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Bukele, retrato de un dictador: "Se va a volver mucho más violento y peligroso cuando sea impopular"

El reportero salvadoreño Óscar Martínez reconstruye el ascenso al poder del dirigente admirado por su mano dura y analiza sus múltiples perfiles. "Lo que se consume de él en España es propaganda", advierte

El presidente de El Salvador saluda a los asistentes tras su intervención en la Conferencia de Acción Política Conservadora celebrada en National Harbor (Maryland) en 2024.
El presidente de El Salvador saluda a los asistentes tras su intervención en la Conferencia de Acción Política Conservadora celebrada en National Harbor (Maryland) en 2024.ANNA MONEYMAKERGETTY
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Fue pura casualidad que Óscar Martínez se encontrase en Madrid en febrero de 2024. El reportero salvadoreño hacía una breve escala en España de camino a un festival literario al que le habían invitado en Noruega. Como acostumbra cuando pasa por la capital, se dio una vuelta por un bareto cerca de la plaza de Tirso de Molina -siempre el mismo- a ojear los periódicos. Esos días era noticia la muerte de dos guardias civiles tras ser arrollados por una narcolancha en el puerto de Barbate. En plena conmoción social, al camarero del lugar le dio por compartir su punto de vista a voces.

"¡Es que son unas nenazas todos estos políticos! Tú necesitas a un hombre de mano dura para meter en cintura a esta lacra. ¿Sabes como quién? Como el Bukele ése. Ese sí que tiene huevos", escuchó Martínez. Por supuesto, el camarero no sabía que entre su clientela estaba el redactor jefe del diario digital El faro, el medio de comunicación más detestado por el propio Bukele. En realidad tampoco tenía demasiada idea de quién era el tipo cuya testiculina reclamaba frente a la impunidad de los traficantes de droga en la costa gaditana, como confirmó el propio periodista haciéndose de nuevas.

-¿De dónde es ese Bukele?

-De por ahí, de Ecuador o algo así.

-¿Y usted cómo supo de él?

-Por la tele, si está en todas partes...

Ahora que Bukele es mentado en las tertulias de cualquier cadena con idéntico tonito de remedio infalible. Ahora que Bukele pareciera estar al caer para participar en un mitin en el Palacio de Vistalegre. Ahora que Bukele hace cosquillas en el hipotálamo de votantes de derechas que seguramente desconocen que no hace tanto Bukele concurría a las elecciones con siglas de la izquierda. Justo ahora, Óscar Martínez publica Bukele, el rey desnudo (ed. Anagrama).

Del presidente de El Salvador se ha escrito mucho, pero nada tan de cerca como este librito de apenas un centenar de páginas que se presenta como un TAC y no como un simple retrato. En él, Martínez (San Salvador, 43 años) repasa los diferentes perfiles del mandatario latinoamericano más popular de la última década e ídolo sobrevenido también a este lado del Atlántico: Bukele todopoderoso, Bukele internacional -donde se relata la anécdota del bar-, Bukele ridículo, Bukele cruel, Bukele distractor y Bukele anti-Bukele. "Para empezar, dejémonos de rodeos: yo considero a Bukele un dictador", escribe el autor en la primera línea del prólogo como quien coge aire antes de bucear.

Lo que viene después es un contundente Yo acusobasado en hechos y no opiniones que permite 1) conocer los orígenes del dirigente salvadoreño; 2) revivir su ascenso al poder primero desde el FMLN (comunista), luego con la GANA (centroderecha) y por último con su partido de atrezo Nuevas Ideas; 3) observar la construcción de un proyecto autoritario en paralelo a -o a pesar de- la labor investigadora de la redacción de El faro; y 4) entender la fascinación global por un tipo que maneja todos los resortes de la comunicación política, hace campaña por el bitcoin y vende ultrapunitivismo desde una megacárcel-plató.

Para saber más

"Todos los conservadores de América han tomado a Bukele como modelo. Pero no sólo ellos. Incluso gobiernos de izquierda, como el saliente de Honduras, han copiado sus formas de reaccionar. Le copió el régimen de excepción y lo estableció en más de 30 municipios. Bernardo Arévalo [presidente de Guatemala] también ha intentado hacer uso de sus herramientas, como exhibir a líderes pandilleros en contenedores después de que provocaran una revuelta. Bukele no sólo ha cambiado las alianzas políticas, sino la forma de comunicar. Ahora parecer fuerte es parecerse a él. Sin embargo, en todo esto hay una falacia: el modelo de Bukele no es repetible. No es algo que se pueda copiar en España, por ejemplo", previene Martínez apenas unas horas después de que el vicepresidente salvadoreño Félix Ulloa se reuniera con el líder popular Alberto Núñez Feijóo y con el presidente del Senado, Pedro Rollán.

