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Enmarquen las crónicas de este 12 de octubre porque escribirán los poetas sobre Morante de la Puebla sonetos parecidos al que Joaquín Sabina dedicó al maestro Antoñete y puede que no se lo crean. Guarden esos recuerdos de la marea de aficionados inundando el ruedo, de los chiquillos correteando por los pasillos, de los adultos agolpándose alrededor de la Puerta Grande al término de la histórica jornada que el día de mañana recordarán de viva voz frente a sus hijos y sus nietos. Yo vi a Morante de la Puebla cortarse la coleta. Las imágenes de aquel día, y de su adiós, han quedado ayer grabadas en la retina de miles.
Empezando por el desfile de discípulos, tanto del maestro Chenel como de Morante -unos por los tendidos, otros por el callejón-, en la madrileña plaza de Las Ventas durante el festival homenaje al torero del mechón blanco con que el torero de La Puebla del Río hizo del pasado y del presente uno solo. Sentados sobre la piedra, los matadores Roberto Domínguez, Julián López el Juli, Pablo Aguado y apoderado, Fran Vázquez;Juan Ortega, Miguel Ángel Perera, Miguel Baéz Litri, José Ortega Cano y también Uceda Leal por la tarde, asistieron a la jornada de la década movidos por la afición que suscitan los maestros Curro Vázquez, César Rincón y Enrique Ponce. Y mientras Felipe VI presidía el tradicional desfile de las Fuerzas Armadas, su hermana, la infanta Elena, recibía el brindis de Carlos EscolarFrascuelo, ante las miradas de empresarios como José María Pacheco Guardiola o Manolo Piñera; de ganaderos como Victorino Martín o Fermín Bohórquez. Pusieron la guinda al festival Pablo Hermoso de Mendoza y Olga Casado, a la que el cantante Andrés Calamaro, el escritor Juan del Val, y el periodista Pepe Ribagorda vieron salir a hombros junto a dos históricas figuras. Victoria Federica, Tomás Paramo y Tana Rivera se cruzaron con Carmen Lomana entre festejo y festejo.
Llegó la tarde y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, recibió un brindis de Morante -"Va por usted y por todo lo que defiende. Es usted una valiente", le dijo-, igual que Santiago Abascal (Vox) antes de su adiós en el centro del ruedo. Ante las miradas de un también saliente Fernando Robleño y el confirmante Sergio Rodríguez, aquella estampa, aquellos codos doblados sobre el cogote fue lo que vieron desde sus respectivas localidades políticos como Cayetana Álvarez de Toledo (PP), Carlos Díaz-Pache (PP), y los concejales del Ayuntamiento de Madrid Marta Rivera de la Cruz, Borja Carabante y Mariano de Paco, así como los magistrados Santiago Pedraz y Andrés Sánchez Magro, el chef Mario Sandoval, el periodista Ramón García Ramontxu, el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, el futbolista Dani Ceballos, y el presidente de Ifema y del circuito de F-1, José Vicente de los Mozos.
Debo insistir: conserven las crónicas porque hoy somos un poco más huérfanos, porque, como le escuché a Luis Alberto de Cuenca, "las memorias están en un terreno fabulado", y ahora sólo nos quedará lo escrito para recordarnos que el mesiánico Morante de la Puebla fue nuestro. Y que fue de verdad.

