MADRID
Criminalidad

¿Qué sucede en Aranjuez? La ciudad palaciega pasa de ser un 'paraíso' de la seguridad a rozar los niveles de Parla

Un agente de la policía local patrulla el casco histórico de Aranjuez.
Un agente de la policía local patrulla el casco histórico de Aranjuez.E.M.
Actualizado

Con subidas de más de dos cifras en cada uno de los balances trimestrales de criminalidad en lo que va de año, el problema de la delincuencia en Aranjuez se esboza como un salmón que nada a contracorriente frente a las cifras del grueso de la Comunidad de Madrid: durante el primer trimestre, este privilegiado municipio turístico vio incrementarse su criminalidad convencional en un 22,7 %; durante el segundo, en un 30,5 %, y durante el tercero, la subida acumulada respecto a los primeros nueve meses del año anterior es del 22,6 %, según los datos más recientes publicados por el Ministerio del Interior.

Mientras que, en el grueso de la región, la criminalidad convencional marca una tendencia a la baja, Aranjuez experimenta una importante tendencia alcista que arrancó en 2024 con un tímido 3,6 % y ha escalado hasta subidas porcentuales por encima de las dos decenas, lo que sitúa a la ciudad palaciega en unas tasas de criminalidad de 33,2 delitos por cada 1.000 habitantes. Un ratio muy similar al de municipios con una reputación más conflictiva, como Parla, que en sus últimos ejercicios ha mejorado sus cifras hasta los 34 ilícitos por cada 1.000 pobladores, situándose en la media de la Comunidad.

Sin embargo, pese a tratarse de cifras muy cercanas a las de lugares mucho menos turísticos, la percepción de inseguridad a pie de calle en este municipio de 62.508 habitantes a orillas del Tajo no se siente como en otras localidades del sur de Madrid.

«Algunos días ves a grupitos de carteristas y hace años no se les veía tanto. También vienen a aprovecharse de los turistas, escuchas hablar más de okupaciones y cosas así, pero lo más preocupante es que los datos muestran que violaciones están aumentando mucho... pero, en realidad, no existe una percepción de inseguridad como en las ciudades dormitorio», cuenta Ana, madrileña residente en Aranjuez desde hace más de una década, adonde se trasladó para estudiar la carrera.

En este sentido, entre los datos más preocupantes se encuentra un aumento del 91,7 % de los delitos contra la libertad sexual en lo que va de año, que pasan de 12 a 23. Unos incrementos que, desde el propio Ministerio del Interior, se interpretan en clave positiva, al entender que guardan «relación con las activas políticas de concienciación y de reducción de la tolerancia social y personal frente a este tipo de hechos delictivos, que se traducen en una mayor disposición de las víctimas a denunciarlos y a poner sus casos en manos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, lo que reduce los niveles de infradenuncia existentes en relación con estos tipos penales».

Sin embargo, el resto de cifras del Ministerio del Interior también evidencia una subida generalizada que hace difícil achacar la situación a aumentos puntuales o fenómenos aislados: los hurtos suben un 15,5 %; los robos con violencia, un 25 %; los robos con fuerza en domicilios y comercios se disparan un 32 %, y el epígrafe de «resto de criminalidad convencional» -que agrupa amenazas, daños, coacciones, ocupaciones y pequeños delitos de convivencia- crece un 25,6 %.

«La mayoría de los aumentos se ven en los delitos contra la propiedad y se observa un descenso del 18,2 % en el tráfico de drogas, que se trata de un delito que no se denuncia, sino que debe perseguirse policialmente», señala Abel González, miembro del Colegio de Criminólogos de Madrid. «Esto arroja una hipótesis de que hay muy pocos policías nacionales destinados en una localidad donde muchos días solo tienen un Zeta desplegado para mucha extensión de terreno».

Pese a ello, desde el Ayuntamiento proporcionan una explicación distinta a este diario. «En términos absolutos», los incrementos «son pequeños» y el tercer trimestre del año presenta «solo un 4 % de crecimiento», lo que, según afirman, demostraría una «clara desaceleración» de la delincuencia. Sin embargo, el acumulado total sigue siendo el segundo peor dato de toda la serie reciente y refleja casi 400 delitos más que en el mismo periodo del año anterior.

Días antes de conocerse las nuevas cifras de Interior, el Ejecutivo local (conformado por PP y Vox) celebró una junta de seguridad en la que los problemas se achacaron a «grupos concretos» involucrados en «robos en vehículos», una explicación que, según comparten fuentes policiales con GRAN MADRID, «no encaja con el incremento simultáneo de delitos de epígrafes». Además, los datos de la propia Policía Local de Aranjuez vendrían a reafirmar esta tendencia al alza, con un incremento de las detenciones -de 74 en 2024 a 104 este año-, un dato que el Ayuntamiento presenta como indicio de eficacia.

Por otro lado, en línea con el discurso que la formación de Santiago Abascal mantiene desde otros municipios, desde Vox relacionan los aumentos de la criminalidad con la okupación, a la que tildan de «una de las mayores amenazas para nuestros barrios», y celebran medidas adoptadas por la coalición como «un servicio jurídico gratuito para afectados, la creación de un censo de viviendas okupadas y un refuerzo para la Policía Local y Nacional».

Sin embargo, como explica González, hay margen para no caer en el pesimismo: «Al tratarse de una localidad tan poco poblada, hay que tener en cuenta que las cifras brutas en la que crecen algunos delitos corresponderían a aumentos porcentuales muy pequeños en una ciudad como Madrid».