PAPEL
Líderes

Svetlana Gannushkina, opositora rusa y candidata al Nobel de la Paz: "Pasé mi 80 cumpleaños en comisaría por manifestarme contra la guerra"

La activista en defensa de los derechos humanos acaba de pasar por dependencias policiales por protestar en la calle contra la operación militar. Pero insiste en no irse de Rusia: «Debo quedarme y resistir a la violencia»

Svetlana Gannushkina, opositora rusa y candidata al Nobel de la Paz: "Pasé mi 80 cumpleaños en comisaría por manifestarme contra la guerra"
PREMIUM
Actualizado

El mismo día que comenzó la invasión de Ucrania, el Ministerio del Interior ruso advirtió a la población de que la Policía detendría a todos los participantes en protestas no autorizadas y acciones «provocativas o agresivas» contra las fuerzas del orden. Además, amenazó con hasta 15 años de cárcel a quienes se manifestaran en la calle contra la guerra, en virtud de la última reforma penal aprobada por el Kremlin.

Nada de eso arredró a Svetlana Gannushkina, candidata al Nobel de la Paz en 2010 y 2016 y Premio Sájarov en 2007. Hace dos domingos, decidió salir a la vía pública a expresar su rechazo a la operación militar ordenada por el presidente Putin. En consecuencia, fue detenida por la policía... y acabó viviendo una jornada que ya de por sí era especial.

«Pasé el día de mi 80 cumpleaños en comisaría mientras recibía llamadas y mensajes de felicitación», confiesa por correo electrónico sin perder el humor. «¡No es una mala manera de celebrar un cumpleaños para una activista por los derechos humanos! Y todavía tengo que ir a juicio...».

Matemática de profesión, Gannushkina fundó a principios de los años 90 Asistencia Cívica -la primera ONG local en ofrecer asistencia a refugiados e inmigrantes- y vio cómo el pasado diciembre las autoridades de su país prohibían Memorial, otra organización de la que también era directiva. Y no una cualquiera, sino la que desde el colapso de la URSS se había dedicado a investigar los crímenes de la represión estalinista.

«Desafortunadamente, tengo a mi familia lejos. Durante mucho tiempo no pude aceptar que mis hijos se fueran de Rusia», dice a propósito de su singular festejo, sin tarta y entre policías. «Pero ahora me alegro, porque soy libre para llevar a cabo mis protestas sin tener que preocuparme por ellos».

¿Qué supone el cierre de Memorial?
Un paso más de la destrucción de la sociedad civil rusa. Podría pensarse que el registro como agente extranjero [catalogación del gobierno para entidades que reciben algún tipo de ayuda internacional] se creó para algo más que para garantizar que estas organizaciones cumplan con tres onerosas exigencias. Han empezado por aplicarla a la ONG más grande y famosa, quizás para intimidar a las demás. Es evidente que Memorial no será la última en ser prohibida.
Con ella desaparece una parte fundamental de la conciencia crítica de Rusia. ¿Qué futuro le aguarda a un país sin memoria?
El cierre de la organización nos hace retroceder, pero la memoria histórica no se puede destruir. Además, lo conseguido no ha sido en balde. La labor continuará, si no es hoy y aquí, será mañana y en otros lugares.
Un representante de la Fiscalía recriminó a Memorial su trabajo apelando a los niños y al patriotismo. «¿Necesitamos esas lecciones de Historia? ¿Por qué nosotros, los descendientes de los vencedores, debemos sentirnos avergonzados en lugar de estar orgullosos de un pasado glorioso?», afirmó. ¿Qué piensa cuando escucha este tipo de discursos que pretenden imponer una versión monolítica del pasado nacional?
Creo que, en primer lugar, en la historia rusa hay aspectos de los que estar orgullosos. En particular, de la participación de nuestro pueblo en la victoria sobre el nazismo. En segundo lugar, la Historia no debe derivar en un elogio, sino en un análisis de lo sucedido y en una revisión de los errores cometidos para no volver a cometerlos. Y en tercer lugar cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿por qué los descendientes de los vencedores [de la II Guerra Mundial] viven ahora mucho peor que los descendientes de los vencidos? Tal vez algo está fallando.
¿Ser miembro de una ONG como Memorial, colaborar con un observatorio como OVD-info o trabajar para una web de noticias independiente en la Rusia actual equivale a convertirse en un objetivo?
Probablemente. Pero esta labor, como la de muchas otras ONG, es muy satisfactoria. Cada cual hace su propia elección.
A finales de 2021, el historiador Yuri Dmitriev (descubridor de fosas comunes masivas de Stalin) fue condenado a 15 años de prisión acusado de pedofilia (algo que su familia y sus simpatizantes han denunciado como un montaje político). ¿Teme por su integridad física y su seguridad en el actual contexto de protesta? Hace años su nombre apareció en la lista negra de un grupo ultranacionalista.
No, no temo por mi integridad física. En cuanto a la persecución por parte del Estado: la nueva legislación permite enviar a la cárcel a cualquiera que no esté de acuerdo con las autoridades, sin recurrir a falsas acusaciones de pedofilia.
La pintora y activista Elena Osipova, de 78 años, fue una de las miles de personas detenidas el mismo día que usted. ¿De qué manera pueden ser inspiradoras ustedes dos?
La sociedad rusa no tiene idea de que fui nominada a ningún premio. Creo que sólo el ejemplo personal en un entorno lo suficientemente cercano puede ser inspirador.
¿Qué piensa al ver que desde el comienzo de la invasión ya han huido de Ucrania 2,5 millones de personas y otros dos millones han sido desplazadas en el interior del país?
Estamos recaudando fondos para proporcionarles asistencia económica. Las donaciones procedentes de ciudadanos rusos se está yendo muy rápidamente. Dada la experiencia de los últimos años, sabemos que el Estado utiliza a los refugiados con fines políticos y luego se desentiende rápidamente de ellos. Así que vamos a tener aún más trabajo del que teníamos hasta ahora.
Tengo entendido que se considera una persona optimista. ¿Encuentra algo en el actual contexto que le invite a ver el mundo de forma positiva?
El optimismo es fundamental cuando se emprende algo. Si no lo haces con esa actitud, nada funcionará. Nuestro trabajo no es fácil, pero cada éxito proporciona una inmensa satisfacción, porque hablamos del futuro de una persona a quien hemos logrado ayudar.
Fue miembro del Consejo para el desarrollo de la sociedad civil en Rusia. Ha dicho que en 2002, cuando se creó esta institución consultiva, Putin todavía la escuchaba. Luego dejó de participar en sus reuniones. ¿Qué le diría a Putin si tuviera la oportunidad de mantener un encuentro cara a cara con él?
Me reuní con él cuando yo ya no formaba parte del Consejo de Derechos Humanos. Ahora sólo le diría una cosa: ¡vete ya!
Usted nunca ha querido abandonar Rusia, alegando razones morales. ¿Hay algo que pudiera hacerle cambiar de opinión?
Mis hijos me piden constantemente para que vaya con ellos. Pero ni lo he hecho ni tengo intención de hacerlo. Como ciudadana rusa, soy responsable de lo que se hace en mi nombre y debo quedarme aquí y hacer lo que pueda para resistir a la violencia y a la guerra.

Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más
MadridEl Ayuntamiento de Madrid pondrá el nombre de Zelenski a una rotonda situada frente a la Embajada de Ucrania
PodcastDe espiar para la KGB a invadir Ucrania: ¿quién es Vladimir Putin?
El mundo de par en parMaría Stepánova: "Putin y Rusia son cosas distintas, la culpa no puede recaer sobre nosotros"