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Austria gana Eurovisión y Melody 'paga' la polémica de RTVE con Israel: España, antepenúltima

La representante española ha quedado en antepenúltima posición con 37 puntos, el peor puesto desde 2017

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Austria, con su Wasted love, tenía el combo perfecto para ganar Eurovisión. Tres elementos clave, juntos y revueltos: un estribillo pegadizo, un mix sorprendente -en este caso pop, ópera y toques de electrónica- y una voz poco habitual. Probablemente esto sea lo que ha llevado a su representante, el cantante JJ (cuyo nombre real es Johannes Pietsch) a romper con los pronósticos de las casas de apuestas, que le situaban en segunda posición durante los últimos días, superadísimo por el Bara Bada Bastu de los suecos (que finalmente han quedado en cuarta posición), y convertirse en el ganador de una edición marcada por la polémica participación de Israel. Ha conseguido 436 puntos (178 del público y 258 del jurado), superando a Israel, que se queda con 357 puntos (297 del publico y 60 del jurado).

España, por su parte, ha quedado la 24 de 26 países tras conseguir solo 37 puntos (10 del público y 27 del jurado profesional), la peor posición desde 2017. Ni el ansiado helicóptero con su melena han evitado que Melody pague la polémica de RTVE con el certamen sobre la participación de Israel. Y es que este inesperado resultado (estaba 14 según las casas de apuestas) llega después de que RTVE haya recibido en las últimas horas una carta de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) amenazándole con multarle si durante la retransmisión de esta noche los comentaristas hablaban de la masacre en Gaza. Algo que no ha amedrentado a TVE, que ha emitido antes de la retransmisión un rótulo con el siguiente mensaje: "Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y Justicia para Palestina".

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Desde la UER enviaron esta carta, que desde UGT califican como "vergonzosa", porque los dos comentaristas de la semifinal del pasado jueves, Julia Varela y Toni Aguilar, recordaron que RTVE envió hace un mes un escrito a la UER pidiendo que se abriera un debate sobre la participación de Israel en el concurso tras la muerte de más de 50.000 civiles en Gaza.

Tras esto, de nada le ha servido a Melody el fervor del público, que gritaba "valiente" en español cada vez que ella recordaba que una diva "es valiente, poderosa", ni tampoco la pegadiza coreografía que le habían elaborado Mónica Peña y Álex Bullón. Un año más, toca seguir soñando con ganar Eurovisión (España no lo hace desde 1969). Siempre podremos recordar la adrenalina vivida en 2022, cuando Chanel nos hizo revivir lo que es soñar con ganar el certamen con su SloMo, que quedó en tercera posición y logró 459 puntos.

Eurovisión 2025
JJ, representante de Austria, durante su actuación en Eurovisión 2025.Martin MeissnerAP

Un cantante de ópera gana Eurovisión por segunda vez en la historia

Lo de JJ, el ganador, en el escenario del St. Jakobshalle de Basilea ha sido de otro nivel. Con solo 24 años, este popular contratenor estudia música clásica en una reconocida escuela y ya ha actuado en la Ópera de Viena en varias ocasiones. Pero además, hoy jugaba con otro elemento: el de la sorpresa. Nada hacía sospechar cuando empieza la canción que, al llegar el estribillo, su dulce voz iba a dar un giro de 180º, convirtiéndose en una especie de quejido lírico, logrando hacer de Wasted love un canto al desamor que llega tan dentro en quien lo escucha como el sonido de su voz. Esas canciones que, entiendas o no la letra, sabes que habla de dolor y tristeza.

Es tan poco habitual que un artista lírico gane Eurovisión como que en los 70 años de historia del festival solo una vez antes había ocurrido, cuando Alenka Gotar, en 2007, dio el triunfo a Eslovenia con una canción que, sea por la mezcla musical, o por la calidad vocal de la artista, recuerda a la ganadora de este año.

Pero... ¿qué es de Eurovisión sin el show? Fuegos artificiales, planos catastrofistas en blanco y negro y un barco que simula hundirse sobre el escenario no podían faltar en este combo perfecto que ha llevado a Austria a convertirse en ganadora de la 69ª edición del festival de Eurovisión.

Lo de JJ ha sido una escalada en toda regla: en pocos días pasó de estar a media tabla en las casas de apuestas a escalar hasta la segunda posición (solo superado por Suecia), pero aun así ha logrado conquistar al jurado internacional y al público.

Austria no ganaba el festival desde 2014, cuando la recordada Conchita Wurst se alzó con el micrófono de cristal con su Rise like a phoenix. Con su barba, su pelo largo y su discurso a favor del colectivo LGTBI+ se convirtió en una de las ganadoras más icónicas del certamen.