¿Le sorprendieron aquellos piropos a Bukele en Lavapiés?
Me sorprendió cómo alguien construyó un discurso a partir de tres comerciales [publirreportajes], porque lo que mayoritariamente consumen ustedes en España de Bukele es propaganda.
¿Qué le diría a quien apoye la implantación en España de una política de mano dura como la de Bukele?
Que debería permitir que alguien así pactase con organizaciones criminales como las que había en El Salvador. Bukele llegó a la alcaldía de San Salvador en 2015 ganando las elecciones por 6.000 votos. Ahí firmó un pacto. Su partido pagó un cuarto de millón de dólares a las tres pandillas [Mara Salvatrucha, Mara 18 y Mara Mao Mao] para que votaran por Salvador Sánchez Cerén como presidente y por Bukele como alcalde. Estoy seguro de que esos 6.000 votos los dieron las pandillas. Debería permitir que alguien fuera de la legalidad impusiera los funcionarios que quisiera y quitase a los que resultaran incómodos. Bukele retiró a los fiscales que lo investigaban por esos pactos con las pandillas. Desmontó la Sala de lo Constitucional y puso a unos títeres. Removió a los jueces con el argumento absurdo de que toda persona mayor de 60 años era corrupta. Debería permitir que moldease el Estado como le diera la gana a costa de cualquier contrapeso. Es decir, debería permitir que acabase con uno de los principios de la democracia: la división de poderes. Debería permitir que modificase la Constitución a placer. Debería renunciar a otro de los pilares de la democracia: el debido proceso [el principio jurídico que garantiza que toda persona sea tratada con justicia y equidad en un proceso judicial o administrativo] y aceptar que hubiese un régimen de excepción o de otra naturaleza que le restase derechos a la ciudadanía. Debería aceptar, por ejemplo, que dos de cada 100 españoles estuvieran presos y a la espera de un juicio que podría celebrarse al cabo de siete años. Debería aceptar que más de 400 personas muriesen en la cárcel con autopsias dudosas o que la tortura volviera a ser sistemática. Debería jurarle lealtad absoluta. Si le gusta ese modelo, suerte. A ver cómo le va.

Óscar Martínez vive desde hace nueve meses en el exilio mexicano. Decidió coger el petate tras verse en la diana como firmante y coordinador de investigaciones que han sacado a la luz decenas de casos de corrupción, violaciones repetidas de derechos humanos y pactos criminales auspiciados por el bukelismo. El reportero atiende por videollamada desde algún lugar del estado de Luisiana (EEUU) mientras realiza una cobertura relacionada con los desmanes del ICE. Sigue dando luz a El faro a cientos de kilómetros de El Salvador... y de Nayib Armando Bukele Ortez, el político que logró convencer a seis millones de personas de que sólo él era capaz de acabar con la guerra civil entre criminales con la cara requetetatuada. El hombre-solución, que como Rodrigo Duterte en Filipinas, apareció en el momento oportuno recetando jarabe de palo.

"Era 2015 y veníamos de tener el año más sangriento de toda la posguerra, con 106 homicidios por cada 100.000 habitantes, una cifra inalcanzable incluso para países en conflicto. La gente ya no quería creer con la razón, sino con la fe", contextualiza Martínez. Bukele detectó la oportunidad y brincó sin pudor a sus antípodas ideológicas. "Ahora da discursos en la Heritage Foundation, pero entonces vestía de rojo, defendía que Nicaragua era el modelo a seguir en Centroamérica y se burlaba de la gente escribiendo tuits como: 'Al final los comunistas no se comieron a los niños'", añade.

"En la redacción de 'El Faro' espiaron con Pegasus hasta al personal de Administración"

Bukele, además, aprovechó lo aprendido en la agencia de publicidad de su familia. Así que de repente, voilà!, el suyo era un rostro fresco, confiable, casi mesiánico. "Se alejó del realismo mágico en el que se abrazan viejitas y se besan bebés para presentarse como un semidiós", afirma Martínez de sus puestas en escena. Construyó su imagen de falso outsider echando mano de herramientas de las que dinosaurios de la guerrilla como Sánchez Cerén no tenían ni pajolera idea. Cuando a éste le preguntaron cuál era su cuenta en Twitter, respondió que twitterpuntocom. "Bukele los desplazó rápidamente", resume.

El primer gran golpe de efecto del alcalde tras convertirse en presidente en 2019 fue el lanzamiento del Plan Control Territorial, con el que pretendía atajar la sangría de la criminalidad pandillera. Bukele atribuyó el éxito en la caída de los asesinatos al despliegue policial y militar. El faro, sin embargo, demostró con documentos del propio gobierno que se debió a un acuerdo secreto con los líderes de las tres pandillas. "La noche que publicamos la primera revelación, se volvió loco", admite Martínez. "Con el tiempo entendió que era mejor no mencionarnos, porque cuando dirigía la mirada de la gente hacia el periódico lo que encontraba era verdad".

El autogolpe de Estado en 2020, la declaración del régimen de excepción en 2022, la reelección en 2024, la aprobación de la Ley de Agentes Extranjeros en 2025, la reforma de la Constitución y el puntapié al límite de mandatos presidenciales ese mismo año... Bukele, el rey desnudo, escrito con prosa de atestado y escrupulosa atención al detalle, tiene el vértigo de un thriller superventas. O de una no ficción protagonizada por un fashionista encaprichado de las chaquetas de Simón Bolívar y Michael Jackson.

