Una vieja leyenda urbana dice que en sus orígenes Papá Noel -en realidad, Santa Claus y más en realidad todavía, San Nicolás- vestía de color verde y que su tonalidad roja le llegó años más tarde por imposición publicitaria de Coca-Cola, que le quería abrigar con su bermellón corporativo. La historia, como casi todo lo que se lee por internet, es falsa.
¿Qué crea estas leyendas? Una persona, claro. Aunque si entramos en el terreno de la motivación, pueden estar detrás la relevancia y el dinero que dan las interacciones, la ideología, la desestabilización de lo que se percibe como enemigo o, sencillamente, el aburrimiento. Y, por supuesto, ahora también la inteligencia artificial: una teoría -con algo de leyenda urbana, para qué negarlo- dice que internet está, a todos los efectos, muerto. Según esta idea, ya no se crea contenido original, ya no está usted discutiendo en un foro o con un tuitero, sino con una IA que repite consignas como un loro a pesar de que no sabe lo que está diciendo.
Aunque pueda parecer descabellado -y hasta cierto punto lo es-, la realidad es que estas granjas de contenido existen y es aterrador ver vídeos en los que las pantallas de miles de teléfonos brillan al unísono para atacar al Gobierno, insultar a la oposición o defender que el disco de Rosalía es, o no, una obra de arte. ¿Por qué? Efectivamente: la relevancia y el dinero que dan las interacciones, la ideología, la desestabilización de lo que se percibe como enemigo o, sencillamente, el aburrimiento.
Precisamente Coca-Cola fue muy criticada el año pasado por utilizar por primera vez IA para los anuncios navideños que lleva haciendo desde los 50, cuando la televisión era en blanco y negro y nadie percibía de qué tono eran los calzoncillos de Papá Noel. En estos nuevos spots todo lo coloreado tenía la saturación característica de las creaciones de la IA, las caras no eran del todo humanas y, aunque nadie tenía dedos de más, sobraban vocales: en el lateral de un camión se podía leer «Coca-Coola».
A pesar de todo, la compañía ha repetido. El Wall Street Journal detalla que lo ha hecho por dos motivos. El primero, como siempre, es que la IA ahorra tiempo y dinero. El segundo es que, según reflejan las encuestas, a la gente cada vez le importa menos si algo se ha generado con IA.
¿Quién sabe? Tal vez la polémica del anuncio del refresco fue solo un diálogo de besugos entre granjas de contenido porque internet está muerto. Y lo mató Papá Noel.