Los mejores momentos de la noche... sin Céline Dion

Este año la final de Eurovisión ha estado presentada por tres mujeres: la modelo y cantante Michelle Hunziker (que se ha atrevido a cantar Volare), y las dos presentadoras de las semifinales, Sandra Studor y Hazel Brugger, encargada esta última de poner los toques de humor a la gala. Y como en todo show eurovisivo que se precie, no han faltado los fuegos artificiales, torsos desnudos, juegos de luces imposibles y puestas en escena que parecen más una producción teatral que una canción festivalera. Todo con la incógnita de si vendría a actuar o no en directo Céline Dion, algo que finalmente no ha ocurrido. Su ausencia ha hecho que la actuación extraeurovisiva más esperada (y aclamada) haya sido la de Baby Lasagna y Kaarija, los segundones de Eurovisión 2024 y 2023 respectivamente, que han protagonizado una especie de combate musical.

Eso sí, tan transgresor como siempre, Nemo, el ganador de Eurovisión el año pasado, ha sido el encargado de abrir la gala interpretando su The Code, que le sirvió para ganar el micrófono de cristal, esta vez vestido de novia.

Ha habido varios momentos de la noche en los que el St Jakobshalle se ha venido arriba, entre ellos la actuación de Melody, pero también la de los preferidos por las casas de apuestas, como Erika Vikman, la representante de Finlandia, vestida de 'dominatrix' con su atrevido Ich Komme, los favoritístimos de Suecia con su Bara Bada Bastu, que han convertido el estadio en una fiesta aún mayor con su sauna portátil, y el divertido Tommy Cash con su parodia de los italianos en Espresso Macchiato.

También el atrevido Serving de la representante de Malta, Miriana Conte, de vuelta a su pelo rojo y también enfundado en un corsé, ha sido de los más aclamados (finalmente consiguió un puesto 18). Demostrando, aunque sin el resultado esperado, que su .propuesta era igual de poderosa que antes de que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) le obligara a hacer modificaciones por una palabra que quedaba "malsonante".

Entre las mejores actuaciones de la noche han estado el Voyage de Suiza, país anfitrión, y el Maman de Francia. Ambos países han apostado este año por dos voces descomunales y sencillas puestas en escena. Nuestros vecinos han emocionado especialmente con el último Maman de su canción, pronunciado por su hija de cinco años. Quedaron décimo y séptimo en el ránking respectivamente.

Otros de los momentos más emotivos lo han dejado Claude, el intérprete de Países Bajos, que se ha emocionado al terminar su C'est la vie, y Kyle Alessandro, el representante de Noruega (que es mitad español) que también se ha mostrado desbordado de emoción al terminar su Lighter, canción, inspirada en su madre, que al enfermar de cáncer le pidió que nunca perdiera su luz.

Y el popular DJ Gabry Ponte ha animado el cotarro con la penúltimta actuación con su Tutta l'Italia por San Marino, un show digno de las mejores noches de Ushuaia pero que finalmente le ha dejado en última posición.

La participación de Israel en Eurovisión vuelve a crear polémica

Pese a los intentos de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) de evitar cualquier polémica, de insistir en que Eurovisión es un certamen "apolítico" y de proteger la intimidad de los artistas cuando estaban fuera del escenario, la polémica ha estado más presente que nunca.

Antes del certamen ya eran muchos los eurofans que no entendían que Eurovisión permitiera la participación de Israel tras el estallido de la guerra en Gaza. Y en Basilea, la tensión se palpaba cada vez que Israel salía en escena.

Hoy mismo se ha celebrado una protesta pro palestina en Basilea y en el ensayo de la segunda semifinal expulsaron a seis personas por abuchear a Israel -y no era el primer incidente-. Ya en la alfombra turquesa del pasado 11 de mayo, pistoletazo de salida del festival, varios manifestantes ondearon banderas de Palestina frente a la representante de Israel, que no quiso hablar con los medios por "razones de seguridad", dijo. Y es que Yuval Raphael es, ni más ni menos, que una de las supervivientes del ataque de Hamas en el festival de música Nova de 2023 que originó el conflicto entre Israel y Palestina. La joven, de 24 años, ha contado en varias ocasiones cómo consiguió salvar su vida tras resguardarse en un refugio antiaéreo. De las 40 personas que había allí, solo 11 sobrevivieron a aquella noche.

Y su canción, New Day Will Rise, que entremezcla inglés con versos en francés y en hebreo e incluye citas del pasaje bíblico del Cantar de los Cantares, habla de la importancia de renacer. No hace alusiones explícitas a la guerra (recordemos que el año pasado obligaron a la representante israelí a cambiar la letra por incluir contenido demasiado político), pero no le hace falta. "Un nuevo día amanecerá, la vida seguirá" o "Todo el mundo llora, no lo hagas solo", son algunos de los mensajes que lanza.