Interior del Centro de Confinamiento del Terrorismo, la prisión de máxima seguridad para pandilleros construida por el gobierno de Bukele.
Interior del Centro de Confinamiento del Terrorismo, la prisión de máxima seguridad para pandilleros construida por el gobierno de Bukele.CARLOS GARCÍA POZO

"Todos estos populistas radicales de derechas, como hicieron antes otros dictadores de izquierdas, siempre van a vender la lógica de que la democracia se agotó y que, por tanto, lo que se necesita es un hombre fuerte", apostilla Martínez. "Ya hemos visto lo que sucede en América Latina cuando le das todo el poder a una persona: desde Cuba hasta Argentina, pasando por Nicaragua. Si la región hablara, diría: 'No sean más estúpidos'. La lógica de que la democracia se intentó y fracasó en El Salvador es mentira. Nunca hubo un intento profundo, real, limpio de corrupción, de intentar la democracia".

La arquitectura de dos ideas emerge de momento como corolario del bukelismo: Bitcoin City y el Centro de Confinamiento del Terrorismo, el famoso CECOT. La primera contemplaba la edificación desde la nada de Las Vegas cripto aprovechando el calor residual de un volcán para las labores de minería. Fue una fantasía efímera: la comatosa economía salvadoreña y el FMI pincharon la burbuja, que ha supuesto un despilfarro de entre 200 y 400 millones de dólares. "Bukele es un hombre que no piensa, sino que actúa. Es un poco Trump en ese sentido. Con él sirve aquello que dijo Octavio Paz de Carlos Monsiváis: 'Más que ideas, tiene ocurrencias'".

El CECOT sí se materializó. De hecho, desde su inauguración en 2023 es promocionado como postal de "el país más seguro de todo el hemisferio occidental", como lo calificó días atrás el vicepresidente Ulloa en Madrid. "Es el gran escaparate del modelo Bukele. Por él se pasean youtubers y políticos trumpistas", explica Martínez. "Las pandillas están confinadas en unas celdas donde la luz no se apaga nunca y vigiladas por hombres fuertemente armados y encapuchados que representan al Estado... ¿Qué político no querría difundir en estos tiempos la imagen de un montón de tipos que dan miedo detrás de unos barrotes? Además, es una cárcel que se ve pro, que no parece del Tercer Mundo. Lo siento por los colegas españoles que han hecho el viaje hasta allí, porque lo que les ofrecen es una visita dirigida. Vayan a ver las otras 21 cárceles de Bukele, ésas a las que el presidente no permite el acceso. Se lo ha quitado incluso a ONG internacionales y a la Iglesia evangélica. Dentro de esas cárceles, y así lo ha confirmado Amnistía Internacional y Human Rights Watch, lo que está ocurriendo es una crisis humanitaria. Los pocos que salen lo hacen con cuerpos cadavéricos; en las autopsias de los muchos que no lo consiguen se repite: 'Murió por edema pulmonar'. Es una demostración del cinismo al que ha llegado el Estado".

Óscar Martínez, redactor jefe de 'El faro' y autor de 'Bukele, el rey desnudo'.
Óscar Martínez, redactor jefe de 'El faro' y autor de 'Bukele, el rey desnudo'.ÁLBUM DEL AUTOR

Bukele, que al principio de su carrera elogiaba las pesquisas de El faro, ha llegado a acusar a sus profesionales de lavado de dinero, tráfico de estupefacientes y de personas. El aparato represor salvadoreño usó contra ellos el software israelí Pegasus, en una abracadabrante inversión de roles: los vigilantes de los excesos del poder eran vigilados precisamente por hacer su trabajo. "Espiaron incluso los móviles del personal de Administración", confirma el redactor jefe, que ha pasado de china en el zapato del bukelismo a terrón de criptonita. "Yo sufrí 43 intervenciones, debe de ser un récord en América Latina".

Martínez insiste en ser tan objetivo en su juicio, tan pulquérrimo en su análisis, que no tiene pudor en reconocer las virtudes del tirano. "Tiene mucha astucia política para seguir siendo tan popular", deja claro desde un destierro programado hace tiempo y compartido con sus dos hermanos periodistas y su familia. "Pero mi pronóstico es que Bukele va a ser mucho más peligroso y violento cuando se vuelva impopular. Eso va a suceder, porque el 50% de la población salvadoreña está por debajo del umbral de la pobreza".

Al otro lado de la pantalla del ordenador, un tipo que no teme volver a su tierra pese a los riesgos que eso entrañaría para su seguridad y pese a la perpetuación de quien lo ha situado en la diana se explica mientras gesticula con unos brazos en los que se distinguen dibujos y letras. Una de las citas escritas con tinta pertenece a un poema de Eduardo Benedetti. Dice así: No te salves,/ no te quedes inmóvil al borde del camino....