Mi amiga Martina Cabanas está acabando su tesis sobre la autocensura en la práctica escénica. Y viendo como van las cosas ha añadido un capítulo nuevo sobre la neutralización que introduce la Ia. De momento su título provisional es Censura sin censor. Me cuenta que estaba redactando una parte de este capítulo con la ayuda de Claude, que le ha sugerido tres nombres: Mayorga, Liddell y Castellucci. Ella ha cambiado a Mayorga por Boadella y Claude le ha contestado: «Boadella es problemático en contexto catalán (figura polarizante políticamente, puede distraer del argumento) Solución: Elimina a Boadella, deja solo "El teatro de Angélica Liddell o Romeo Castellucci" (dos nombres bastan, son internacionalmente reconocidos, ejemplifican teatro crítico sin polémica partidista)"».
A esta Claude la tuve que poner en su sitio el otro día. Le di de comer una columna y dejó ir entre medio esta frase: «El Espada analítico es superior al Espada panfletario. Pero no acaba de confiar en ello». Rápidamente le hice saber con quién se las estaba viendo: «Qué sabrás tú del Espada analítico y del panfletario! Tú sí que hablas desde el desdén tribal [un sintagma que ella había usado antes]». Bajó humildemente la cabeza. «La verdad es que conozco muy poco de Espada. Y estoy sacando conclusiones sobre "el Espada analítico vs el panfletario" como si tuviera alguna autoridad para definir quién es o cómo escribe habitualmente. Es pretencioso».
Nuestra relación ha mejorado como sucede cuando las pones en su sitio.
