MOMENTVS
Nochebuena

RTVE contraataca al "lanzallamas" en un Telepasión con ausencias muy sonadas

35 años cumplió anoche Telepasión, la mitad de los que cumplirá RTVE en 2026. Aitor Albizua y LalaChus fueron los encargados de poner los rostros a probablemente el mejor Telepasión de los últimos años, pero también el Telepasión que sirvió a la dirección de RTVE para revolverse contra las críticas

Telepasión
La manifestación de Telepasión.RTVE
Actualizado

Telepasión, mi gran noche fue el nombre elegido este año para el tradicional espectáculo de Televisión Española en cada Nochebuena. En esta ocasión había más motivos para darlo todo: Telepasión cumplió anoche 35 años, la mitad de los que va a cumplir RTVE en 2026. Y sí, fue probablemente el mejor Telepasión de los últimos años, pero también el más rebelde, elTelepasión que sirvió también para revolverse.

Fue el más currado en cuanto a escenografía, actuaciones, espectáculo y mensajes; sobre todo, mensajes. Los hubo para todos y de todo; sí, también para dar un buen leñazo a quienes critican esta nueva RTVE de infoentretenimiento, grandes audiencias, «falta de pluralidad», exitosas series, una programación más que medida y cuidada y el éxito con el que muchos soñaban a un coste que no para todo el mundo está justificado.

Participaron más de 130 profesionales de RTVE que llenaron la noche de música y baile de todas las épocas, «con muchas sorpresas», decía la nota de prensa de la Corporación Pública sobre Telepasión. ¡Vaya si hubo sorpresas! La primera, que fue el mejorTelepasión de hace mucho tiempo; el Telepasión que se quitó lo casposo; el Telepasión que abrazó el humor, el espectáculo bien hecho y la realización más que cuidada.

Fue también el Telepasión (y esto es siempre así) de los grandes rostros, los de ahora, como antes eran los de otros. Estuvieron casi, casi, casi todos. Hubo una ausencia de la que el público se percató nada más acabar Telepasión: Silvia Intxaurrondo. Aunque también es cierto que hubo otras ausencias, como la de Gonzalo Miró o Pepa Bueno. Pero estas no cantan tanto —nunca mejor dicho—.

No, la presentadora de La Hora de La 1, el programa de las mañanas que ahora mismo arrasa en audiencias, no estuvo invitada a la fiesta. Tal vez, la demanda que ha interpuesto a RTVE para recuperar su anterior salario: un salario de 253.356,96 euros anuales. O, tal vez, es que la cosa ande tensa porque no es plato de buen gusto que te demande quien tú apostaste y por quien te la jugaste. Fue un contraataque silencioso, de esos que no se perciben, pero que son más que evidentes. No fue el único.

¿Se hubiera hecho raro si RTVE no hubiera usado Telepasión para dar el semejante guantazo que dio a los que critican o hablan de entrar con lanzallamas y motosierras? Seguramente no, pero ya que el Pisuerga pasa por Valladolid... ¿qué mejor momento puede haber que en el programa en que todas las familias están reunidas y el único que no es un rémix festivalero? No se puede negar que la nueva dirección de RTVE sabe jugar sus cartas y que siempre guarda un as en la manga.

Se eligió a Inés Hernand para liderar la «protesta»; se eligió a Jesús Cintora para dar cobertura a la misma; y, por aquello de suavizar, se metió a rostros de Cine de Barrio o de los Informativos territoriales, para que no quedase tan obvio ni descarado. Y se eligió la canción Tengo el poder, de Manuel Carrasco, para dar el leñazo y, a la vez, mostrar el rostro de muchos de los trabajadores de RTVE que nunca se ven, pero sin los cuales la televisión pública sería imposible. No eran muchos, pero representaban a todos ellos, a los que están detrás de las cámaras, en los controles de realización, en sonido, en tantos y tantos sitios que nunca salen, pero que lo hacen posible. Seguramente a todos ellos les duelan las críticas, pero también les duela lo propio, lo de dentro. Lo han dicho muchas veces y, tal vez, se callen muchas otras.

