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El sistema de votación de Eurovisión está en entredicho. Tras el mal resultado de Melody, la cual sólo recibió 10 puntos del televoto, más el apoyo en las votaciones de los espectadores a Israel, también en España, donde le dieron los 12 puntos a Yuval Raphael, la Televisión Pública ha solicitado a la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizador de Eurovisión, que abra un debate sobre el televoto en el Festival, además de pedir al organismo información oficial de cuántos votos recibió cada país desde España.
España ha abierto un melón, propiciado por el enfrentamiento con la UER horas antes de la gran final, pero no es el único, pues varios países también van a hacer la misma petición, "al considerar que el televoto está afectado por los conflictos bélicos que se producen actualmente y que pueden hacer que la ceremonia pierda su esencia cultural", según señaló el domingo la Corporación.
Además, la delegación española ha pedido saber cómo se ha distribuido el voto español; "es decir, cuántos votos recibió cada país en España". Durante la primera semifinal, el televoto de España estuvo formado por 774 llamadas, 2.377 SMS y 11.310 votos 'online'. Unas cifras que aumentaron sustancialmente en la final: 7.283 llamadas, 23.840 SMS y 111.565 votos online. Esto se tradujo en 12 puntos a Israel; 10 a Ucrania; 8 a Polonia; 7 a Estonia, 6 a Finlandia; 5 a Suecia, 4 a Austria; 3 a Albania; 2 a Noruega, y 1 Francia, según ha detallado el ente público.
Ahora mismo, solo puede conocerse —tras solicitar los datos a la UER— la cantidad de votos que ha habido y cómo se han hecho si por teléfono, SMS o aplicación. Lo que RTVE quiere saber es si hubo un acumulado de votos, pues el sistema de votaciones de la UER para Eurovisión este año permitía que una misma persona pueda votar hasta 20 veces. Y en esas 20 veces puede votar por distintos países o congregar esos 20 votos en un solo país. Y aquí está el quid de la cuestión y uno de los problemas y atolladeros de la UER, entre otros muchos otros.
A pesar de que el jurado situó a la representante israelí en el puesto número 15 con un total de 60 puntos, el televoto se encargó de auparle hasta la primera posición gracias a un total de 297 puntos. ¿Qué pasó para que Israel pasase de estar en la segunda mitad de la tabla a convertirse en una de las grandes favoritas a ganar el certamen? Esta sería la pregunta que RTVE quiere analizar desde España, pues de todos los países que participaron en el televoto, 13 le dieron los 12 puntos a Israel.
Ignasi Guardans, exdirectivo de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), ha asegurado a la Cadena Ser que la respuesta del televoto hacia Israel fue una activación política para que el país ganara el certamen. En el caso de España, además, habría que sumar una mayor respuesta pro israelí potenciada por el rifirrafe mantenido entre la UER y RTVE horas antes de la final y que tuvo su cénit con el rótulo previo a la emisión en defensa del pueblo palestino.
El sistema de votaciones de Eurovisión está compuesto del televoto y del voto del jurado profesional, que en el caso de España estuvo formado por Mel Ömana, participante del Benidorm Fest 2025; Javier Pageo, director creativo y escenógrafo; Javier Llano, responsable de programación musical en CADENA 100; Irene Garrido, directora artística, y Anabel Conde, representante de España en Eurovisión 1995, los cuales le dieron la máxima puntuación a Suecia y ningún voto a Israel.
Aunque el peso de ambos sistemas está prácticamente igualado, lo cierto es que el televoto tiene una ligera ventaja, pues este representa el 50,6% del total, frente al 49,4% que corresponde al jurado profesional, primer problema de un sistema con el que ahora parecen no estar de acuerdo varios países. Esta diferencia puede parecer mínima, pero en una competición tan ajustada, puede marcar la diferencia entre la victoria y el olvido.
A diferencia del voto del jurado, que se emite el día anterior durante el pass jury de los representantes, el televoto se realiza en directo durante la final. Cada país recopila los votos emitidos por su audiencia nacional y, al igual que los jurados, otorga puntos del 1 al 7, además de 8, 10 y 12, a los países más votados. Estos resultados no son anunciados país por país, sino en bloques, creando una escalada de tensión que puede dar un giro total al marcador. Y es que, como ocurrió este sábado con Israel, el televoto ha catapultado a un país desde una posición media hasta la victoria final, o ha relegado a favoritos del jurado a puestos secundarios.
Tras la polémica con el resultado de Melody y el intercambio de 'disparos' entre la UER y en España horas antes de la gran final, la delegación española ha señalado al televoto por considera no ser "el más adecuado" cuando en el Festival hay países involucrados con conflictos bélicos. El organizador envió una carta a la delegación española amenazando con "sanciones punitivas" si los comentaristas españoles volvían a hablar de las muertes en Gaza, que fue respondido por RTVE con un rótulo en pantalla un minuto antes de la retransmisión de la final de Eurovisión, en el que se podía leer: "Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y Justicia para Palestina".
Sin embargo, la solicitud de RTVE a la UER no debería sorprender, pues no es la primera vez que el organizador de Eurovisión se encuentra con un grave problema por el sistema de votaciones, y precisamente, también, con un conflicto bélico de por medio. Fue en Eurovisión 2022, el año de Chanel, el año que la ilusión volvió a España con aquel SloMo y aquella tercera posición. Mucha ilusión y alegría, pero el televoto volvió a hacer de las suyas.
En el punto de más tensión de aquella final, cuando los países estaban comunicando los votos de sus jurados profesionales, la UER envió un comunicado oficial anunciando que estudiaba "ciertos patrones de votación irregulares en los resultados de seis países".
"En el análisis de los votos del jurado por parte de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) tras el segundo ensayo general de la segunda semifinal del Festival de la Canción de Eurovisión 2022, se identificaron ciertos patrones de votación irregulares en los resultados de seis países", decía el comunicado que concluía con la siguiente advertencia: "La UER se toma muy en serio cualquier intento sospechoso de manipular la votación en Eurovisión y tiene derecho a eliminar dichos votos de acuerdo con las Normas Oficiales de Votación, independientemente de si es probable que dichos votos influyan en los resultados y/o el resultado de la votación".
Cierto que en aquella ocasión, las irregularidades estuvieron en la segunda semifinal y en el voto del jurado, pero la respuesta de RTVE fue muy diferente a la de este domingo. De hecho, Chanel no logró el segundo puesto de Eurovisión 2022 porque el televoto le dio la victoria a Ucrania, invadida meses antes por Rusia, la cual fue expulsada del Festival inmediatamente. El televoto volvió a demostrar que Eurovisión sí está politizada. En aquella ocasión la reacción de RTVE fue dejar el problema a la UER: "Sinceramente esto es algo que le tocaría responder a la UER. Nosotros somos artistas, y con lo que hicimos en el escenario ya fuimos ganadores". ¿Responderá la UER a España y le pasará los datos desglosados? ¿Los hará públicos RTVE? Lo que está claro es que la polémica de Eurovisión 2025 sólo acaba de empezar.


