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Ambas nacieron en cunas de oro, con ocho días de diferencia y a 11.600 kilómetros de distancia. Isabel Preyler Arrastia lo hizo el día 18 en Manila donde sus padres, Carlos Preysler Pérez de Tagle era gerente de la Philippine Air Lines y delegado del Banco Español de Crédito, y su madre, Betty Arrastia Reinares, dueña de una agencia inmobiliaria. La fortuna familiar se remonta a mediados del siglo XIX cuando por vía paterna comercializaron con copra y fibra de abacá -predecesora del nylon- y por el lado materno poseían amplias plantaciones de arroz y azúcar.
María del Carmen Esperanza Alejandra de la Santísima Trinidad y de Todos los Santos Martínez-Bordiú Franco llegó al mundo el 26 de febrero en Madrid, convirtiéndose en la primera nieta del dictador Franco al ser la primogénita del cardiólogo y cirujano Cristóbal Martínez-Bordiú, marqués de Villaverde, y de María del Carmen Franco Polo, apodada Nenuca.
Mientras Carmencita crecía entre uniformes militares, rosarios, misales, su rebeldía le costó ser internada en un colegio suizo hasta los 16 años. A varios océanos de distancia, Isabel disfrutaba de un ambiente más relajado, practicaba natación, tenis y equitación, exhibía su belleza en el exclusivo Manila Polo Club y se divertía en las veladas familiares a las que acudían celebridades como Tyrone Power.
Con 15 años la eligieron reina de la belleza de las fiestas del barrio de San Lorenzo, donde vivía su familia, y empezaron sus primeros noviazgos con los millonarios Bobie Santos y Louie Ysmael, hasta que apareció el conflictivo playboy Yuni Kalaw, 15 años mayor. Carmen también fue precoz en amores. A los 16 salió con el jinete Jaime Rivera, pero al señor marqués no le hacía gracia porque no tenía posibles. Posteriormente rechazó a Javier Godó, III conde de Godó y Grande de España -dueño de La Vanguardia y El Mundo Deportivo- y protagonizó un monumental escándalo social cuando se fugó a Niza con Fernando de Baviera y Mesía, primo del Rey Juan Carlos, 15 años mayor y casado. Por ello, los Franco empezaron a buscarle un marido a su altura.
NUNCA SE PONE EL SOL
Como a los padres de Isabel no les gustaba Yuni porque iba en contra de la rigidez moral y católica de la familia, además de que había muchos problemas de drogas en la ciudad -su hermano Carlos falleció por ello-, en febrero de 1969, con 18 años, la enviaron Madrid a casa de sus tíos Tessy Arrastia y Miguel Pérez Rubio, con grandes contactos sociales.
En la capital estudió Secretariado en el colegio de las Madres Irlandesas, donde se codeó con las jóvenes de la jet set, algunas de ellas, íntimas de Carmen. Fue gracias a su padrino, Eduardo Sainz de Vicuña, con gran amistad con los Franco, que la Preysler conoció a la Bordiú.
En la primavera de 1970, en una fiesta organizada por Tomás Terry, las jóvenes daban rienda suelta a la diversión. De repente, apareció un hombre atractivo y algo desgarbado que el año anterior ganó el Festival de la Canción de Benidorm con La vida sigue igual. Era Julio Iglesias.
Este truhán que aún no era señor quedó tan fascinado por la exótica belleza de Isabel que le tiró tanto los trastos que ella le daba calabazas. Finalmente, acabó rendida a sus encantos. También en 1970, Carmen conoció en una fiesta en Suecia a Alfonso de Borbón, primo carnal del emérito y embajador de nuestro país en Suecia.
Mientras que la nieta del Generalísimo veía su futura boda como una vía de escape para abandonar su hogar, Isabel se casó enamorada el 20 de enero de 1971 en Illescas (Toledo). En septiembre nació Chabeli (54).
Paralelamente, Carmen se casó con gran boato en la capilla de El Pardo el 8 de marzo de 1972. Al igual que su amiga, a los ocho meses del enlace nació Francisco.
