vida o muerte, y que se pregunten qué decisiones tomarían, para que al final se sorprendan".

Parece que la agitación de la última década en la política estadounidense ha encendido el fuego entre las productoras del país, máxime ahora con la vuelta de Trump al Despacho Oval. En tan sólo los primeros tres meses de 2025, llegarán a nuestras pantallas tres series sobre la Casa Blanca. Además de Paradise en Disney+, Netflix estrenará Zero Day, con Robert De Niro en el papel de un ex presidente que se enfrenta a un gran ataque ciberterrorista, y The Residence, una comedia de enredo liderada por Uzo Aduba y producida por Shondaland.

Resta una pregunta clave: ¿por qué este tipo de series despiertan tanta fascinación? "Estamos obsesionados con saber qué ocurre a puerta cerrada", opina Brown. "Nos preguntamos constantemente: esas personas en quienes depositamos nuestra confianza para tomar decisiones que afectan nuestras vidas, ¿realmente velan por nuestro bienestar? ¿Los políticos son personas que se preocupan por el pueblo o son personas que se preocupan por el poder?", reflexiona el actor. En Paradise, sin embargo, hay otra pregunta que debemos hacernos. "¿El verdadero poder reside en la Casa Blanca o en los que financian a la gente que llega a la Casa Blanca?", plantea, en un adelanto de lo que está por venir en el resto de esta primera temporada. "Por desgracia", concluye, "es una pregunta que probablemente, al menos en la vida real, tendremos hasta el fin de los tiempos".