"Con profunda tristeza, debemos compartir el fallecimiento de nuestro querido padre, abuelo, tío y hermano, Robert Carradine. En un mundo que puede parecer tan oscuro, Bobby siempre fue un faro de luz para quienes lo rodeaban". Con este mensaje la familia del actor Robert Carradine (71 años) ha anunciado la triste noticia de su muerte.
Una de las primeras en reaccionar ha sido la actriz Hilary Duff. El vínculo con Carradine se forjó cuando Duff era una joven estrella que empezaba a despuntar en la pequeña pantalla, pues Robert Carradine fue su padre en la mítica serie Lizzie McGuire, con la que la actriz saltó a la fama.
"Esto duele. Es muy difícil afrontar esta realidad sobre un viejo amigo. Había tanta calidez en la familia McGuire y siempre me sentí tan cuidada por mis padres en pantalla. Estaré eternamente agradecida por eso. Estoy profundamente triste de saber que Bobby estaba sufriendo. Mi corazón sufre por él, su familia y todos los que lo amaban", expresó Duff esta madrugada tras conocer el fallecimiento del actor.
Robert Carradie nació el 24 de marzo de 1954 en Hollywood, California. El actor formaba parte de una importante saga de actores. Era el hijo menor del legendario John Carradine y hermano de los actores David y Keith Carradine, así como del ingeniero de sonido de Disney, Christopher Carradine.
Sin embargo, supo forjar una identidad artística propia, alejada de comparaciones, con interpretaciones que combinaban sensibilidad, humor y una naturalidad poco común.
Su debut en el cine llegó en 1972 junto a un grande las películas del oeste, John Wayne, en The Cowboys. Sin embargo, su gran oportunidad y el papel que le hizo convertirse en una estrella tardó 12 años en llegar. Fue en 1984 tras interpretar a Lewis Skolnick en Revenge of the Nerds. Su interpretación de Lewis Skolnick se convirtió en un símbolo de orgullo para los marginados sociales, definiendo un arquetipo que persiste hasta hoy.
La película, inesperado éxito de taquilla, dio lugar a varias secuelas y consolidó a Carradine como rostro icónico de la cultura ochentera.
Convertida en clásico de la comedia juvenil de los años ochenta, capturó el espíritu de una generación y ayudó a redefinir el arquetipo del "nerd" como protagonista entrañable. Carradine retomó el personaje en varias secuelas, consolidando su lugar en la cultura popular.
"Estamos desconsolados por la pérdida de esta hermosa alma y queremos reconocer la valiente lucha de Bobby durante casi dos décadas contra el trastorno bipolar", ha asegurado su hermano Ketih Carradine. "Esperamos que su experiencia pueda arrojar luz y animar a abordar el estigma asociado con las enfermedades mentales", añadió en un triste comunicado en el que pide, además, a los medios de comunicación "privacidad para lamentar esta insondable pérdida".
Para las audiencias más jóvenes, Carradine fue el rostro de la estabilidad y el cariño como Sam McGuire en la serie de Disney Channel Lizzie McGuire (2001-2004). Su química con Hilary Duff ayudó a definir el tono de uno de los programas más influyentes de su época. Su personaje fue una pieza clave en el equilibrio familiar que definía el tono cálido y humorístico de la serie.
Sam McGuire era presentado como un hombre trabajador, sensato y con un sentido del humor seco pero afectuoso. A diferencia del estereotipo del padre distante en muchas comedias familiares, su personaje se mostraba involucrado en la vida de sus hijos, Lizzie y Matt, aunque a menudo reaccionaba con desconcierto ante los dramas adolescentes de su hija.
Para muchos espectadores que crecieron viendo la serie a principios de los 2000, Robert Carradine quedó asociado a la imagen del "papá comprensivo", muy distinto del nerd universitario que lo hizo famoso en los años 80. Este papel consolidó su conexión con una nueva generación y demostró su capacidad para adaptarse a distintos registros dentro de la comedia.
En 2019-2020, Robert participó en el rodaje de los primeros episodios del reboot de Lizzie McGuire para Disney+, proyecto que finalmente no vio la luz debido a diferencias creativas entre Duff y la plataforma.
A lo largo de su carrera participó en numerosos proyectos cinematográficos y televisivos, alternando comedia, drama y western, siempre con un estilo discreto y comprometido. Más allá de los reflectores, quienes trabajaron con él destacaron su profesionalismo, su sentido del humor y su carácter afable.
Más allá de la pantalla, Carradine llevó una vida marcada por la pertenencia a una familia compleja y creativa, con la que compartió proyectos y escenarios. Siempre fue descrito como un profesional disciplinado, de trato amable y carácter reflexivo.

