Las alarmas han comenzado a sonar en las oficinas de OpenAI en San Francisco. Esta semana, en un comunicado interno, Sam Altman, presidente de la compañía, admite que la experiencia diaria de ChatGPT "necesita mejorar" y pide a toda la plantilla reorientar sus prioridades.
En el mensaje, Altman pide que ChatGPT responda más rápido, falle menos y sea capaz de abordar un abanico más amplio de preguntas con respuestas más ajustadas al contexto de cada usuario. A partir de ahora el énfasis deberá estar en la personalización, la estabilidad del servicio y la capacidad de gestionar consultas más complejas, tres puntos que la compañía considera clave para sostener su ventaja en un mercado cada vez más competitivo.
Pero ChatGPT es con diferencia la herramienta de IA más conocida y usada del mundo, con 800 millones de usuarios activos por semana. ¿Qué ha podido pasar para que Altman esté tan preocupado? El comunicado llega justo después del lanzamiento de Gemini 3, el último modelo de Google, y de avances de otras empresas del sector como Anthropic, que parecen haber recortado la ventaja inicial que tenían los modelos de OpenAI. Algunos analistas apuntan que los usuarios ya empiezan a pasar más tiempo en estos servicios rivales.
Es una decisión con ramificaciones complejas. El nuevo plan de Altman implica aparcar varias iniciativas que OpenAI estaba preparando como nuevas vías de crecimiento. Entre ellas figuran los primeros formatos publicitarios y agentes de IA orientados a compras y tareas de salud. También Pulse, un asistente que prometía ofrecer resúmenes personalizados de noticias a los usuarios.
Estos retrasos pueden pasarle factura a la compañía, que se enfrenta a costes crecientes en centros de datos y chips especializados, mientras sigue dependiendo de financiación externa y del acuerdo estratégico con Microsoft para sostener la infraestructura necesaria.
La situación supone, en cierto modo, un cambio de papeles respecto a 2022, cuando el lanzamiento de ChatGPT llevó a Google a disparar sus propias alarmas y a reorganizar divisiones para acelerar su estrategia de IA. Tres años después, es OpenAI quien reacciona ante el avance del buscador y el despliegue de modelos de IA integrados en productos de uso masivo como Search, Gmail o Android.
