MADRID
Entre gatas y gatos

La fotógrafa que captura emociones y enseña a mirar con otros ojos: ««No quiero que la gente salga favorecida, quiero que salga verdadera»

Curtida con el móvil e Instagram, además de aportar su propio estilo a campañas de moda, organiza talleres y retiros en la naturaleza donde mezcla foto, 'coaching' y meditación

La fotógrafa y creativa Erea Azurmendi.
La fotógrafa y creativa Erea Azurmendi.E. M.
Actualizado

Erea Azurmendi descubrió la fotografía gracias a su padre, fotógrafo de arquitectura. Con 12 años se animó a coger la cámara y a los 15 ya había descubierto que podía ser, más que un oficio, una forma de conocerse a sí misma. Luego vinieron otras vidas posibles: quiso ser actriz, le fascinaba Arquitectura, estudió Comunicación Audiovisual soñando con dirigir cine... pero la cámara siempre estaba presente. «La foto ha sido el hilo conductor de mi vida; es mi mejor amiga desde pequeña», resume.

Aprendió de forma autodidacta a base de prueba, error y curiosidad. Realizó cursos de analógico, trabajó como asistente de un fotógrafo de moda y belleza y se curtió en campañas y catálogos. Pero el giro definitivo llegó en 2011 con un iPhone e Instagram, cuando se propuso hacer con el móvil fotos tan buenas como las de cámara, y convirtió esa limitación en reto creativo. A partir de ahí las redes hicieron de altavoz y llegaron las llamadas desde marcas, revistas y clientes. «Las redes han sido mi escuela, mi escaparate y mi laboratorio», admite.

Pero ese impulso tuvo un coste, porque, justo antes de la pandemia, sufrió una seria crisis creativa. Agenda llena, encargos constantes, eventos, viajes... y poco tiempo para investigar. «Miré mi trabajo y pensé: no me reconozco». Así que paró un par de años, en los que hizo trabajo personal con una coach y cursó un máster en coaching y programación neurolingüística, y redefinió qué significa el éxito para ella. Aprendió a decir no, a renunciar a campañas que no iban con sus valores y a recuperar su voz. «Si me muero mañana, no quiero dejar solo editoriales bonitos; quiero que mi foto aporte algo bueno a la gente», dice.

De ese punto de inflexión nace su proyecto más íntimo, The Light in Your Shadow, una campaña emocional de la que se siente orgullosa. Retratos y entrevistas a personas que han atravesado un miedo o un reto profundo y han convertido esa herida en fortaleza. «Se trata de alumbrar esas partes de ti que fueron difíciles y ver cómo, después de superarlas, se transforman en tu fuerza». Ella misma se incluye en la serie en forma de autorretrato vulnerable. El resultado son imágenes honestas que han generado un efecto espejo: la gente se reconoce y entiende que sus vulnerabilidades pueden ser superpoder. «Al final eso que escondes es precisamente lo que te hace única».

En paralelo, ha ido desplazando el foco del encargo puro al acompañamiento creativo. De ahí nacen sus retiros y talleres, pequeñas burbujas de varios días en la naturaleza -Empordà, Cabo de Gata- o intensivos en Madrid, en los que mezcla foto, coaching, meditación y escucha. Grupos reducidos y móviles que se usan para crear, no para mirar la vida de otros. «No quiero que la gente salga favorecida, quiero que salga verdadera». Diseña ejercicios que van de la cámara al cuaderno y del paisaje al interior; en sus workshops se llora, se ríe, se comparten historias que nunca se habían dicho en voz alta. «El arte como herramienta de autoconocimiento», define Erea.

Además imparte cursos y charlas en escuelas -como el máster de Vogue College of Fashion-, y colabora con Apple en sesiones donde enseña a mirar la ciudad con otros ojos a golpe de móvil. No da clases de técnica pura, sino de mirada: asombro, proceso creativo, cómo encontrar tu propia voz. En plena era de la inteligencia artificial, dice que la única resistencia posible es la autenticidad: «La técnica se aprende, lo humano no se puede automatizar. Lo que nos va a salvar es la esencia».

Esa misma filosofía aplica cuando trabaja para marcas de moda o bodegas. Hoy selecciona con lupa los proyectos. Ha hecho campañas para firmas enfocadas en contar el origen y quién está detrás. «Me fascina cómo ponen en valor el proceso, la artesanía y la raíz. Eso es lo que me interesa, el alma del producto». Entre medias sigue construyendo su propio relato y macera su gran proyecto futuro: una serie documental, extensión de Luces y sombras, en la que quiere profundizar en historias de transformación y resiliencia a través de la imagen. «Creo que todos hemos venido con un talento que, si somos lo bastante valientes como para desarrollarlo, puede aportar algo al mundo».

ADN

  • Su Instagram es 'Tiempo de cerezas'.
  • Organiza cursos con Apple.
  • Hace talleres de siete días.
  • Sueña con trabajar con la firma de lujo Loewe.