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Antigravity A1: este dron no es como el resto

Hemos pasado los últimos meses volando la propuesta más ambiciosa de 2025. El Antigravity A1 no es solo un dron FPV, es una cámara 360 volante que elimina el estrés del pilotaje, aunque exige paciencia en el apartado de la edición

Las gafas del dron Antigravity A1.
Las gafas del dron Antigravity A1.A.J.E.M.
Actualizado

Volar un dron suele venir acompañado de dos preocupaciones constantes. La primera es no estrellarlo. La segunda, conseguir mantener el encuadre perfecto. Los sensores de choque y los modos automáticos ayudan con lo primero, pero la composición de la imagen seguía siendo responsabilidad del piloto. Hasta ahora.

Durante los últimos meses he tenido la oportunidad de probar un dron que cambia la forma de grabar desde el aire. Es el Antigravity A1, un dispositivo que llamó la atención por primera vez cuando se presentó en el CES de Las Vegas a principios de año, pero que llega al mercado justo ahora. Tras semanas de pruebas, puedo confirmar que este dispositivo cambia las reglas del juego. No es un cuadricóptero tradicional ni un FPV (drones de visión en primera persona) para carreras; está diseñado para que te olvides de encuadrar y te limites a sentir que vuelas.

Es una experiencia increíblemente divertida. Pero como toda primera generación de una categoría revolucionaria, viene con una curva de aprendizaje que no está ya tanto en el vuelo, sino en lo que haces después de aterrizar.

SUPERLIGERO

Lo primero que sorprende al sacar el A1 de la caja es lo compacto y ligero que es. Estamos ante un dispositivo que, con la batería estándar, pesa 249 gramos. Esto no es un capricho de ingeniería, es una decisión estratégica. Al mantenerse por debajo de los 250 gramos, cumple con la normativa EU C0 y regulaciones similares a nivel global, lo que facilita enormemente poder volarlo en más lugares sin el papeleo de drones más pesados.

El diseño es limpio y funcional. Plegado ocupa apenas la palma de la mano (141.3 × 96.2 × 81.4 mm). Lo más ingenioso es su tren de aterrizaje retráctil. Al despegar, las patas se recogen para dejar vía libre a las lentes. Y es vital que lo hagan, porque aquí no hay una cámara frontal y unos sensores abajo. Antigravity A1 utiliza un sistema de doble lente con sensor de 1/1.28 pulgadas que "ve" en todas direcciones.

El dron Antigravity A1 en su base.
El dron Antigravity A1 en su base.A.J.E.M.

360 grados y 8K

Este es el primer dron capaz de grabar vídeo 360 grados en resolución 8K y, aunque puede no parecerlo, esta característica es lo que hace de él un dispositivo muy diferente a cualquier otro dron del mercado.

Normalmente, al pilotar un dron, el piloto tiene que moverlo para capturar una escena o sujeto determinado. Aunque las cámaras suelen contar con amplios ángulos de visión, solo ven lo que está enfrente o debajo. Los drones más complejos y avanzados incluso piden dos operarios, uno que pilota el dispositivo y otro que encuadra y graba con la cámara.

La genialidad de Antigravity A1 es que no tienes que preocuparte por encuadrar una escena porque literalmente lo está grabando todo. Siempre. Al aterrizar, desde la app, puedes elegir en qué fijarte o cómo componer una secuencia. Tienes libertad creativa infinita. Puedes decidir en postproducción si quieres un plano cenital, un Tiny Planet (un truco muy vistoso de las cámaras de 360 grados, que proyectan todo el vídeo en una esfera), o seguir a un sujeto determinado a través del vuelo.

La calidad del vídeo es buena, más que suficiente para vídeos que compartir en redes sociales. El sensor de 1/1.28 pulgadas rinde muy bien y la estabilización es impecable. Incluso en días de viento (soporta hasta 10.7 m/s, nivel 5), el horizonte se mantiene clavado.

La única desventaja, aquí, radica en la complejidad que mencionaba al principio. A diferencia de un dron normal, donde bajas el vídeo y lo compartes, aquí el archivo "bruto" es una esfera de vídeo. Necesitas procesarlo y editarlo.

El software Antigravity Studio y la app móvil permiten hacerlo. Tienen herramientas de edición automática e IA que buscan los mejores momentos. Sin embargo, si quieres sacar el máximo partido cinematográfico, hay que dedicar tiempo a la edición. Los archivos 8K son pesados y mover los keyframes para dirigir la mirada del espectador requiere desarrollar cierta habilidad narrativa. Es gratificante, pero lleva tiempo.

A VOLAR

El otro apartado donde Antigravity A1 sorprende es el vuelo. Hay que olvidar lo que se sabe sobre pilotar un dron tradicional, con dos palancas. En lugar de un controlador convencional, este dron se apoya en un grip con gatillo que se controla con la mano y unas gafas que permiten ver en todo momento lo que ven las cámaras.

