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Emmanuel Macron, como un emperador machista y narcisista, contemplando el incendio final en compañía de sus últimos acólitos masculinos y hundido irremediablemente en las encuestas pese a todos los intentos de salir a flote. Es el singular retrato del presidente francés, Nerón en el Elíseo, el libro que ha visto la luz coincidiendo con su última y sonada aparición en Davos con gafas de aviador.
"El Elíseo se ha convertido en Macholand", escriben Nicolas Domenach y Maurice Szafran, autores de la última biografía presidencial. "El poder, en su sentido más profundo, es un machismo apenas corregido por las variaciones estacionales y por su historia particular con Brigitte".
"Y el boxeador fue "boxeado"", recuerdan con sorna los autores, en referencia a la famosa escena del bofetón que le propinó su esposaen el avión al llegar a Hanoi. Aquel sopapo fue como un golpe bajo a ese culto a la masculinidad que Emmanuel Macron lleva imponiendo desde su llegada al Elíseo, rodeado a todas las horas por una "banda de chicos" y sin apenas apoyarse en mujeres (con la excepción de la ex primera ministra Elizabeth Borne).
Rocky es él da título precisamente al capítulo más jugoso del libro, donde se da cuenta de la pasión del presidente por la legendaria película y de su afición por el boxeo que ha vuelto a aflorar estos días. Pues parece que las gafas a lo Top Gun que exhibió en Davos sirvieron para ocultar un derrame ocular que pudo estar causado por ese hábito de desfogarse haciendo boxeo. La famosa foto de 2024 sacando bíceps y midiéndose ante un punching-ball, ha vuelto a aflorar estos día como recordatorio de aquel golpe escénico que le valió comparaciones con Vladimir Putin y su empeño en proyectar esa imagen de macho, haciendo judo o con el torno desnudo sobre un caballo.
Antes del supuesto incidente del ojo, el propio Macron hizo una referencia velada a Rocky cuando habló del "ojo del tigre" como una "marca de determinación" en su discurso de año nuevo ante las Fuerzas Armadas. The eye of the tiger da título a la canción que arropaba a Sylvester Stallone en su épica pugilística. La interpretaba además un grupo, Survivor, que le viene como anillo al dedo al superviviente Macron en el inicio de su décimo y definitivo asalto.
Del curioso paralelismo entre el boxeo y la política como cosa de hombres hablan largo y tendido Domenach y Szafran en su libro, así como de otros hábitos ostensiblemente masculinos como la moto acuática en verano y su vaso de whisky por la noche. Y eso por no hablar de la propensión a rodearse de asesores masculinos, lo que lleva a advertir a los autores: "Las mujeres son tan raras en el Elíseo como los oasis en el desierto".
Alexis Kohler, la mano derecha de Macron entre 2017 y 2025, aparece en el libro como el cabecilla de la boys band, en cuyo alistamiento contribuyó particularmente el portavoz presidencial, Bruno Roger-Petit, ascendido a consejero. Pese a haber contado en los cuatro últimos años con una mujer (Elizabeth Borne) y con un hombre gay (Gabriel Attal) en su largo historial de primeros ministros, lo cierto es que Macron siempre se ha sentido más cómodo forcejeando con tipos duros como François Bayrou o Bruno Retailleau, el ex ministro del Interior y líder de Los Republicanos.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, es hoy por hoy la cabeza más visible de ese Macholand que ha instalado a modo de camarilla presidencial. "Nunca la masculinidad ha cabalgado a sus anchas en las más altas esferas del Estado, pese a las proclamaciones políticas a favor de la igualdad de género", escriben Domenach y Szafran.
En otro libro, La tragedia del Elíseo, el periodista Olivier Beaumont recordaba cómo Macron usa "cantidades industriales" de colonia -Eau Sauvage de Dior- para "marcar su territorio" dentro del palacio y utilizarlo como "un elemento de su autoridad", de la misma manera que Luis XIV usaba sus perfumes como un atributo de poder en Versalles.
Los autores de Nerón en el Elíseo recogen como contrapunto el testimonio del ensayista y asesor político Alain Minc, que estuvo entre los más firmes partidarios de Emmanuel Macron y que ahora se encuentra entre los detractores del presidente, como el 79% de sus compatriotas, según una reciente encuesta de La Tribune Dimanche.
Especialmente crítico con su desastrosa convocatoria de elecciones legislativas anticipadas en 2024 que ha dejado el país con la perpetua sensación de crisis política, Minc está convencido de que tras el hundimiento de Macron hay un causa más profunda: "Cuando un hombre inteligente toma decisiones estúpidas no es aque haya perdido su inteligencia, es porque tiene un problema psicológico".
Minc advierte de que Macron puede estar sufriendo los efectos de una "depresión" y que bajo esa fachada de masculinidad, amplificada por los espejuelos, se esconde "un proceso de ansiedad" y "una necesidad permanente de gestionar exclusivamente desde posiciones de autoridad" (como consecuencia de sus nueve años en el poder).
Salvando las distancias, los autores de Nerón en el Elíseo llegan a comparar "el fuego embriagador de las llamas que devoraban Roma" con el incendio propiciado en París por el hombre que prometió "una Francia ni de derechas ni de izquierdas" y que ha provocado el aquelarre del centro político.
Las gafas de 659 euros
Minutos después de que Macron apareciera en Davos con la gafas Pacific de Henry Jullien, el portal del fabricante iVision Tech colapsó por la demanda. El propio Macron adquirió dos pares en 2024 por 659 euros, una como regalo y otra para uso propio. "Le dijimos que le enviaríamos las dos gafas como regalo, pero no aceptó y quiso pagarlas", declaró Stefano Fulchir, presidente de la compañía que fabrica las gafas laminadas en oro manualmente y siguiendo una "técnica antigua" en Lons-le-Saunier, cerca de la frontera con Suiza.





