MADRID
Entre gatas y gatos

El compositor del "after hour del Día de la Hispanidad" y de las bandas sonoras del mejor arte escénico: "Jamás imaginé que pondría música a unos fuegos artificiales en mitad de Madrid"

Con una trayectoria consolidada en teatro y danza, Luis Miguel Cobo es el artífice de acompañar con ritmo los 'shows' pirotécnicos masivos

El compositor Luis Miguel Cobo, en la terraza del Palacio de Cibeles
El compositor Luis Miguel Cobo, en la terraza del Palacio de CibelesANTONIO HEREDIA
Actualizado

Sorprende que se encargue también de armar la banda sonora de espectáculos pirotécnicos masivos, entre tanto mérito y una prolija trayectoria, como dos Premios Max, en 2018 y 2020, a la mejor composición para espectáculo escénico, que atestiguan cuál es la especialidad de este músico, en la que resuenan figuras como Miguel Narros, Ernesto Caballero, Natalia Menéndez, Sharon Fridman, Marcos Morau o ballets como la Compañía Nacional de Danza, la Wiener Staatsballett o la noruega Carte Blanche.

Sin embargo, con Luis Miguel Cobo (Úbeda, 1971) se descubre, y se comprende, que acompañar con ritmo el lanzamiento de fuegos artificiales no es un arte menor. Ni tampoco una fruslería que se pueda resolver con cualquier lista de reproducción aleatoria. Para confirmarlo, bastará con elevar la vista al cielo desde la plaza de Cibeles, este sábado, en el colofón de la Fiesta del 12 de octubre. Cual «after hour del Día de la Hispanidad», el compositor combinará el brío de clásicos latinos cantados, de bachatas, tangos y mambos a guarachas y sones cubanos, en un «homenaje a la comunidad latina y la hermandad que nos une», junto a otro ímpetu igual de luminoso y atronador, el de Pirotecnia Vulcano.

«Los fuegos son algo efímero y es muy difícil imaginarlos cuando, además, vas a crear una música sin programar tú mismo los fuegos. Pero al final es como la música de teatro o de cine: es construir una dinámica con un discurso musical para que le den desarrollo el maestro pirotécnico y el público», explica Cobo. «No eres pirotécnico, pero sí puedes trabajar la empatía de quien lo va a ver. Sabes que es un espectáculo multitudinario, para gente de una diversidad inmensa, y que esa música tiene que emocionar».

Suena sencillo de su boca, pero levantar estas creaciones se consigue con «una casi comunicación divina» entre el artificiero y este «forofo de la música», que con 18 años se mudó a la capital para estudiar en el Real Conservatorio Superior de Música. «No hablamos, pero el diseño de fuegos sonoros nace desde la propuesta musical. Yo facilito esa dialéctica musical, donde hay más o menos tensión, más densidad de instrumentos, más o menos ritmo, y una vez que musicalmente funciona, se lo envío al maestro. Él, con un software complejo, mide cuánto tarda en subir un cohete, cuánto en explotar... y elige entre la gran gama de colores. Fíjate que conozco la música, pero cuando la veo con fuegos, digo: 'Este hombre ha hecho una maravilla'».

De tal calibre, que el propio Cobo no deja de pasmarse, pese a que no es un novato en el «oficio de potenciar el poder expresivo de cualquier arte»: la Cabalgata de Reyes de 2017 fue su primer encargo piromusical del Ayuntamiento de Madrid, al que siguió otro en 2018, con música de la Movida, para rememorar a Tierno Galván, o los últimos durante los pasados San Isidro y Día de la Hispanidad y la futura música promocional de la Nave 10 de Matadero, que está modelando con IA, siempre en vanguardia. «Cuando vine a Madrid, jamás en la vida podría imaginar que pondría música a unos fuegos artificiales en mitad del centro de Madrid», reconoce con espontaneidad este también pianista, que no recuerda cuándo la música se convirtió en su «religión», pero sí que el primer disco que entró en su casa, de Louis Armstrong, lo compró él.

Desde entonces, no ha dejado de atesorar hitos: de su oportunidad con el decano Miguel Narros, para el que musicalizó «14-15 obras» y aprendió que «la música debe aportar otra capa de información interesante», a los 15 llenos seguidos con el director David Serrano en 2019, adaptando la Metamorfosis de Mary Zimmerman en Mérida, o a la gira mundial de Europa con Fridman, entre su currículo internacional coreográfico, del que Cobo reivindica que, en el exterior, «hay otro respeto hacia los profesionales, frente al maltratado mundo de la danza en España». Y como reflexión íntima, y al piano, deja la que sustenta su recién primer álbum, Giraluna, frente a este «gran ruido que nos atrofia». Pero que, por supuesto, gracias a su trabajo, no podrá achacarse a los shows pirotécnicos.

ADN

  • Cuenta con dos nominaciones a los Max, en 2016, por Los hermanos Karamazov, de Gerardo Vera, y en 2024, por La casa vacía, de Jordi Vilaseca.
  • Suya son las B.S.O. de los montajes Prima Face y Forever, ambos en gira.
  • Ganó un Golden Jerry Goldsmith Award, en 2019.