- Sucesos Un 'crowdfunding' para despedir a Giovanny, entre la polémica por su muerte en la piscina de Carabanchel
- Sucesos Un socorrista, grave tras ser rescatado de la piscina de una urbanización de Madrid
"En ningún momento se mojó un socorrista. Él era un niño que vino a España a trabajar. Pero se ha ido mi bebé". Entre sollozos, hace una semana, la familia de Giovanny, el joven de 22 años fallecido en la Piscina Marbella, le despedía con el objetivo cumplido de reunir el dinero suficiente para su incineración.
Sin embargo, el deceso del chico colombiano en el centro deportivo de Carabanchel no ha sido el único que ha acaecido en la Comunidad de Madrid este verano. Una semana antes, en Móstoles, un varón de 68 años falleció en la propia piscina por un ahogamiento. Los efectivos del Summa 112 realizaron las maniobras de reanimación durante 50 minutos, ya sin remedio.
Otro suceso tuvo lugar en un centro deportivo de San Blas. Un joven de 20 años fue hallado boca abajo en la piscina. Fue asistido, en un primer momento, por el socorrista del recinto. Más tarde, los servicios de emergencias madrileños le trasladaron, con pronóstico muy grave, al Hospital 12 de Octubre. Fuentes del centro hospitalario han confirmado a GRAN MADRID que el joven "evolucionó" y fue dado de alta al haber salido de la Unidad de Cuidados Intensivos. Y este jueves mismo, un socorrista era succionado por la depuradora de una piscina privada en Hortaleza y, al cierre de esta edición, había sido trasladado al Hospital Ramón y Cajal en estado grave, tras ser rescatado por los vecinos.
Los incidentes con un final fatal figurarán en el informe anual que la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (Rfess) elabora con los decesos relativos a inmersiones en agua. La Comunidad de Madrid figura en el puesto número 14 del ranking nacional, con seis fallecidos por esta causa hasta julio. La región se establece muy lejos de los primeros puestos, donde Galicia (46) y Andalucía (45) lideran el listado.
Desde la federación nacional de salvamento explican que el perfil del ahogado es el de un varón español, en el 80% de los casos; con una edad superior a los 55 años, en la mitad de las situaciones, y fallecido en una playa sin vigilancia. Ese último factor, crucial, saca a Madrid de los puntos fatales. Pero desde la Rfess tildan esta situación como «el peor julio» en ahogamientos en la última década.
Pues Madrid ha contribuido tristemente a esa estadística, con cuatro muertes sólo en julio (novena autonomía del listado nacional, cuando suele ubicarse del 14 para atrás). Con cinco meses aún por delante, ya ha superado las cifras totales de fallecimientos de 2022 (3), 2019(4) y 2016 (3).
También fueron mejores el 2020 de pandemia (5) y el lejano 2017 (5), mientras en 2015 y 2021 concluyó con las mismas seis que lleva ahora, apenas sobrepasado el ecuador del año. Madrid se proyecta este 2024 hacia un récord negro, aún con la temporada estival abierta, a dos fallecimientos del 2018 y sólo uno menos que el pasado año, los dos cursos que marcan los topes de la última década.
Por su parte, el portal estadístico del Ayuntamiento de Madrid refleja los avisos que ha recibido el Samur en asuntos de ahogamientos desde 2017 hasta el 2024 en la capital. Desglosa la información por distritos, meses y, si hubiera sido necesario, el hospital de traslado de la víctima.
Generalmente, los avisos por ahogamientos no necesitan que se deriven a dependencias hospitalarias. El servicio de emergencias determina por "ahogamiento" todos los avisos referidos a las "inmersiones en agua".
En lo que va de año, han registrado 16 avisos por ahogamientos, de los 35.000 que refleja la serie de 2024. Sin embargo, la cifra por inmersiones en agua dista mucho de los avisos por patologías cardiovasculares (6.400) o por intoxicaciones etílicas (3.000). Los datos están actualizados hasta el pasado mes de marzo.
Así, en 2023, el año más reciente del que se recopilan los datos completos, el Samur recibió 25 avisos por ahogamientos. Pero sólo un tercio necesitó el traslado a un centro hospitalario -de los 99 avisos entre 2023 y 2020 en Madrid capital, 61 no necesitaron ir a urgencias-.
Y muchos menos en tragedia. Incluso cruzando variables distintas, las de la Federación de Salvamento (Comunidad de Madrid) y las del Ayuntamiento (Madrid ciudad), dejaría un resultado del 18% de los avisos con resultado de muerte, entre 2017 y 2023. En esos siete años, hubo un total de 214 avisos en la capital y 38 muertes en la región.
Los registros en Madrid, en tanto mínimos y de una comunidad interior, ofrecen una distribución irregular durante el año. En 2023, casi todos los ahogamientos sucedieron en agosto y diciembre, y el distrito donde sucedió el mayor número de inmersiones acuáticas fue Carabanchel, con una población de 262.000 personas, el distrito más concurrido de Madrid.
El dato de 2022 es ligeramente inferior, con 23 avisos. Estos sucedieron en los meses de marzo y mayo, y Centro, con 130.000 habitantes, encabeza la lista.
En la línea temporal, en 2021 la estadística en Madrid se dispara hasta los 35 avisos. El Samur atendió al mayor número de víctimas en los meses de agosto y septiembre. En dicho año, Usera (132.000 personas) es el distrito con mayor número de avisos.
Sin embargo, en 2020, la cifra de inmersiones en agua desciende notablemente. Es el año, marcado por el Covid, con menos en los ochos años de la serie. Barajas se establece como el distrito con más avisos, y abril como el mes más alto. Por su parte, en 2019, la estadística vuelve a dispararse hasta los 49 ahogamientos, el dígito más alto en la serie examinada, con Villaverde en el primer puesto.
En los años sucesivos, 2018 registró 39 ahogamientos, con enero como el mes crítico, y la mayor parte sucedieron en Centro. Y 2017 cierra el listado en 22, con abril a la cabeza, y Centro repite como distrito.
MUERTES EVITABLES
El director técnico de la Escuela Nacional de Salvamento Acuático Profesional, Pedro Perales, explica que "cuando se produce un ahogamiento, es fundamental la primera intervención", que se suele atribuir al socorrista.
El profesional indica que debe disponer de las herramientas esenciales como un maletín de oxígeno, por si la víctima sufre una parada cardíaca, o si se produce una lesión medular, haya una camilla de evacuación.
Asimismo, el experto denuncia que, en numerosas ocasiones, no se cumple con el aforo de las piscinas. "Puede suceder que alguien se ahogue y de toda la gente que hay, el socorrista no se dé cuenta". Atribuye el dato de los ahogados en diciembre o enero, en determinados años, se produzcan fuera del periodo estival.
"En verano, es cuando más se intensifican los servicios de socorrismo. Fuera de esas fechas, baja la afluencia de bañistas y hay menos equipos de salvamento". Sin embargo, dice que los bañistas también cometen imprudencias, independientemente de si sucede en un recinto privado o en un embalse: "Cuando tú entras en una piscina tienes el reglamento a la entrada. Y del mismo modo, si te dicen que no te tires de un espigón haciendo un mortal, no lo hagas".
El Samur de Madrid tiene un tiempo de cinco minutos de media en sus avisos, desde que reciben la alarma hasta que llegan al lugar. Pero Perales recuerda que, dependiendo de la ubicación, el tiempo puede multiplicarse por cinco. "Aún así, si tenemos prevención, evitamos ahogamientos", sentencia el técnico.
