MADRID
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Un poco de hemeroteca con Felipe González

Ah, la fragilidad de la memoria, tan amenazada por el olvido y por los falsos recuerdos

El ex presidente del Gobierno Felipe González.
El ex presidente del Gobierno Felipe González.Rodrigo JiménezEFE
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Que no se enfade Rafa Latorre, pero no recuerdo si fue Alexámeno de Teos, Platón o Ayuso quien con sus diálogos socráticos desencadenó la mayor demostración lógica de esta ciudad: a Madrid se viene a que te dejen en paz.

A lo largo de los tiempos, la enseñanza ha sido pulida con filosofía nada barata que viene a exponer que, en su libertad, Madrid ofrece al ciudadano una oportunidad para la renovación social: aquí, si no quieres, no te encuentras ni a un presunto defraudador fiscal con el que compartes cama. Esta máxima sí la expresó la presidenta con un reducto genial: «En Madrid puedes cambiar de pareja y no encontrártela nunca más».

Bien, pues hasta este Matrix tiene grietas. Vaya semana nos ha dado el ex novio de la España transicional. Día y noche, día y noche, uno se encontraba a Felipe González sentando cátedra sobre el buen gobierno y el PSOE. Hasta en la tasca de abajo lo pillé, con su sonrisa pegada a la de Pablo Motos. Que si la polarización, que si las bondades de la discrepancia interna, ¡que si oda a centralidad con Aznar (ja, ja, ja)! Ah, la fragilidad de la memoria, tan amenazada por el olvido y por los falsos recuerdos que la van difuminando día a día.

Embriagado de tanta moderación, escapé a la hemeroteca. Y uno es consciente de que el primer González construyó este país. Sólo un necio o, crimen peor, un sectario renegaría de ese reinado viejo. Pero, ay. A ver si les suena esto de algo:

Carta de Pedro J. Ramírez, 1989: «En sus declaraciones de cierre de campaña al mismo medio de comunicación que siempre elige, el presidente nos llamó mentirosos a cuantos pensamos que si bien sus dos mandatos han proporcionado estabilidad y prosperidad a este país, también han traído consigo una merma de las libertades».

Editorial de este periódico, año 1990: «¿Qué pasa en el PSOE? Que no hay democracia interna sino dictadura del aparato, que se han sustituido los principios por los fines. ¿Qué pasa en el Gobierno? Que no gobierna el PSOE sino una mutación que se llama felipismo».

Palabra de Javier Ortiz, amo de la izquierda: «Su pensamiento no es de izquierdas y sus intereses no están con la izquierda».

Resumen a cargo de Gabriel Albiac: «No hay como largar grandes sermones acerca de la corrupción ajena para impedir que a alguien se le venga a ocurrir mentarle la de su casa común: llámese Kio, Ibercorp, Filesa, Gal, PER o Guerra Brothers».

Y, claro, cierre de Raúl del Pozo: «EL MUNDO partió de la máxima democrática de que cualquiera que ejerza el poder puede volverse loco, como le ha ocurrido a Felipe González».

Un poco de hemeroteca, por favor.