Los Iglesias y los Borbón residieron en el mismo edificio de la madrileña calle San Francisco de Sales, donde Isabel lloraba a Carmen por las infidelidades del cantante. La musa de Porcelanosa ya había dado a luz a Julio Jr. (52) y a Enrique (50), mientras que su íntima tuvo a Luis Alfonso (51).
En 1979, Isabel había conseguido la nulidad y Carmen se había separado, pero también consiguió la nulidad de La Rota en 1986. Ambas se sintieron libres para vivir las noches frívolas sin que ningún hombre las controlara. En una de esas salidas conoció a Carlos Falcó, V marqués de Griñón, con quien se casó el 23 de marzo de 1980 en Malpica de Tajo (Toledo). En noviembre del año siguiente nació Tamara.
Entretanto, la Bordiú escandalizó a la sociedad al mudarse a París sin sus hijos para vivir con el anticuario Jean-Marie Rossi. Allí le pilló la mayor tragedia de su vida cuando su primogénito falleció en accidente de coche en febrero de 1984.
En diciembre de ese mismo año se casó en Francia "porque me quedé embarazada, de otro modo, estoy totalmente convencida de que hubiéramos roto en aquella época", confesó Carmen. En abril de 1985 nació su única hija, Cynthia.
Isabel estaba triste porque sus tres hijos mayores se mudaron a Miami por cuestiones de seguridad a raíz del secuestro de su abuelo paterno, Papuchi, pero eso no le impedía divertirse en fiestas y reuniones sociales más íntimas como 'las lentejadas' de Mona Jiménez, donde Miguel Boyer, ministro de Economía y Hacienda, cayó fulminado por la belleza de Isabel. A partir de mediados de 1982 se veían en secreto en París, donde ella ponía como excusa que se iba a comprar con Carmen. La socialité negó al marqués los rumores, hasta que se hizo la luz. "No fue culpa de Carlos, fue mía, qué quieres que te diga. Lo sentí muchísimo por él, pero me enamoré", confesaría Preysler. En enero de 1988, Boyer y Preysler se casaron en el Registro Civil de Madrid y en abril de 1989 nació Ana (36).
AMORES OTOÑALES
Tres meses antes falleció el ex marido de Carmen, dejando huérfano a Luis Alfonso. Desgraciadamente, Rossi y Bordiú se divorciaron en 1995. Pero la nietísima, como se la conoce popularmente, ya había rehecho su vida con el arquitecto Roberto Federici, ex de Ira de Fürstenberg, con quien estuvo once años.
En esas fechas, la musa de Porcelanosa vivía como una reina en una mansión de 2.000 metros cuadrados en Puerta de Hierro, conocida como Villa Meona, y que en 2012 se convirtió casi en un hospital tras el ictus de Boyer. Este falleció en septiembre de 2014 por una embolia pulmonar.
En ambas ocasiones, Carmen fue su mejor apoyo tras años distanciadas. Instalada en Santander a raíz de su matrimonio con el empresario José Campos, una vez más, llegó el divorcio en 2013. Poco después conoció Luismi 'el Chatarrero', de quien dijo que "me enamoré por primera vez a los 60 años" y, finalmente, el joven y atractivo australiano Timothy McKeague, de quien se separó en 2023 tras seis años juntos.
Contra todo pronóstico, Isabel se enamoró de Vargas Llosa en 2015, vivieron en Villa Meona, pero a causa de unos celos infundados él se marchó de un portazo a finales de 2022. Desde entonces, el corazón de la socialité está ocupado por sus cinco hijos, sus parejas y sus nietos, que esta primavera serán nueve porque nacerá el cuarto hijo de Ana y Fernando Verdasco.
Las dos íntimas amigas ya no se ven como antes porque en 2018 Carmen puso pies en polvorosa al huir de la exposición mediática instalándose en Sintra (Portugal), donde disfruta de su anonimato y de las visitas de sus seis nietos.
Ambas llegan espléndidas a los 75 años.

