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Carne de Cañón

Zapatero ya sabía lo que pensaba el Rey Juan Carlos de Franco cuando firmó su ley de Memoria Histórica

'Reconciliación', el libro que ha escrito Juan Carlos I con Laurence Debray, ha revuelto a monárquicos y republicanos. El texto del presidente socialista es una prueba de que la Transición fue...

Zapatero ya sabía lo que pensaba el Rey Juan Carlos de Franco cuando firmó su ley de Memoria Histórica
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Los monárquicos -los que se lo creen de verdad-siempre me han resultado tan incomprensibles como las chavalas que se meten a monja. Con los puristas de la Institución pasa como si le dices a uno de esos pontificadores de pro que te encanta Lux. "A mí es que la Rosalía que me gusta es la de Los Ángeles. Cuando la vi en el Ochoymedio no éramos ni cuatro gatos".

La monarquía requiere de fe ciega. En casa crecimos a nuestra manera, sin pensar en servidumbres ni peloteos; un poco por encima de nuestras posibilidades. (Así nos ha ido).

Mis padres trataron a Don Juan Carlos de jóvenes y siempre contaron que, en esa época, tenía las manos encallecidas de tanto saludar a la gente. ¿Y yo crecí monárquica? Qué puedo decir: salí perra como mi madre. El general me dijo que el Rey cuenta que cuando me tuvo en brazos, de bebé, me hice pipí encima. (Creo que él dice que «me meé», pero para conjugar ese verbo hay que tener su gracia. Otros sonamos ordinarios).

Hace tiempo ya no somos vasallos que anhelan un buen señor, sino ciudadanos en busca de un jefe de Estado sin mácula. Eso no es propio de humanos. En Reconciliación lo explica: "No soy un santo, el poder no ha limitado mi personalidad, ni sofocado mi sentido de la vida. Nunca lo he ocultado".

Los que ahora se escandalizan porque Don Juan Carlos haya dicho que es Rey gracias a Franco no han leído nada. Ya lo habían contado desde Vilallonga hasta Preston, pasando por todas las biografías noveladas sobre el anterior jefe de Estado.

Sin embargo, no se le puede restar mérito. Don Juan Carlos es un caso único en la historia porque permitió el paso de una dictadura a la democracia sin violencia, ni expropiaciones; sin persecuciones ni venganzas. ¿Imaginan a alguno de los que tenemos ahora renunciando a los poderes de Franco? Con lo que les cuesta dimitir... Ese es el principal mérito del Rey, que también hizo transicionar a los más duros del régimen. (Y había muchos: de niña conocí a alguno que votó "no" a la Constitución ante notario para no tener responsabilidad en lo que pasara. Por no hablar de un tío mío que empezó a veranear en El Landa cuando Santander dejó de ser el puerto de Castilla).

Pese a esa buena relación con Franco, en 2007 don Juan Carlos firmó la Ley de Memoria Histórica de Zapatero, que ya ha dicho que "no le habían extrañado" las palabras del Rey sobre el dictador. También que le había notado "incómodo" cuando despachaba con él sobre el asunto. "Tú sabes quién me puso a mí", le comentó el Rey Juan Carlos a ZP sin disimular su malestar. "Todos le conocemos cómo es él en eso. Es muy sincero, aunque no nos guste la sinceridad expresada", sentenció el príncipe de Delcy Rodríguez. (Recordemos que Aznar ya había condenado el franquismo en 2002).

Otra cosa que agradece el Rey a Franco es que firmara en 1969 un decreto que consideraba prescritos los delitos de sangre cometidos antes del 1 de abril de 1939. Juan Carlos I desvela la conversación que en 1971 tuvo con Ceauescu, en Irán, para que hiciera llegar un mensaje a Santiago Carrillo. Entonces, el líder del PCE pasaba el verano en Rumanía. "No desates una guerra civil después de la muerte de Franco; déjame tiempo para legalizaros".

Mi padre siempre pensó que el tío Martín -el hermano de mi abuelo- y su sobrino de quince años, Demetrio (Demetrito), habían sido asesinados en Paracuellos. Pero luego supe que los enterraron en la fosa común de Aravaca junto a varios centenares -algunos los cifran en medio millar- de represaliados, como Ledesma Ramos y Ramiro de Maeztu.

En casa crecí con los miedos clásicos de los niños, pero cuando no me quería ir a la cama, el abuelo siempre me amenazaba con que vendría a buscarme la masonería, o Negrín... o, el que daba más miedo, ¡Carrillo! Él nunca supo que a su hermano se lo habían llevado a Aravaca. Murió pensando que don Santiago era el asesino de su hermano y de su sobrino.

Como saben, uno de mis desempeños en el periódico es ser jefa de LOC, donde ayer publicamos un reportaje precioso de Jorge Carrillo sobre Luchadoras, el libro que ha escrito sobre su madre y su abuela. Me acordé de mi abuelo, pero solo para darme cuenta de lo que hemos cambiado en estos 50 años.

Tengo muchas ganas de leer las memorias del rey Juan Carlos para saber lo que, de verdad, dicen. En los extractos siempre hay economía de palabras, sobre todo si el texto es en papel. Se pierden las perífrasis, los matices y las contextualizaciones. También en lo relativo a su relación con Franco.

¿Libro oportuno? Lo que dice ZP: "Las memorias van a corroborar que Felipe VI está mejorando a Juan Carlos I y mi deseo es que Leonor mejore a Felipe VI".