Telepasión
Aitor Albizua y LalaChus, los encargados de conducir Telepasión.RTVE

La letra de Tengo el poder es muy clara: «...Lucha de gigantes, mi canción / Tuve que rendirme para ser más libre / Qué difícil es decir que no / Y a ti, que me cerraste la puerta / Fuiste tú quien me diste más fuerza / Tú no me limitas / Tú, tú no sabes quién soy yo...». No hace falta siquiera leer entre líneas.

Fue el homenaje de Telepasión a todos los trabajadores, aunque no todos estén de acuerdo con esta nueva RTVE, pero también fue el grito de «no pasarán» de los que mandan. Una cosa no quita la otra. Se unen ambos polos y matas dos pájaros de un tiro: el homenaje y el hostión.

Ahora habría que preguntarse si ese «no pasarán» será también para los que desde dentro llevan meses denunciando y clamando por lo que consideran irregularidades de ahora, pero también de siempre. Porque siempre ha ocurrido lo que ocurre ahora en RTVE, porque siempre depende del Gobierno que esté en ese momento, aunque esta vez sea más descarado y más bestial, como son más voraces y más brutales las críticas a las que anoche quisieron contestar bajo el manto de Telepasión.

Con todo, ya podemos hablar de laTelepasión reivindicativa, aunque también se podría hablar de laTelepasión que hizo un maravilloso repaso por la historia de estos últimos 70 años: Estudio 1, la victoria de Massiel en Eurovisión, las primeras elecciones en democracia, el mundial de fútbol femenino de 2023... Y en todas ellas, le pese a quien le pese (insisto: a cada Gobierno que ha existido le ha pesado a su forma), ha estado ahí Televisión Española. «Qué bonita la vida...», cantaron Paula Vázquez, Cayetana Guillén Cuervo, JK Bello, Gonzalo Pinillos al piano... 70 años de historia y 70 años soportando los trabajadores los bandazos de unos y otros. Igual, la protesta simulada de Telepasión tendría que haber sido esa: un «no pasarán», pero para que la televisión pública sea libre de verdad.

Aitor Albizua y LalaChus estuvieron de órdago. Al César lo que es del César. No quiero entrar en X porque me imagino algunos de los comentarios. ¡Qué agotamiento! Pero la realidad es que mantuvieron el ritmo, el humor, las transiciones, el juego, la diversión que al final es Telepasión, aunque pocos nos imaginemos el curro que debe haber detrás para hacerlo posible. Por esto sí que hay que manifestarse, por ese currazo.

Telepasión
David Broncano abrió Telepasión.RTVE

Con el asesoramiento imprescindible de las «secretarias», Eva Diago y Pepa Zaragoza, LalaChus y Aitor Albizua fueron dirigiendo las diferentes actuaciones. Al ritmo de la canción Mi gran noche, vimos cantar y bailar a David Broncano y algunos miembros de La Revuelta; a Marc Giró en el tradicional ascensor del programa; o a Pepe Rodríguez, de MasterChef, entre otros. No faltó tampoco la actuación del elenco de La Promesa o de Valle Salvaje, los compañeros del Tiempo de RTVE y del magacín Mañaneros 360, que cantaron un temazo de Amaral. O el homenaje del equipo de D Corazón a los bomberos, después de un verano de horror en la lucha contra el fuego.

Y fue un Telepasión donde se alternaron las actuaciones de los rostros y voces de RTVE (esas que, por mucho que se editen, siguen sonando mal) con las de grandes voces que también se han convertido en grandes rostros. Porque La casa de la música que quiere revivir, resucitar y rejuvenecer RTVE también se vivió anoche enTelepasión.

Como en cada Nochebuena, habrá quien hable de caspa, de ridículo, de chorrada... Con el nombre de Telepasión siempre van los anteriores porque así va la cosa. La realidad es que una Nochebuena sin Telepasión no sería nuestra Nochebuena; sería otra, pero no la nuestra. Incluso con guantazo, con hostión o con leñazo.