Dicen que tener miedo siempre es bueno, que lo malo es cuando uno es incapaz de enfrentarse a ese miedo y este acaba por comerte. Con Jesús Calleja y su Universo Calleja lo del miedo va en el pack. Todo el que acepta sumergirse en uno de sus viajes acepta con un primer pensamiento en la cabeza: "me va a tocar hablar". Ese pensamiento, el que probablemente es uno de los mayores miedos del que es un personaje famoso, se pierde según van pasando las horas al lado de Jesús Calleja. La capacidad de Calleja es ir quitando las capas de cebolla que nos envuelven a todos para conseguir llegar hasta la persona, la real, no la impostada, no la de los focos, no la de los aplausos, no la de las críticas.
Ana Peleteiro, Willy Bárcenas, Raúl Pérez y Santi Millán han sido los primeros cuatro valientes que han arrancado la nueva temporada de Universo Calleja. El éxito de este programa no es que lleve al espectador a lugares extraordinarios, el éxito de este programa es que Jesús Calleja consigue algo imposible: llevar al límite a sus invitados y que sus invitados se descubran. No es que Jesús Calleja les descubra para el común de los mortales, es que Jesús Calleja hace que se descubran a sí mismos, aunque ni siquiera ellos sean conscientes hasta probablemente tiempo después.
De hecho, Willy Bárcenas y Santi Millán repetían anoche experiencia. Hacía años de su anterior viaje con Jesús Calleja; se les notaba la experiencia frente a una Ana Peleteiro y un Raúl Pérez que fueron descubriendo (y todavía les queda) que aceptar el reto de Jesús Calleja les puede cambiar la vida.
En Universo Calleja el gancho es que el espectador sabe que Jesús Calleja se va a sentar con ellos, les va a llevar a su terreno y va a conseguir deshojar la margarita. Pero con el paso del tiempo y de cada temporada, los espectadores hemos descubierto que Universo Calleja es mucho más que descubrir a la persona; Universo Calleja es el viaje que cualquiera quisiésemos hacer. Es cierto que Jesús Calleja se los lleva a los lugares más recónditos y hermosos de la Tierra, pero, seguramente, si el viaje fuera a 20 kilómetros de sus casas, el resultado de Universo Calleja sería el mismo. Y en esto es clave Jesús Calleja. Lo que el aventurero logra con sus invitados traspasa la pantalla, invade el ojo del espectador, provoca emociones en las que uno pierde el significado del inicio para llegar a un final en el que todos parecemos habernos convertido en el amigo de Ana Peleteiro, en el de Raúl Pérez o en el de Willy Bárcenas y Santi Millán.
Tal vez, otra de las palabras que debería acompañar a Universo Calleja sea la de la generosidad. La generosidad de Jesús Calleja de preguntar sin juzgar y la de escuchar; la generosidad de sus invitados que ni aceptan hasta las preguntas que a priori pueden parecer de lo más incómodas. Por ejemplo, Santi Millán anoche en lo alto de una montaña, recordando su famoso vídeo sexual y riéndose de aquello. Mecanismos de defensa, todos los tenemos.
La pregunta es cómo lo logra Jesús Calleja. Además de crear y establecer una relación de confianza con el que tiene enfrente (incluso con el espectador que está al otro lado de la pantalla), el aventurero juega a llevarles al límite, a que tengan miedo, pero, sobre todo, a que lo superen. Todos tenemos miedo, pero el mayor de los miedos es poder superarlo.
Cuando uno llega a ese punto, que después Jesús Calleja te pregunte por un vídeo sexual, por tus traumas, por tus emociones parece algo completamente secundario. Responden con sinceridad porque Jesús Calleja les ha llevado antes al límite de sus terrores.
Volvió a suceder anoche, como sucedió la temporada pasada con Sandra Barneda o con Omar Montes, con Ana Peleteiro. Solo la primera pregunta de su charla a dos dice mucho de lo que es Universo Calleja: "Si tuvieras que explicar quién es Ana Peleteiro, ¿qué dirías?". Parte Jesús Calleja de que quien tiene delante es un personaje conocido, una atleta, una medallista, pero por encima de todo es una persona.
