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Una de las herramientas más útiles del periodista es un cuaderno de notas de reportero, un cuaderno con un formato alargado y anillas en la parte superior que permite escribir sosteniéndolo con una sola mano y que cabe fácilmente en el bolsillo de una chaqueta. Es la forma más rápida de apuntar una cita o una cifra durante una rueda de prensa, conferencia o entrevista. Aunque se asocian a esos periodistas de las películas de la década de los 50, con sombrero fedora y cámara de flash de bombilla de un sólo uso, todavía son relativamente comunes, incluso en esta era de smartphones y sistemas automáticos de transcripción.
El gran acierto de reMarkable, una compañía noruega especializada en tabletas de tinta electrónica, ha sido inspirarse en este tipo de libretas para crear la nueva Paper Pro Move, una tableta de e 7,3 pulgadas con tinta electrónica en color y apenas 225 gramos de peso.
He podido probarlo a fondo durante las última semanas. Con sus dimensiones estrechas y alargadas es muy fácil de sostener con una mano mientras escribes con la otra y es la razón por la que se ha convertido en uno de mis dispositivos favoritos este año. Quiere ser ese bloc que llevas siempre encima, solo que esta vez es digital, con tinta electrónica en color, sincronización en la nube y una batería que aguanta semanas. Lo consigue.
La pantalla mantiene la filosofía de otros dispositivos anteriores de reMarkable. Es un panel de tinta electrónica a color con 264 píxeles por pulgada de densidad y una luz frontal suave que no llega a la intensidad de un Kindle o un móvil, pero sí hace la pantalla perfectamente legible en interiores y en penumbra. Los negros no son tan profundos como en una tinta monocroma clásica, y los colores son deliberadamente contenidos. Tienes nueve tonos para bolígrafos (incluido negro y blanco) y seis para el subrayador. Suficientes para codificar tareas, resaltar partes de un PDF o diferenciar proyectos, pero lejos de la saturación de una pantalla LCD. Como suele suceder con las pantallas de tinta electrónica a color, son tonos muy apagados, pensados como apoyo visual.
Donde reMarkable sigue jugando en otra liga con respecto a otras soluciones, como podría ser un iPad con Apple Pencil, es en la sensación de escritura. La combinación de una superficie texturizada con el lápiz digital deja una experiencia muy parecida a la de anotar en un papel real. Apenas hay retardo (en negro, con el color sí se nota más) y el trazo que se adapta a la presión que se realiza. Incluso la fricción es parecida al papel, más de lo que he sentido en alternativas como los Kindle Scribe o a las tabletas de Boox.
El lápiz se acopla de forma magnética al lateral, donde también se carga, y la compañía ofrece un modelo más avanzado por 50 euros, con borrador en el extremo opuesto, que diría que es casi imprescindible si vas a tomar notas a diario.
La apuesta por el tamaño pequeño condiciona el uso, y ahí es donde el Move enseña sus mejores cartas. Brilla sobre todo en listas, notas rápidas y planificación diaria. Es muy fácil agarrarlo para hacer un esquema rápido durante una reunión o ampliar la lista de tareas semanal que llevas en la agenda de papel. Esa portabilidad también lo hace ideal para quien vive entre aulas o salas de reuniones. El Move cabe en cualquier mochila y ocupa lo mismo que un libro de bolsillo.
Pero es también su mayor limitación. Cuando quieres leer textos largos o PDFs formateados para pantallas de aspecto más convencional, no funciona tan bien. La pantalla es nítida, sí, pero 7,3 pulgadas dan para lo que dan. Para correcciones puntuales, subrayados o revisar un PDF que ya conoces, cumple; para editar de forma intensiva o anotar documentos complejos, un modelo grande sigue siendo mejor opción.
En el interior no hay grandes alardes, y casi es mejor así. El Move monta un modesto procesador dual-core Cortex-A55 a 1,7 GHz con 2 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento, cifras muy lejanas a cualquier tablet convencional. Pero aquí el sistema operativo es ligero y está pensado para tres cosas: escribir, leer documentos sencillos y organizar libretas. En la práctica, la navegación por menús, libretas y plantillas es fluida, y solo se notan pequeños retardos cuando se usa color en juego o cuando abres archivos muy pesados.
El software de reMarkable ofrece una amplia variedad de plantillas y el Move hereda el mismo sistema de etiquetas y carpetas que el Paper Pro y el reMarkable 2. Para funciones más avanzadas, se apoya mucho en Connect, un servicio de suscripción que por unos 3 euros al mes desbloquea el catálogo de ReMarkable Methods (plantillas y cuadernos creados en colaboración con usuarios avanzados para todo tipo de proyectos) y espacio ilimitado de almacenamiento de cuadernos en la nube.
Connect da acceso también a las apps para escritorio y móvil y a la sincronización con servicios como Google Drive, Dropbox, OneDrive o Slack, algo que puede ser necesario en un flujo de trabajo concreto, aunque prescindible en el mío.
La conversión de escritura a texto es otro de los pilares del dispositivo. El reconocimiento es rápido y sorprendentemente preciso con letra manuscrita en español e inglés, aunque puede tener algunos errores ocasionales con el espaciado.
Un detalle que me ha gustado es la búsqueda en textos manuscritos, capaz de escanear tus notas y localizar palabras o incluso fragmentos de palabras dentro de tus libretas. Esta búsqueda tarda un poco en indexar, pero una vez hecha permite saltar directamente a la página donde escribiste algo.
En batería, como cabría esperar, deja muy atrás a las tabletas con pantallas LCD u OLED. Fácilmente aguanta dos semanas de uso moderado. En la práctica puede traducirse en que es necesario cargarlo un par de veces al mes, quizá tres si lo usas todos los días con luz frontal activa. Como dato anecdótico, la unidad que estoy probando la cargué hace dos semanas y aún no he tenido que recargarla.
El panel de tinta y la ausencia de apps pesadas ayudan a conseguir esas cifras, y también a que sea un dispositivo con el que resulta fácil concentrarse. No hay distracciones, ni notificaciones, ni la tentación de mirar el correo o una red social. Cuando se usa, se usa para leer o anotar, y punto. Es refrescante en esta era que nos ha tocado vivir
Es la virtud más evidente del reMarkable Paper Pro Move. Hace exactamente lo que promete y casi nada más. Es un bloc de notas digital pequeño, cómodo, con una escritura soberbia, una pantalla en color, buena batería y un sistema pensado para organizar ideas sin ruido. A cambio, te pide aceptar una pantalla pequeña para documentos, una paleta de colores limitada y un hardware correcto pero justo.
Si llevas años soñando con un cuaderno que nunca se acaba, odias las notificaciones y usas el móvil o el portátil para demasiadas cosas como para concentrarte en una sola, el Move encaja en ese hueco con una precisión casi obsesiva. Para leer mucho o editar PDFs complejos quizá sea recomendable un modelo de pantalla más grande. El Move, como su nombre sugiere, está hecho para moverse contigo y, para eso, no tiene rival. El dispositivo arranca en 479 euros con el lápiz básico y seis puntas de recambio. Añadir el lápiz más avanzado con borrador cuesta 50 euros más y reMarkable vende también diferentes fundas con materiales y colores diversos a un precio entre 70 y 150 euros.