El concepto que hay que tener siempre presente es el de "apuntar para volar". Si giras tu muñeca a la derecha, el dron gira a la derecha. Si apuntas hacia arriba, sube. Es tan intuitivo que asusta. En cuestión de segundos, estás volando con confianza. El controlador traduce los movimientos de tu mano en trayectorias precisas, eliminando esa barrera de entrada que suelen tener los drones manuales.

La inmersión es total gracias a las gafas. Equipadas con pantallas Micro-OLED de 1 pulgada y resolución 2560x2560 por ojo, la calidad de imagen es muy buena. Además, tienen una función de seguimiento de cabeza (head tracking). Esto significa que si giras la cabeza mientras vuelas, la cámara no gira (porque graba 360 todo el tiempo), pero tu punto de vista sí. Te sientes como un pájaro. Es una sensación de libertad increíble. Puedes incluso verte a ti mismo controlando el dron, en una suerte de experiencia extracorpórea. Las gafas tienen también una pantalla externa para que las personas a tu lado puedan ver lo que estás viendo.

Para los momentos en los que quieres descansar o necesitas un plano muy específico, la app de control te permite diseñar y automatizar rutas complejas. Una vez programada la ruta, el dron vuela solo, pero lo más divertido es usar el controlador y sentirte dentro del dron en primera persona.

Hay, eso sí, un punto de fricción inicial. Si vienes de drones sencillos donde es "encender y volar", el A1 te pedirá un poco de paciencia el primer día.

El mando de navegación del dron Antigravity A1.
El mando de navegación del dron Antigravity A1.A.J.L.E.M.

Como el sistema se compone de tres piezas fundamentales que deben hablar entre sí (el dron, las gafas y el mando), durante la configuración inicial, es necesario actualizar y vincular todo este ecosistema. No es difícil, pero la cantidad de componentes que hay que configurar puede abrumar al principio. Tienes que asegurarte de que el firmware de las gafas, el mando y el dron estén alineados para que la transmisión funcione correctamente.

Sin embargo, una vez superado este trámite, la conexión es sólida. El sistema de transmisión promete hasta 10 km de alcance en zonas sin interferencias, con una latencia de unos 150ms. En mis pruebas en entornos reales con algo de interferencia, la señal se mantuvo estable, algo crítico cuando vuelas con gafas y no ves el dron a simple vista.

SEGURIDAD

En términos de autonomía, el A1 cumple. La batería estándar ofrece hasta 24 minutos de vuelo, que en condiciones reales de viento y grabación se quedan en algo menos. Existe una batería de alta capacidad que eleva la cifra a 39 minutos, aunque al usarla, el peso del dron sube a 291 gramos, lo que te hace perder la clasificación C0 y te obliga a cumplir normativas más estrictas.

También cuenta con detección de obstáculos binocular delantera e inferior. Funciona bien para evitar choques frontales básicos, pero dado que este es un dron 360 que a menudo volarás cerca de objetos para potenciar el efecto de velocidad, siempre hay que mantener la guardia alta, sobre todo con obstáculos en la parte superior, como árboles o líneas de alta tensión. En general, cuando te acercas a un obstáculo, el campo de visión de las gafas se tiñe de rojo para avisarte, pero es importante vigilar y mover la cabeza para asegurar que el espacio está despejado.

Antigravity ha incluido también algunas funciones que rozan el videojuego. La Cabina Virtual es una de ellas: mediante una superposición en las gafas, puedes ver tu vuelo como si estuvieras montado en un dragón, por ejemplo. Puede sonar innecesario, pero añade una capa de diversión extra.

Pero para los creadores de contenido, lo más potente es la capacidad de repetir rutas con Sky Path. Puedes grabar la misma trayectoria en verano y en invierno, o de día y de noche, y luego unir los planos en una transición perfecta. Es una herramienta que antes requería equipos industriales y pilotos expertos.

NUEVOS AIRES

El Antigravity A1 es, sin duda, uno de los gadgets más emocionantes que he probado este año. No es un dron para todo el mundo. Si solo quieres una foto rápida desde el aire, un mini dron convencional es más barato y directo. Pero si eres un creador que busca ángulos imposibles, o simplemente alguien que quiere experimentar la sensación de volar sin dedicar meses a aprender a pilotar un dron FPV, el A1 no tiene rival.

Hay que dedicarle tiempo, sobre todo a la edición del vídeo capturado, pero no hay nada igual en el mercado y es increíblemente divertido. La complejidad de la edición y la configuración inicial se ven eclipsadas por la pura diversión del vuelo y la calidad de los resultados. Es un dron que te hace sonreír cada vez que te pones las gafas.

Su precio de salida es de 1.399 euros para el pack estándar, con el dron, gafas y controlador más dos hélices de repuesto. Hay packs más caros que incluyen baterías adicionales y bolsas de transporte.