Y solo con esa pregunta ya todo parece fácil. La realidad es que no lo es, pero lo parece. El palmarés de Ana Peleteiro está a la altura de muy pocos, situándola en el Olimpo del deporte español desde hace un tiempo: una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos; dos bronces en los Campeonatos del Mundo en pista cubierta; un oro y un bronce en los Campeonatos de Europa al aire libre; dos oros y una plata en los Campeonatos de Europa en pista cubierta, entre otros. Esta es una Ana Peleteiro, pero quién más es.
No descubrimos nada cuando Ana Peleteiro relató su adopción, pues todo el mundo sabe que es adoptada. Lo que sí descubrimos es el trauma que arrastra y que descubrió no hace tanto tiempo: el abandono. Ana Peleteiro fue adoptada a los dos días de nacer. "Fui una niña abandonada. Mi madre era una chica gallega muy joven, creo que a los 18 años tomó la decisión de entregarme en el hospital en menores. El único requisito que dio es que nadie de su familia me adoptase. Ahí fue cuando se llamó a la primera familia, pero había un factor, puesto que era una niña mestiza... la primera familia no quiso adoptarme", ha subrayado la medallista olímpica.
Posteriormente llamaron a la familia actual de Ana Peleteiro, concretamente al padre, y tras darle un tiempo muy corto para decidirse, los padres de la atleta dijeron "sí" y la adoptaron: "Me recogieron el Día de Santa Lucía". Además, la gallega ha asegurado que en casa nunca le escondieron nada, siendo algo "súper natural" todo. Además, Peleteiro cuenta que ni ella ha buscado a sus padres de sangre ni viceversa y que tampoco quiere buscarlos ni que de repente un día llame a su puerta su madre biológica. No lo necesita. "Soy feliz": "Yo no tengo trauma por ser adoptada, pero sí por ser abandonada. Que lo supe muy adulta...".
"Yo tenía en mi cabeza que mi madre se había muerto en el parto, entonces por eso mis padres me adoptaron. Me chocó... fue un impacto. Pero mi trauma no viene de ahí. Desde que soy muy pequeña, el sentimiento que tenía no era de tristeza. Mi niña interior fue abandonada y eso siempre va a formar parte de mí", le explicó a Jesús Calleja con su ensalada en la mano y a la orilla de un río. Esto es Universo Calleja.
Otro episodio clave en la vida de Ana Peleteiro que marcó un claro punto de inflexión en ella son los supuestos maltratos psicológicos que sufrió por parte de su expareja, lo que hizo que tuviera que ir a terapia: "El problema es que tú estás tan reducida y anulada que no eres capaz de salir de esa relación porque crees que tu vida es una mierda. Y empecé a trabajar en mí misma y a trabajar el amor propio. Y mi vida empezó a despegar". Acababan de bajar de hacer escalada atravesando una vía ferrata.
Continuaron su viaje con un rafting por las salvajes aguas del río Elaho y terminaron escalando al pico Tricouni, una montaña de más de 2.000 metros, lo que iba a ponerles al límite, de nuevo. Cuando los metros iban ascendiendo, todo se iba complicando. Raúl Pérez tenía un momento de debilidad: "No lo estoy pasando bien ahora, estoy como muy vertical". "Es una escalada real, el objetivo es la cima. Nada es obligatorio, las montañas no se van a mover, siempre se puede volver", le decía Jesús Calleja. El cómico decidía seguir adelante.
Todos seguían adelante, ascendiendo poco a poco para llegar a una cima que les esperaba ya a unos pocos metros, pero quedaba el tramo más complicado. El que Raúl afrontaba con miedo. Fue el último en llegar a esta cima, aplaudido y completamente arropado por sus compañeros, que le daban un aplauso ante su gran esfuerzo. Raúl Pérez, que horas antes había confesado a Jesús Calleja que le costaba demostrar sus emociones, se rompía: "Creía que no podía, es la cosa más difícil que he hecho en mi vida".Decía Nelson Mandela que "el coraje es el triunfo sobre el miedo, no la ausencia de éste".

