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Sol de nieve. Una terraza en Peñalara. Un aperitivo informal, selfies, bromas y cervezas. Esta escena de clima distendido es la que trasladó ayer Isabel Díaz Ayuso, rodeada de todos sus consejeros, al acabar el Consejo de Gobierno, celebrado en el Parque Natural de la Sierra de Guadarrama. Una estampa relajada que es un guiño de comunicación política: mensaje de unidad y confianza en el núcleo duro de la presidenta regional tras la que puede haber sido la peor semana de la legislatura: la destitución de Emilio Viciana como consejero de Educación, las renuncias en cascada en la Asamblea y la consejería, la reestructuración del grupo parlamentario, el escándalo sexual que afecta al alcalde de Móstoles y a la cúpula autonómica del Partido Popular...
Incendios que en la Puerta del Sol creen tener controlados tras días difíciles, de llamadas y reuniones a horas intempestivas, de desplantes y negociaciones improvisadas. Pero tras el control de daños en la Comunidad de Madrid tratan de pasar página, conscientes de que el roto en el departamento educativo condicionará inevitablemente el año que queda de mandato.
Es este precisamente el plazo y el área sobre la que se centran los esfuerzos en estos momentos: tras el nombramiento de Mercedes Zarzalejo como nueva consejera de Educación, reestructurar la primera línea del departamento se posiciona como la principal tarea a completar. La expectativa que manejan en el Ejecutivo regional de Ayuso es que de forma inminente, en los próximos días, se realicen los nombramientos de nuevos viceconsejeros y directores generales.
Unos cargos que tendrán un papel nada sencillo, ya que tomar las riendas de un área tan determinante para Ayuso como es la Educación a escasos 14 meses para que finalice el mandato supone un desafío, dada además la especial situación de tensión entre la Administración y los rectores. Es esta brecha la que llevó al traste la negociación de la ley universitaria de Ayuso, conocida como Lesuc (Ley de Enseñanzas Superiores, Universidades y Ciencia), y el principal motivo que derivó en la caída de Viciana y todos sus afines.
Las fuentes consultadas admiten que en los 14 meses que restan de legislatura las opciones de recuperar la sintonía con los rectores son el principal reto, y se mantiene la esperanza viva en poder incluso dar pasos en materia de financiación que permitan encarrilar una futura ley de Universidades. ¿Llegará en el año que queda de legislatura? No es imposible, pero es muy complicado. En cualquier caso, el compromiso de alumbrar una ley universitaria antes del próximo paso por urnas no se da por perdido en los pasillos de la Comunidad de Madrid.
Las esperanzas, eso sí, se centran en articular en los próximos meses un sistema de financiación que desbloquee la crisis y permita encaminar esa futura norma, aunque sea durante la próxima legislatura. Y ese modelo de financiación que el nuevo equipo de Zarzalejo buscará atar nada tendrá que ver con los intentos esgrimidos hasta ahora por Viciana. «Todo lo relativo a la Lesuc está muerto», zanjan las fuentes autonómicas consultadas.
Una nueva hoja de ruta que parece sellada en la afinidad vista entre Ayuso y sus consejeros en el selfie de Peñalara. Una instantánea que trata de amainar la marejada interna, tanto en el aparato institucional como en el parlamentario, y devolver la estabilidad de una mayoría absoluta consolidada, la madrileña, al que todavía le queda una última vuelta antes de pasar de nuevo por las urnas.
Pero igual que Sol hace un esfuerzo por librarse de sus fantasmas, en la izquierda los invocan cada vez con más fuerza. Ayer la crítica llegó directamente desde el presidente del Gobierno en el momento de mayor foco semanal.Pedro Sánchez reprochó a Alberto Núñez Feijóo que no actúe ante el supuesto caso de acoso sexual en el Ayuntamiento de Móstoles, al mismo tiempo que criticó la situación de la Sanidad en Madrid y cuestionó el modelo educativo en la capital tras la crisis de los pocholos, el grupo de diputados afines a Viciana, con portavoces parlamentarios en Juventud, Asuntos Sociales y Educación, que dimitió en bloque tras la destitución del consejero la pasada semana.
«Está obsesionado conmigo y con la Comunidad de Madrid», respondió Ayuso pocas horas después para arremeter contra el «circo» atribuido al PSOE y «al Consejo de Ministros» para hacer caer a Manuel Bautista, alcalde de Móstoles, y desgastar la imagen de la Comunidad.
«Debe dormir muy mal por las noches», ironizó la presidenta regional sobre la fijación que achaca al presidente del Gobierno con todo lo que respecte a la Comunidad y al PP regional: «Allá donde va tiene que insultarnos», reprochó Ayuso, que hasta la semana que viene no se verá con su grupo parlamentario reconfigurado, dado que hoy no hay pleno en la Asamblea.

